Historia de un Vestido

 

Cuando uso el vestido de mi madre, repito su nombre en voz alta

sorprendida siento su carne viva,

los pliegues de sus manos,

invoco con ella la felicidad engendrada,

su sonrisa como sandía

 

Cuando uso el vestido de mi madre en posición fetal,

me enseño a ser valiente, a usar su risa más burlona,

a sobrevivir rodeada de extraños

 

Cuando uso el vestido de mi madre, acepto la muerte como obsequio

y veo cómo la gente se hace más pequeña.

 

Ingrid Bringas

la arquitectura de la mano

el otro día soñé al novio más extraño que he tenido. era hijo de la novia de uno de mis hermanos. cuando nos conocimos los dos teníamos 20-21 años. trabajaba como taxista aunque, al menos eso decía, lo que él quería era ser músico. y si digo que era un novio extraño no es porque haya sido taxista/músico. tampoco porque de haberse casado su madre con mi hermano él hubiera sido una especie de sobrino político. era extraño porque cada tanto tiempo pescaba obsesiones, ideas o imágenes a las que les daba vueltas y vueltas hasta exprimirles la última gota.

obsesiones que tuvo ese novio y de las que yo oí hablar por días-semanas-meses: autos. cabellos rizados. temblores. árboles y plantas que viven en el agua. la arquitectura de la mano. mi novio, como envuelto en el espejismo de alguna droga, pasaba horas viéndose una mano a la vez. movía la punta de los dedos. movía los dedos enteros. cerraba y abría la mano. levantaba un dedo, apuntaba-doblaba-apuntaba. sin la arquitectura de la mano seguramente el hombre no hubiera podido construir nada ni crear nada que tuviera el mismo sistema de los dedos, decía. es posible que yo haya sonreído al verlo extasiado con su curiosidad de niño. también es posible que me haya parecido una más de sus extrañezas.

esta mañana, mientras tomaba café en una mesa comunal, vi a una chica mirarse la mano. la veía por el frente, la veía por detrás, movía los dedos. tomaba su taza, bebía, la dejaba de nuevo en la mesa y retomaba el estudio de su propia mano. soy pésima para entablar conversaciones con desconocidos -y con conocidos, a decir verdad- pero me animé a decirle: the architecture of a hand is incredible, isn´t it. y ella, como si hubiera encontrado una cómplice en medio de esta ciudad de extranjeros, me dijo: right? beautiful work, it doesn´t cease to amaze me.

tomé mi último trago de café, me paré de la mesa y me recordé a mí misma que la arquitectura de la mano, y la arquitectura de muchas cosas del día a día, no deben cesar de sorprenderme.

ya he estado aquí

una vez dos veces varias veces
t a n t a s veces

la marea es alta, el barco da tumbos baila brinca se estremece
yo no soy la única pasajera pero pareciera que soy la única que se da cuenta de lo que ocurre, de que ocurre

empiezo a querer sacar el agua
desato unas cuerdas
ato otras cuerdas

hago lo posible porque el barco no se hunda
y

yo con dentro tan en él

pero
agua agua y más agua
pienso
si el barco lo que quiere es hundirse
¿quién soy yo para detenerlo?

Obra negraObra negra by Gilma Luque
My rating: 4 of 5 stars

Las ojeras de hoy fueron patrocinadas por esta novela de Gilma Luque.

Me gusta, en principio, la tesis de la que parte esta novela de Gilma Luque. La vida de la protagonista y la de su familia parecen estar así en obra negra, inacabada, esperando el resto, esperando algo. Gilma Luque visita al México de los 80´s y 90´s en tanto eventos, música, televisión, vemos pues al temblor del 85, por ejemplo y el eclipse del 91.

Dividida en tres partes sin orden cronológico, la novela nos descubre tres momentos que, relatados por la hija menor, son la vida de una familia -una familia que son muchas, que son todas. Cada uno de estos momentos es atravesado por una sola situación: la enfermedad incurable de la madre.

