ciclos de 10 años

viene una a darse cuenta a finales del 2019 que en el amor más profundo (o lo más cercano a ello) se ha vivido en ciclos de diez años.

uno. firmé el divorcio con el papá de mi hijo en diciembre de 1999. tenía 26 años, un bebé de nueve meses, cero posibilidades de empleo, unos cuantos libros y un volkswagen ruidoso. nos abrazamos, lloramos, nos despedimos, después, como en todo divorcio, nos peleábamos de vez en cuando. eventualmente logramos ser los papás y los adultos que nuestro hijo necesitaba.

dos. a finales de 2009, después de una pelea, en las escalinatas de una oficina de correos en Nueva York  (y créanme que sé que suena super fifí esto), me di cuenta que la relación en la que estaba no era ya ese mar de dulzura y risas y afectos que una vez fue. un año después llegué a El Paso y aquí sigo. tengo ahora una amistad linda con el Osezno (siempre he sido de apodos chulos, qué puedo decir).

tres. no voy a hablar del final de 2019, ni cuándo comenzó o por qué. no le veo caso. pero fue en esta ocasión que observé este ¿casual? patrón. no es lo mismo, ni mejor ni peor, simplemente no es lo mismo.

tras el cierre de los primeros dos ciclos, cosas hermosas me sucedieron: amigas, libros, trabajo, viajes. certeza y aprendizaje. reconocer que el corazón es el músculo más flexible y resiliente. sé que va a ocurrir lo mismo y más. sé que hay una luz al final del túnel (no importa qué tanto me quieran alargar el túnel con estupideces, la luz está).

ahora, oigo la lluvia, acaricio a un gato, luego al otro, tomo un sorbo de mi agua tibia con limón. sonrío traviesa porque entiendo que lo que viene será mejor simplemente porque es mío y solo mío.

hoy

hoy me despedí. me despedí de un proyecto, de un espacio, pero no de una vida. hoy, en todo caso, con todo y el dolor abracé mi vida. cuando me subí al carro no miré atrás pero miré atrás. luego sin mirar al frente pero mirando al frente hice lo que mejor se puede hacer en estos casos, poner una canción, cantarla, asumir el dolor y asumir que la muerte es lo único que nos separa. y a veces ni eso.

hice esto mismo (o algo muy parecido a esto) en estas mismas fechas hace veinte años. gerardo estaba conmigo, juan en mis brazos, mi madre a mi lado. ahora mi hermano y mi madre están sin estar y mi hijo, mi hijo no está en mis brazos, me extiende los suyos y me recuerda que esto también pasará.

Let it Be Forgotten

Sara Teasdale
Let it be forgotten, as a flower is forgotten,
Forgotten as a fire that once was singing gold,
Let it be forgotten for ever and ever,
Time is a kind friend, he will make us old.

If anyone asks, say it was forgotten
Long and long ago,
As a flower, as a fire, as a hushed footfall
In a long forgotten snow.

Baltimore

hace ocho años vine a Baltimore, tomé fotos en el puerto, comí crab cakes, caminé por estas calles. tuve frío y tomé la mano de una mujer que quería montones. hace ocho años vine a Baltimore, el viento me golpeaba la cara porque no sabía qué sería de mi vida en este país, pero sabía una cosa: quería escribir.

vuelvo a Baltimore y la ciudad es igual de hermosa. camino y aprendo de Jessica, mi editora, disfruto una charla entre camarones, ostiones, cabezas de langosta y vino. mucho vino.. conozco lectorxs y escritorxs. camino más. hace frío y entonces me amarro bien la bufanda, me cierro el abrigo y escondo mis manos en los bolsillos porque no hay a quién tomar de la mano. esta vez tampoco sé a dónde va mi vida pero sé que he ido escribiendo libros que están siendo leídos.

la ciudad es igual.

yo no.

mucho ha pasado desde 2011.  inicios, despedidas, trabajos, libros, corazones gordos de felicidad y corazones rotos de dolor. la vida no se detiene (ni en Baltimore ni en ningún lado).

el viento me golpea en la cara, la vida ya no.

