(yo, también) Creo en la memoria viva

imagesNací el año 1971, tenía dos años cuando llegó el Golpe Militar. Crecí en ese tiempo oscuro y extraño que fue la dictadura chilena, y salí al mundo entre marchas, velorios, helicópteros y funerales. Soy parte de una generación medio perdida, que no fue protagonista de nada, pero que observó con ojos adolescentes, e intentó a sus pocos años movilizarse. Creo que estamos un poco condenados al recuerdo. Quizá por eso, sin plan, sin propósito, como un acto orgánico, cada libro que he escrito lo he hecho pensando en esos niños que fuimos. Resucito historias que viví, que se cruzaron en mi camino, que escuché, que me contaron, e intento darles un espacio en el ahora porque creo firmemente en la posta de la memoria. Me interesa construir esa memoria colectiva. No la oficial, no la anquilosada en museos o manuales. No la de los buenos y los malos. No la que tranquiliza y apacigua. Creo en la memoria viva, la que hacemos entre todos, la hecha a retazos con los recuerdos de unos y otros. Creo en ese monstruo temible e inclasificable, que reclama y que exige. Porque así son los recuerdos. Ingobernables, rebeldes, antojadizos. Se salen del libreto, asaltan desde el pasado y nos hacen entender que el pasado no existe, que es tan sólo una inquietante dimensión del presente.

Nona Fernández

el semestre

el semestre se acaba la próxima semana lo cual significa que se acerca lentamente una avalancha de ensayos y cuentos y poemas y demás cosillas para calificar. ¿estoy preparada? no. ¿importa? tampoco. ¿cómo lo haré? no sé. puedo, sin embargo, admitir que el respiro llegará el 9 de diciembre cuando me suba a ese avión y vuele a la helada canadá a esconderme bajo el abrazo de mi hermana.

Este es el mar

Éste es el marÉste es el mar by Mariana Enríquez
My rating: 4 of 5 stars

La tragedia detrás de la muerte de muchas de las Leyendas del Rock siempre han despertado interés; ese halo de misterio casi sobrenatural es el eje temático de Este es el Mar, novela corta en la cual Marian Enríquez observa un mundo -tras bambalinas- que se ve vulnerado por la presencia de unas hadas -nada amistosas.

Helena pertenece primero al Enjambre y luego a las Luminosas, su trabajo -así como de hada, pues- es llevar al líder de una banda al extremo y acabarlo -o dejarlo acabarse- frente a los ojos de todos para así construir su leyenda.

Mariana Enríquez nos introduce al poético y oscuro mundo del rock apelando un poco a la mitología y otro poco a una estatura musical. En Este es el Mar, la autora apuesta por lo fantástico sin aandonar lo real porque, ¿hay algo más real que el rock?

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cazar

Nosotras, que te quede claro, no tenemos necesidad de esto. Así me decía todo el tiempo. Lo hacemos solamente porque sí, porque está ahí, pero tú y yo vivimos mejor que esta gente. ¿Por qué? Porque yo tengo un trabajo que paga y mi ingreso nos cuida. Que nadie te haga creer que eres como cualquiera de las peladitas que están ahí, míralas, rasque y rasque en la basura para ver qué consiguen. Y no voltees, no levantes la mirada, tú a lo tuyo. No mirar a los demás mientras estábamos pepenando era, en realidad, una manera de creerse que nadie la veía, que nadie nos veía, que nadie se daba cuenta de que nosotras, también, sacábamos de ahí para vivir.

Porque la neta es que dinero o no, nosotras también le entrábamos al rasque y rasque en la basura. Especialmente cuando ella agarraba la fiesta un viernes o cuando faltaba a una o dos de las casas en las que trabajaba. Entonces sí, como no había pan, queso, huevo, tortillas, veníamos aquí. Cruzábamos todos los baldíos que separaban nuestra casa de este lugar y a buscar, pizcar, pepenar.

Cazar.

Así fue como me enseñó a separar lo que todavía sirve y lo que se puede arreglar. Lo que todavía se puede comer y lo que ni para los perros. Sus lecciones me mostraron a vivir a fuerza de nada, me hicieron quien soy.

Por ella soy quien soy.

Y por ella, también, estoy donde estoy.

 

(cacho de la novela que ehm yo, pues…)

Reseñar libros

Es algo que me gusta. Lo hago en inglés y lo hago en español. Lo hago aquí y lo hago allá pero tengo siglos queriendo tener un solo lugar para hacerlo cuando me dé la gana y como me dé la gana. ¿Será momento de abrir otra página en este blog? ¿Será momento de abrir otro blog?