Luque elabora imágenes y momentos poéticos de gran profundidad en la voz de la joven buscando suerte en la vida, en el amor o en la adulta rememorando esa muñeca, esa piñata, esa navidad. Sin embargo, hay cierta contención. La narradora se acerca tímida a los hechos que la definen: la enfermedad, la muerte, el cambio.

Habrá quien diga que esa misma timidez pareciera mostrar la autora y que es ese el punto débil de la novela. Me cuesta aún decidir al respecto, pero puedo decir con toda seguridad que encuentro en Luque a una narradora con recursos y dispuesta a morder:

La casa de mi infancia estuvo en obra negra durante años, como muchas casas de la Unidad Santa Fe. Unos ladrillos en la azotea ya eran razón de dicha: una promesa. Mi casa creció con la lentitud del tiempo. Ahora que tengo veinte años y el desencanto como una última capa de piel, la casa se inaugura. Es un decir, no habrá fiesta ni nada semejante. Mi familia no está para festejos. Mamá ha regresado de unas vacaciones con su hermana menor en Chihuahua, un mes bastó para transformarla, no puedo darle un nombre a ese animal que además de arrastrar los pies comienza a remolcar las palabras.

Obra Negra nos sitúa ante el yo autoral y el yo ficcional, el yo y el otro vamos; henos, también, ante el espacio doméstico y el comunal, la ciudad y los pueblos aledaños, pero henos especialmente en la Unidad Santa Fe, que también parece estar en obra negra, siempre.

(No puedo dejar de mencionar que, otra vez, siento que Almadía recibe el libro y lo imprime: pum-pum. Encontré cosillas -mínimas tal vez- que al detonar, sacan al lector de sí, no me refiero a las minucias del corrector de estilo –a quien sin duda sí se le fue un acento de más– sino a cuestiones de contenido. ¿Dónde está la labor del editor? Me pasó con los dos libros de Bibiana Camacho y ahora con éste)

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esta semana leí:

La perraLa perra by Pilar Quintana
My rating: 5 of 5 stars

Esta novela me ha dejado varada enmedio de muchísimas emociones y un pesar enorme. Qué bella y qué demoledora historia. Dámaris adopta una perra como una forma de cubrir el hueco por la ausencia de hijos, la perra se vuelve su hija y la perra, ¿como una hija? comienza a llevar su vida con toda libertad, algo que Dámaris desconoce. El ir y venir de la perra es, también, el ir y venir de la vida de Dámaris; el lector observa las muchas tragedias de las que ha sido testigo y protagonista, y la gran violencia que la condiciona. Encuentro en Pilar Quintana a una narradora que apela a la brevedad para construir la inmensidad.

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nosotros

era un poco nuestro sueño: tener un trailer. viajar y vivir en la carretera y hace unos meses rompimos el cochinito, compramos un pequeño trailer en el cual vivimos por veinte días durante diciembre. nos llovió, nos nevó, nos despeinamos con enormes vientos. tuvimos insomnio o dormimos por más de doce horas. comimos adentro, comimos afuera. caminamos, tomamos fotos. todo eso y más vivimos. descubrimos, también, que podríamos hacer esto el resto de nuestras vidas, ¿hacer qué? vivir nuestras vidas entre la carretera y la naturaleza. dejarlo todo para serlo todo.

Foto de Leonardo Verdugo

durante este nuestro primer viaje trailero nos detuvimos en flagstaff, arizona. coincidimos ahí con un hombre maravilloso, un viejo amigo de esos que una no pesca fácilmente. con él hicimos un paseo lindísimo, hablamos mucho, reímos más. mi amigo, mi hermoso amigo, nos tomó esta foto que, sin duda, muestra quiénes somos nosotros y dónde somos lo mejor de nosotros. la veo y me vuelvo a enamorar de barbudo. la veo y vuelvo a desear estar ahí, con él, ahí.

ocio puro

actividad: copie y pegue esta lista en un documento y cambie la última o por a nomás porque sí.