The Fish

 

She stands over a fish, thinking about certain irrevocable mistakes she has made today. Now the fish has been cooked, and she is alone with it. The fish is for her — there is no one else in the house. But she has had a troubling day. How can she eat this fish, cooling on a slab of marble? And yet the fish, too, motionless as it is, and dismantled from its bones, and fleeced of its silver skin, has never been so completely alone as it is now: violated in a final manner and regarded with a weary eye by this woman who has made the latest mistake of her day and done this to it.

Lydia Davis

 

las mafaldas

hace unos quince años mi amiga maría decidió sentarnos en el comedor de su casa a varias morras que orbitábamos su vida. algunas nos conocíamos desde antes, pero nunca habíamos estado en el mismo lugar con el mismo objetivo: unir fuerzas para sobrevivir el tedio (o la soledad o al tristeza o lo que sea que cada una estaba viviendo). a partir de esa primer noche nos juntamos todos los viernes en casa de una de nosotras. maría, carmen, rafaella, mónica, lorena y yo. en ocasiones se nos unían olivia y natalia. es posible que la paty nos haya acompañado alguna vez. eventualmente nos autonombramos las mafaldas.

nuestras reuniones a veces eran temáticas: una noche, lo recuerdo bien, hablamos del peor sexo de nuestras vidas, otra noche trajimos las canciones más inverosímiles (¿o eran los videos musicales más extraños?). es probable que hayamos escrito juntas. hicimos un blog que era una casa para la cual todas tenían llaves. ahí una otra u otra posteaba algo (no me acuerdo si lo firmábamos o no). estoy casi segura que tuvimos noches medianamente esotéricas, hermosamente políticas y con comida. barrimos exes y antiguos trabajos, barrimos dilemas familiares y amorosos. era como lavar ajeno pero juntas.

no sé cuándo nos fuimos haciendo menos. no sé cuándo de pronto sólo era yo en casa de la maría (en cama de la maría) platicando de todo y de nada. cuando me vine a vivir acá y volvía a casa por navidad o verano, el mafaldeo era breve, difícil de concretar o nulo. cada una tomó su camino, pero sabíamos que estábamos a una llamada o mensaje de distancia.

carmen murió hace unas semanas y con carmen, además del mafaldeo me unía la escritura, el reiki, los hijos, el barrio. hace unos días mataron a raquel, que no era mafalda pero era una de las mejores amigas de una de mis mafaldas. no hay adjetivo que describe concreta y significativamente el pesar que siento.

dejé de ir a hermosillo cuando mi mamá murió y mi papá desapareció de mi vida. dejé de ir a hermosillo cuando me di cuenta que no  estaba lista para hacerle cara al duelo que me he negado a vivir entero, al duelo que he postergado. dejé de ir a hermosillo porque era, soy, incapaz de hacerme responsable de lo que siento.

pero si fuera. si tuviera las agallas de ir, sé a quiénes buscaría, sé de quiénes me rodearía. sé en qué casa en la colonia cinco de mayo acamparía.

interpretar

en mi recuerdo estamos en el McDonald’s de Nogales. solo veo a mi papá y a mi mamá, pero tal vez alguno de mis hermanos venía también. estamos haciendo cola en la caja. entonces mi papá me dice, tú vas a ordenar porque tú sabes inglés. no sé cuántos años tengo pero no debo tener muchos. tampoco deben ser muy pocos porque si sé inglés significa que también sé leer y escribir y si sé leer y escribir ya estoy al menos en segundo grado (aquí es cuando les digo que mi mamá me enseñó a leer y escribir muy pequeña) . me pongo nerviosa y ahora que lo pienso no sé por qué. si estábamos en el McDonald’s de Nogales entonces la cajera seguramente hablaba español. pero en mi recuerdo la cajera es rubia y alta y delgada y con ojos azules como Barbie. me pongo más nerviosa. le pregunto a mi papá (a quien en esa época yo todavía llamaba papi) ¿pero qué voy a ordenar? es probable que me haya dicho que varias Big Macs porque eran nuestras favoritas y papas y cocas, en esa época no había combos (¿o sí?). las cajitas de la comida de McDonald’s eran de unicel de color beige. las cajitas felices traían cosas de Star Wars. estamos hablando de principios de los 80. es mi turno en la caja, me preguntan qué quiero ordenar y en este momento en que lo escribo no recuerdo si la pregunta fue en inglés o en español. dije tantas bigmacs tantas sodas tantas papas. entonces, la rubia casi Barbie o morena sonorense-americana me cobró (¿cuánto costarían en aquella época las big macs?) y yo volteé a buscar a mi papá para que él pagara y mi papá no estaba. la cajera me repitió la cantidad. luego me la dijo una tercera vez. y yo moría de miedo, recuerdo haber sentido tantotanto miedo. entonces apareció mi papá que se había escondido tras algo (¿un pilar?) taca taca tán, gritó riéndose y sacó un billete (¿de diez dólares, de veinte?) y debe haber coqueteado con la cajera. me fui a la mesa con mi mamá a punto de llorar o llorando (o tal vez calladita calladita). todo esto para decir que interpretar, para mí, nunca ha sido tarea fácil.

