UN EJERCICIO DE FUNÁMBULOS

Los niños se desinteresan de los padres cuando se les abandona. No son sentimentales. Son pasionales y fríos. En cierto modo algunos abandonan los afectos, los sentimientos, como si fueran cosas. