UN ALMA CERCANA

new bookcases at home

Posted on | August 28, 2017 | No Comments

so, we have a new situation at home: our kids left. one, went back to his other family, the other one, well he is off to college. so, what about the empty nest syndrome? we filled that gap getting two new bookcases and moving things around. we kinda spiced things up in the apartment.

how do we feel? happy for the books that finally have a dignified place in our lives, sad because well, we do miss those two furry things we call children.

but then,

then we look at the brand new bookcases and the sadness flies away.

una vez casi maté a una tortuga sin querer y no lo sé pero sospecho que eso me dio una lección de vida

Posted on | August 14, 2017 | 1 Comment

asumo que yo tendría unos seis años -¿porque la memoria comienza a almacenar a los seis, verdad? supongamos que sí y que en efecto yo tenía seis años-

en casa había tres mascotas: una gata llamada Florencia, un perro llamado Ben y una tortuga -¿cómo se llamaba la tortuga? no me acuerdo- tengo la sensación de que en algún momento hubo también un pez, pero también puede ser que lo esté yo imaginando.

total.

que un día mis hermanos se fueron con sus amigos a la playa -o a una fiesta o a un picnic- y volvieron a casa por la tarde con una hielera blanca llena de agua. yo estaba en el patio, jugando con la tortuga -y ahora qué lo pienso, ¿cómo se juega con una tortuga? ¿se le avienta algo y se esperan siglos a que la tortuga vaya y atrape?

fue entonces que ocurrió.

vi la hielera sobre una mesa. la abrí. descubrí que tenía agua. miré a la tortuga -¿cómo se llamaría la tortuga?- y me dije: la tortuga necesita nadar. la tomé entonces con mis dos manos y de puntitas la metí en la hielera y luego la cerré.

asumo que me fui en busca de otra aventura.

un día, dos días, no sé cuántos días después alguien -seguramente mi madre- descubrió a una tortuga tiesa en la hielera. la llevó al patio creyéndola muerta -pero si la creía muerta, ¿por qué no la enterró?- la tortuga estuvo ahí un día, dos, no sé cuántos días hasta que comenzó a moverse -y cuando digo moverse, me refiero a moverse como se mueven las tortugas: con el peso del mundo en los hombros, lenta, muy lentamente.

la tortuga, un día -o dos o diez- desapareció. no estaba en ningún lugar del patio. había huecos aquí y allá pero ni trazo de ella.

hoy no dormí, no dormí porque soy insomne, tengo ansiedad y porque el hijo mañana se va a su nueva vida de estudiante universitario. hoy no dormí y no sé por qué pensé en la dichosa tortuga esa que casi maté y que desapareció. ¿será que veo a mi hijo alto, brillante, maduro y pienso: menos mal que a este no lo eché a una hielera de agua fría queriendo que nadara?

nuevo viejo empleo

Posted on | August 8, 2017 | No Comments

el 28 de agosto comienzo a trabajar en mi viejo empleo pero en otro rol. antes era maestra de horas sueltas en la Universidad de Texas, ahora seré maestra de tiempo completo ahí mismito para el programa subgraduado de Escritura Creativa. estoy contenta, emocionada, ya me gasté mentalmente mi primer sueldo en 1) una nueva computadora y 2) libros.

 

así que si usted me ve medio ausente es que, aparte de tratar de extender lo más posible estos los últimos días de vacaciones, es que estoy preparando syllabus.

 

dentro de 23 días

Posted on | July 25, 2017 | No Comments

sí, veintitrés días, partimos a San Antonio a entregar al hijo en su dormitorio de su universidad donde va a realizar sus estudios y, ultimadamente, su vida. veintitres días. veinti

trés.