mi hermano

  • Mi hermano mayor murió en 2013. Poco importan los detalles o, más bien, no quiero compartir los detalles. Porque fueron dolorosos, porque no estuve, porque decidí no estar.
  • Cuando un hermano cercano muere la gente normal encuentra cosas en los cajones. Yo encontré una sobrina y unas sobrinietas. Desde entonces estamos conociéndonos y encontrándonos. Amo a mi sobrina.
  • Corte a 2019. Hace unos días fue el aniversario de muerte de mi hermano y ayer me escribe alguien para decirme que 1) mi hermano escribió una obra de teatro y se la dejó a él y 2) que si le damos permiso para hacerle el final que mi hermano no hizo y publicarla.
  • Estoy segura de que no hizo el final a propósito.
  • Le escribo a mi hermana y a mi hermano, les pregunto qué piensan. Los dos dicen que sí, los dos piensan igual que yo: a Gerardo le hubiera gustado.
  • Sí, le hubiera gustado.
  • Mi hermano era lingüista.
  • Mi hermano hizo diccionarios.
  • Mi hermano, también, hacía videos con un casco y fingía que lo entrevistaban vía satélite después de correr en Le Mans. Hacía pausas dramáticas, ponía la mano en el casco, como si estuviera escuchando una pregunta, titubeaba, respondía, se repetía. Hacía gestos, jugaba con los tonos de su voz. Se divertía.
  • Mi hermano tenía una letra chiquititiitita.
  • Mi hermano se autonombraba El Príncipe Húngaro, porque nuestro apellido es de allá y porque, ¿por qué no?
  • Mi hermano escribió una obra sin final para que alguien la acabara.
  • Extrañar, doler, no son palabras adecuadas. Sorprenderse, a diario, a pesar de los años de duele, caben aquí.

cuando no escribo (o lo que pasa cuando leo a anne boyer)

cuando no escribo, no escribo un libro sobre mi madre. cuando no escribo, no escribo un libro que  no es una novela sobre una chica que ha regresado a estudiar a la universidad, después de criar a su hija sola desde la adolescencia (y cuando digo sola, digo sin pareja porque a mi personaje la rodean otras mujeres que le ayudan), y trabaja en una panadería en el paso texas. cuando no escribo, no escribo un libro sobre mi madre que contiene una novela y al mismo tiempo no escribo ensayos sobre el duelo, sobre la maternidad, sobre la hijicidad, ensayos que no acompañan la novela que no estoy escribirendo, ensayos que no explican o más bien que no buscan resolver cómo no escribir una novela en el que una (o sea yo) se esconde en el personaje de la chica madre soltera panadera estudiante universitaria que quiere ser profe en una prepa. cuando no escribo, no escribo poemas que abrirán una y otra sección, porque aunque yo no escribo poemas yo no puedo no escribir poemas cuando se trata de mi no pérdida. cuando no escribo, no escribo un libro en el que trato de depositar no solo el duelo (porque aquí nadie vive un duelo, que quede claro) sino lo que he leído incansablemente sobre el ser o no ser madre, digo el no ser y el no ser madre. cuando no escribo, no escribo sobre lo que he leído de lina meruane, nell leyshon, ana maría ashua, maría teresa andruetto, paula boomer, tracy k. smith, rivka galchen, sheila heti y otras más. cuando no escribo no paso días enteros anotando lo que no sueño y lo que no recuerdo de mi vida con mi madre. cuando no escribo, pues, no escribo sobre mi madre, mi-ma-dre.