2021, seriously?

Cuando era niña pensaba que en el año dosmil habría carros voladores. Hasta ahí llegaba mi especulación sobre el futuro. En mi cabeza de entonces nunca se me ocurrió pensar en el 2021, pero admito que me decepciona un poco pensar que aún no hay carros que vuelen. No per se, al menos.

Yo me compré un carro, no vuela, pero vuelo en él. Y no me refiero a la velocidad porque en eso soy extremadamente cuidadosa. Cuando digo vuelo en él es porque cuando me subo y tomo el volante me imagino todos los lugares a los que iré en él. Cuando acabe la pandemia, por supuesto, o cuando aprendamos a navegarla. Lo que venga primero.

En mis propósitos del 2019 estaba: viajar más. Yo solo pido que el 2021 sea bondadoso y me permita hacerlo. Ir a Hermo ida y vuelta a ver a mi Nats. Ir a Vancouver ida y vuelta a ver a mi hermana. Ir a San Antonio y de ahí a Houston para ver al hijo y a mi hermane respectivamente.

Dear 2021 I seriously want to travel. Y hacerlo en mi carro que no vuela.

ashes to ashes, funk to…

las cenizas de mi madre las tiene mi hermano. me acuerdo que mi papá quería que nos las repartiéramos y yo llevara una parte a Canadá, para mi hermana. ¿se imaginan estar frente a un oficial canadiense de inmigración y decir: this? this is my mother, or rather a bag with her ashes because…

carlos alguna vez me/nos pidió que cuando muriera echáramos sus cenizas por todo el mundo, pero yo no pude tener voz ni voto en ello. así que ni cenizas ni todo el mundo. está enterrado en su isla. y hoy, después de nueve meses de aquello, me pesa un poco no haber llevado a cabo lo que quería. en mi corazón le pedí disculpas por ello y luego se me ocurrió, ¿y si me llevo las cenizas de nuestra gata Nimona y las echo de a puñitos por todos lados?

oficial: what is that?

yo: a box

oficial: I know, but what’s in the box?

yo: ashes

oficial: ashes of…

yo: it’s complicated

extrañamiento

extraño a mi madre terriblemente.

extraño poder ver a mis amigas del trabajo un día a la semana.

extraño ir a la panadería, a saver’s, a la librería donde solía sentarme a leer un libro que no sabía si comprar o no.

extraño que mi hijo sea pequeño.

extraño a mis alumnos, extraño estar en el aula, caminar apurada de una a otra esquina del campus y decir: omg, I am too old for this y oírlos reírse.

extraño los abrazos.

extraño escribir en jvb.

extraño escribir cosas que no sean tan tristes.

extraño a es compañero de ocho años que murió hace ocho meses.

extraño acampar, y caminar varias millas en terreno silvestre.

extraño los aeropuertos, su ruido, su locura, su ansiedad. también la paz que me daba escribir mientras volaba.

extraño estar a solo una hora de diferencia.

extraño el futuro.

a veces, también, me extraño a mí.

Round

and

around

and around

and around

we go

dijo Cat Power y dijo bien.

gestionar

compré un mueble para el baño. desde que me mudé aquí me dije que necesitaba uno, y sin embargo, no hacía nada por buscarlo. y lo necesitaba, sí. pero no estaba en el tope de mis prioridades. es posible que la alexa, el hornito eléctrico o la tetera tampoco fueran prioridades y sin embargo las compré. también compré una wafflera pequeña. y eso que el baño es uno de mis sitios favoritos porque tengo una tina en la que despejo lo despejable.

hoy, tras mi fallida visita al laboratorio me fui a target: la meta era encontrar un mueble de baño. ocurrió como siempre ocurre, vi todo menos el mueble. me entró ansiedad, no podía estar demasiado tiempo en la tienda porque covid. no quería preguntar porque, por absurdo que parezca, me choca preguntar.

cuando quise llorar, lo sabía bien, no era por el mueble. sino por mi incapacidad de gestionar otras cosas.

ayuda, un mueble de baño, la vida.

señales absolutas del amor

estuve en la gran ciudad, la ciudad ruido. fui a vivir un rato en el barrio de mi madre, dije. pero en realidad fui a habitarla a ella, con ella. porque ella.

caminatas, silencios, muchas charlas. un caldo tlalpeño como madalena de proust, sonrisas y lágrimas. un pollo rostizado dando vueltas. o no.