el síndrome del nido vacío -a pesar de que aún no está vacío- se activa en cinco, cuatro, tres…

esto es lo que he leído de mayo a julio

Posted on | July 8, 2017 | No Comments

  • Temporada de Huracanes*, Fernanda Melchor
  • Lobo, Bibiana Camacho
  • Space Invaders*, Nona (te amo) Fernández
  • Mamá Morfina, Eros Alessi
  • Los Malditos, Leila Guerrero (comp.)
  • The Natural Way of Things*, Charlotte Wood
  • Las Primas, Aurora Venturini
  • American Innovations, Rivka Galchen
  • La Cuadra*, Gilmer Mesa
  • Acá Todavía*, Romina Paula
  • The Patience Stone, Atiq Rahimi
  • Nadie Les Pidió Perdón*, Daniela Rea
  • S: A novel about the balkans*, Slavenka Draculic
  • You don’t have to say you love me: a memoir, Sherman Alexie
  • Morderse las uñas, Itzel Guevara del Ángel
  • La guerra no tiene cara de mujer, Svetlana Alexievich

la guerra

Posted on | July 5, 2017 | No Comments

escribo sobre la guerra, la de dos mujeres, la de una ciudad, un estado, un país. escribo sobre la guerra y, por lo tanto, leo sobre la guerra, un libro tras otro, un cuento tras otro, un poema tras, escribo sobre la guerra y sueño la guerra, la que yo no he visto más que en páginas y pantallas y me da pena escribir de la guerra porque yo no la he visto más que en páginas y pantallas y qué curioso que hace rato en vez de decir garras dije guerras y ahora mismo en vez de páginas iba a poner guerras, guerras, escribo sobre las guerras las internas las con el otro, las de siempre, las que ganan los que no y pierden los que sí

los que sí

she is only a woman

Posted on | June 26, 2017 | No Comments

download-1She sees one of them step into the courtyard and pull the gold chain from the neck of the woman standing there. Maybe that is what they really are, ordinary robbers pretending to be some sort of army. She tries to remember where she put her jewelry; they may leave her alone if she gives it to them right away. She is only a woman, after all.

 

S. A Novel About the Balkans, Slavenka Drakulić

peso

Posted on | June 23, 2017 | No Comments

ayer, después de cuatro años de nada, tomé una clase de una hora de yoga. una hora. de. yoga. bastó una hora para darme cuenta de que tengo mi cuerpo hecho pedazos o, más bien, mi cuerpo hecho bolas. bola. mi cuerpo es una bola. soy redonda y yo no era redonda. yo podía estirar, flexionar. mi cuerpo no solo es una bola, mi cuerpo está rígido. mi cuerpo está enojado. lo abandoné, lo abandoné por mi mente, por mi ansiedad, por mi duelo, por mi apatía. abandoné a mi cuerpo y lo dejé redondearse, lo alimenté y lo alimenté. no. lo sobrealimenté. sí, así fue, lo sobrealimenté para compensar.

¿compensar qué?

no sabría ni por dónde comenzar. ha sido tanta la necesidad de compensar. comer y hacer nada se volvió un refugio. casi tanto como escribir o negarse a hacerlo. casi tanto como leer y entregarse a hacerlo.

comer.

le di a mi cuerpo de comer pero olvidé que necesitaba darle algo más. ejercicio, por ejemplo.

no, nunca he tenido un cuerpo atlético, nunca he sido modelo de delgadez. es, simplemente, que antes mi cuerpo podía estirarse, flexionarse, ser, sutilmente ser. no hay nada de sutil en mi panza.

mi cuerpo alcanzó un peso que… no, debo decir: yo alcancé un peso y una lentitud y una parsimonia que no parecen mías. pero son mías. este peso es mío, esta panza es mía. dicen que una gana peso para formar una barrera, para esconderse, para protegerse. si eso es cierto, ¿cómo le voy a hacer? ya sea para dejar el peso y enfrentar lo que no he querido enfrentar o para asumir que necesito este, este peso.

Yo peso.

“Eres como gordibuena,” me dijo una amiga. “Es que eres muy antojadiza,” me dijo otra. “No es para tanto,” dice mi pareja. Supongo que no lo es excepto cuando estoy en una clase de yoga y, aunque alcanzo bien mis pies, sé que ni el camello,ni el cuervo, ni la vela, ni el pichón, van a salir bien, como antes.

Y es que peso.

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