drive yourself home

me llevé a casa. y cuando digo casa me refiero a hermosillo. me llevé allá a ver a mis amigas, a subsanar el espacio. también a una boda. subsané el espacio, se me abrió una herida (por tercera vez, gracias) pero en la boda me veía guapísima y me divertí mucho.

fueron momentos carrusel, llanto, risa, charla (no necesariamente en ese orden) con mis amigas. también hubo espacio para la intervención, ya sabes cuando tus amigas con todo el amor del mundo te dicen: túmbate el rollo, en serio, túmbatelo.

el lugar se sentía distinto, el clima igual, mis amigas mejor que nunca.

la mañana del lunes, antes de tomar carretera me acerqué al más hermoso árbol de palo fierro y le prometí florecer en amarillo. me prometí florecer en amarillo. me dije que solo miraría atrás para asegurarme que todo está atrás y enfocarme solo en lo que tengo enfrente.

la luz de adelante es la luz que alumbra, decía el boricua. y sí.

hay luz.

después me llevé a casa. acá, en la texanía, donde hay otros árboles, otras amigas y el espacio que construí yo para mí y que no puedo volver a olvidar.

lo recomiendo, drive yourself home, se sentirá mejor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Un Alma Cercana