abadiado, abalado, abalaustrado, abanderado, abandonado, abarcado, abaritonado, abarquillado, abarrado, abastado, abayado, abellacado, abellotado, aberenjenado, abestiado, abestializado, abetunado, abigarrado, abigotado, abismado, abizcochado, ablegado, ablusado, abnegado, abobado, abocado, abocardado, abocelado, abocetado, abochornado, abocinado, abofado, abogado, abohetado, abollado, abonado, abondado, aboquillado, aborlonado, aborrachado, abotinado, abovedado, aboyado, abrasilado, abrazado, abreviado, abribonado, abrigado, abromado, abroquelado, abrutado, abuhado, abuhardillado, abultado, abundado, abuñolado, abuñuelado, aburelado, aburrado, acabado, acaballado, acaballerado, acabellado, acabronado, acambrayado, acamellado, acampanado, acamuzado, acanalado, acanallado, acandilado, acanelado, acanillado, acantilado, acañutado, acaparrosado, acaponado, acaracolado, acarambanado, acarnerado, acarrascado, acasamatado, acasarado, acastañado, acastillado, acastorado, acaudalado, accidentado, accionado, acebollado, acebrado, aceitunado, acelajado, acelerado, acemilado, acendrado, acensuado, acerado, acertado, achajuanado, achambergado, achampanado, achaparrado, acharolado, achicado, achinelado, achiquillado, achocolatado, acholado, achulado, acicalado, aciguatado, acijado, acipado, aclarado, aclavelado, acobrado, acodado, acogullado, acolchado, acolitado, acollarado, acolmillado, acomodado, acompañado, acompasado, acomplexionado, acondicionado

History of WolvesHistory of Wolves by Emily Fridlund
My rating: 5 of 5 stars

En History of Wolves Madeline-Linda, la protagonista, es una chica fuerte que ha crecido en la rudeza de una cabaña lejos de la ciudad.  Y es en su edad adulta que vuelve a los tres eventos que, consciente de ello o no, marcaron su vida a los quince años: crecer en una comuna, ser testigo de la desaparición de una compañera de la escuela, y cuidar al pequeño de una familia que se erige bajo una ciencia religiosa increíble. En su relato, sin embargo, no hay nostalgia sino entereza. Así como de niña pescaba y limpiaba pescados, así mismo Madeline-Linda pesca y trata de limpiar situaciones de las que no hay salvación.

Emily Fridlund ha construido una tremenda novela, llena de desolación, belleza, desolación. El pasado y el presente se trenzan y son sostenidos por el tono de una mujer que ha aprendido -¿o fue enseñada?- a vivirlo todo tal cual sin intensidad, con la misma frialdad que sacude a su casa.

Casi a mitad de la novela la Madeline-Linda adulta cuenta la historia de cómo unos lobos en Alaska se comieron a unos perros que estaban encadenados afuera de una casa, dejando solo los collares y las quijadas de los animales. Le doy vueltas y vueltas y pienso que la novela es así, nos muestra cómo a veces es la sociedad, la cultura, la religión, la familia es lo que devora la vida misma dejando solo unos cuantos huesos. Porque al final, eso somos, unos cuantos huesos.

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casa rodante

hace un par de meses compramos un pequeño trailer. una pequeña burbuja roja que, jalada por nuestro auto, se mueve a donde sea.

las próximas tres semanas nos moveremos a donde sea.

metimos ropa, cobijas, platos, comida. metimos libros, compu, pelis, juegos de mesa. metimos gatos. sí, metimos gatos. y metimos las ganas enormes de dejar el terruño un rato y explorar carreteras. vamos de nuevo méxico a colorado a arizona y de regreso a casa.

estamos rodando.

esto mismo lo escribo en el desierto de nuevo méxico, sentadita en mi mini mesa de mi mini cocina de mi mini casa rodante. ah, mi casa rodante.tengo un café en la mano izquierda, tacita de peltre y todo, y una vista preciosa. veo un par de caballos a lo lejos, veo -también- la vida que había deseado tener.