de pronto, cuando menos lo esperaba, llegué al final de un libro y al inicio de una nueva manera de habitar mi duelo. porque los duelos, como las heridas dice Vero, no cicatrizan del todo. están ahí. supongo que se sostienen y por tanto te sostienen. o al revés.

señales absolutas del amor.

siempre que viajo, he dicho, aterrizo otra. esta vez, aterrizo yo, tan yo. por ella.

hace quince años hace diez años hace ocho años hace un año

hace quince años me enamoré y luego digamos que la cosa no fluyó. seguí con mi vida, mi hijo, mi trabajo, mi escritura. encontré a alguien más, tuve una relación de cinco años y luego ya no.

hace diez años me volví a enamorar y la cosa aunque fluyó se quedó trunca, sí como una licenciatura. me vine a vivir a la Texanía, me dediqué a estudiar, a escribir, a construir una vida en inglés para mí y para el hijo. escribí más que nunca.

hace ocho años comencé a vivir con alguien, un año después me casé y en ese inter hubo risas, viajes, hospitales, preocupaciones, duelos, más risas, más viajes, más hospitales y de pronto los que dolíamos éramos nosotros.

hace un año, por tanto, comencé a dormir sola. luego vino una separación y después eso que nada ni nadie remedia.

a veces siento que cada cierto ciclo de mi vida se sigue constituyendo como capítulos de una serie de tv. hace un mes comenzó una nueva temporada y creo que el guión, aún con la pandemia de fondo, es mejor. porque yo soy mejor. no, no mejor que nadie, mejor que yo. mejor que la yo de hace quince años.

seis días

escribí seis días a diario casi diez cuartillas diarias y luego me lastimé el hombro que ya estaba lastimado. o, más bien, me lastimé el storytelling.

whatever.

30 días

voy a escribir entre seis y ocho cuartillas por día los próximos treinta días. voy a escribir entre dos y cuatro horas los próximos treinta días. voy a escribir para restaurar, para soltar, para dejar el pasado en su lugar porque quiero dejar el pasado, o una parte del pasado en su lugar. porque no puede una vivir una cuarentena y un pasado al mismo tiempo, ¿se imaginan?

voy a escribir a diario los próximos treinta días. la última vez que hice eso era 2014 y mi madre estaba en el hospital y me pagaban para eso, para escribir a diario por treinta días. ahora, ahora nadie me paga. pero la ganancia será mía. y con ello cubriré mi deuda con el presente y sí, claro, la del futuro.

voy a escribir entre seis y ocho cuartillas o más o menos. no importa, lo que importa es escribir. y si no escribo, y si un día no me sale nada o no quiero que salga nada, también voy a escribir, porque una incluso cuando no escribe, escribe.

el cielo ha estado raro

camino un día sí  y un día no por el barrio.  ayer fue  día sí. y caminando llegué a la conclusión de que el cielo ha estado raro.  o sea,  hermoso como siempre porque eso es algo que distingue a  mi texanía, pero raro. eclipses. nubes raras. colores nuevos. o al menos así me lo  pareció.

por la noche tuve mi primer social-distance gathering con tres de mis amigas escritoras. fue lindo verlas, pero fue extrañísimo hablar solo de cosas serias, de realidades profundas, de temores varios. está bien, también de eso  hay que hablar, pero estoy tan acostumbrada  a que no ellas todo siempre es risas. en algún  momento se habló de la muerte y de cómo dos de ellas han  comenzado a tocar el tema con sus hijes porque: covid. “¿cómo  le hiciste tú?” le pregunta  una a la otra, “digo, porque  ustedes tampoco son religiosos, o sí?”

“no somos”. mi amiga contestó por todas.

se habló del cielo de arcoiris para los animales que mueren. se habló de un lugar donde animales y seres  queridos la pasan  de lo  lindo.

el cielo.

yo ya no sé si soy más atea que nunca o una atea que puede descreer de todo menos del cielo (cuando digo cielo no quiero decir paraíso). me gusta pensar que las personas que amé, están ahí. flotan. son sustancia o algo. no sé si  creo que me  ven y me cuidan y  tal (aunque se lo  diga a mi hermana y a la madre de carlos todo el tiempo). es más, mejor lo digo: no creo eso.

pero me gusta pensar que están en el cielo.

y el cielo, ya dije,  ha estado raro.