Si tiene ideas, sugerencias, secretos sobre cómo llevar a cabo mi firme ejercicio de reseñar, por favor deje comentario.

espejito espejito

no me pasa muy seguido, pero cuando ocurre me deja trastabilleando todo el día. digamos que es una mañana como todas. me levantó, me preparó café, cambió piyama por ropa de maestra. entonces me acerco al espejo y la veo. en mis ojos, en algún gesto, ella está ahí, mi mamá. un par de segundos en que me quedo como idiota, reconociendo que no es ella, que soy yo. pero es que yo ya soy ella o soy muy como ella. los labios delgados, esa nariz con el hueso un poco salido. las mejillas redonditas. el pequeño bigotillo que por más cera aparece en menos de 24 horas. soy ella, soy mi madre. es tan extraño reconocer esto que es tan familiar. me pinto los labios y la veo. no tengo que decir espejito espejito, yo sé bien quién es la más bella y no soy yo.

the feel of things

9780807071236-us-300“The imaginable had always been problematic. When I was a child the feel of things went into me: deep, narrow, intense. The grittiness of the street, the chalk-white air of the drugstore, the grain of the wooden floor in the storefront library, the blocks of cheese in the grocery-store refrigerator. I took it all so seriously, so literally. I was without imagination. I paid a kind of idiot attention to the look and feel of things, leveling an intent inner stare at the prototypic face of the world. These streets were all streets, these buildings all buildings, these women and men all women and men. I could imagine no other than that which stood before me. That child’s literalness of the emotions continued to exert influence, as though a shock had been administered to the nervous system and the flow of imagination had stopped. I could feel strongly, but I could not imagine. The granite gray of the street, the American-cheese yellow of the grocery store, the melancholy brownish tint of the buildings were all still in place, only now it was the woman on the couch, the girl hanging out the window, the confinement that sealed us off, on which I looked with that same inner intentness that had always crowded out possibility as well as uncertainty. It would be years before I learned that extraordinary focus, that excluding insistence, is also called depression.”

Vivian Gornick, Fierce Attachments: A Memoir

#MeToo

Ayer pensando en el #MeToo postee en Twitter que nunca me había pasado, pero que a mujeres en mi familia, en mis aulas, en mi círculo de amistades sí y que, por tanto, me negaba a normalizarlo.

Anoche le di vueltas al asunto (estaba releyendo The Husband Stitch de Carmen María Machado) y me acordé de un momento de mi infancia:

Tenía yo unos 11-12 años, iba a la tienda. Ir a la tienda, en esa época, significaba cruzar un baldío. Mi madre me decía ten cuidado y nuncanunca me mandaba por la tarde, cuando caía el sol. Ir a la tienda no era una labor terrible, no, era ese momento en el día en que yo era independiente, en que podía caminar sola, ser dueña de mis pasos.

Ahí iba yo, mis pasos, mi monedero, unas botellas vacías de coca-cola, cuando lo vi. Era un hombre, sería un joven en mis ojos de hoy. Caminaba por el baldío, caminaba en dirección opuesta, caminaba hacia a mí. Su pantalón abierto, su tocarse, su pene completamente de fuera de su pantalón. Me dijo algo, y no contesté, seguí de largo, hice como que no lo vi. ¿Corrí?

Saliendo de la tienda tomé otro camino, uno más largo, para llegar a casa. Entregué el cambio a mi madre, metí las cocas en el refri y no dije nada. Nada.No, nunca se lo conté a nadie, lo borré por completo.

Al traerlo al presente me dije, no, no cuenta, no es un momento #MeToo porque no me pasó nada.
PUM, unos minutos después me di cuenta de que SÍ pasó algo que NO debió pasar. Lo enterré, lo minimicé, me avergonzé de ello y nunca lo conté: lo-nor-ma-li-cé.
Comparto, pues, mi experiencia y comparto el deseo de muchas mujeres: no al acoso, no a la violencia de género, no y no.

I Am Not Your Perfect Mexican DaughterI Am Not Your Perfect Mexican Daughter by Erika L. Sánchez
My rating: 4 of 5 stars

I want all my English Comp students to read this. I want all my Intro to Creative Writing students to read this. I want them to see how Ericka L. Sánchez was able to create a novel that, yes, it´s about the daughter of immigrants and yes has to deal with all the common issues of any teenager, but YES it is also about the construction of identity and the weight of life. This is not a perfect novel, but it certainly is an honest and beautiful attempt to represent what it is like to grow up with two languages, two cultures, and way too many expectations.

I especially like the subtle glimpse to issues such as violence in México as well as race and gender issues; all of it beautifully woven into the eyes and words of Julia the protagonist who, oh yeah, you will definitely engage with.

A must for today’s young adults.

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dos libros que no son míos pero que deberían ser de todos

estas dos últimas semanas han sido pesadas. aparte de la locura normal del semestre y los pendientes de casaoctavia, estuve colaborando en dos proyectos. uno, una antología de crónicas de mujeres que están en el cereso femenino, en hermosillo. el otro, una novela juvenil escrita en inglés y que fue traducida al español. para ambos libros hice un poquito de corrección de estilo y, se supone, que agregar puntos, comas, resolver pequeños dilemas sintácticos no le quitan mucho a una. ambos libros me quitaron cachitos de mi alma. conmover es poca palabra. ambos libros, creo, son los que me tienen con la garganta cerrada y una tos de perro que ni con miel de abeja. ambos libros me han recordado la situaciónd de privilegio en la que me encuentro. la comodidad de mi vida. la seguridad de todo. esos dos libros que no son míos, ya son míos, pero deberían ser de todos. en estos días en que soy testigo de la constante lucha de los egos, siento que es mejor arroparse en libros, libros así. libres así.