LIBERA TU MENTE DE TODO PENSAMIENTO (los peligros de la relajación)

Martes y jueves de 7 a 8 voy a Yoga. Ya voy a cumplir un año y además de que ahora soy más flexible, ya se me quitó esa risita loca que al principio me daba con una que otra posición. Pero no les voy a contar de las maravillas de la yoga, o de la relajación, no les voy a decir de ese momento de armonía cuando sueltas todo el cuerpo y liberas tu mente del estrés y bla bla. No.

Quiero explicar que la relajación tiene sus riesgos. Especialmente los martes y jueves de 8 a 9 en que llego a casa como con un halo de tranquilidad que no me permite entrar de lleno al mundo real, siento que casi floto y que nada malo puede pasarme. Creo que soy unbreakable. O algo así como unbreakable. Pero me demuestro constantemente que lo soy.

Pero volviendo…

Después de destinar un poco de tiempo a estas boberías de invencibilidad (que terminan siendo de imbecilidad) me voy a bañar, justo donde la regadera eléctrica (porque tengo una) no sirve. Me digo que un baño con agua helada me va a caer bien. Me quito la ropa. Inhalo, exhalo… estoy en el borde de la regadera y el pisodel baño. Mitá y mitá, pues. Mientras siento con mi pie izquiedo la caída del agua, estoy totalmente consciente de mi cuerpo. Inhalo. Exhalo. Cierro los ojos. Los abro, muevo un poco el cuello, oreja a hombro. Entonces, observo el enchufe, me pregunto con voz suave y tranquila ¿será muy difícil arreglarlo? y olvido por completo que ya me pasó esto una vez… se libera mi mente del pie que tengo bajo el agua y alargo mi mano hasta el contacto, ligeeera y dulcemente hasta que…

Tzzzzhhht (o como se diga onomatopéyicamente)

Dolor.

Mucho.

¿Cómo describir una descarga eléctrica bajo los efectos de la relajación total?

Bestias.

Soy un milagro, un milagro señores…

She’s alive, she’s alive diría el Dr. Frankenstein.

Y sí, estoy viva.

De milagro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *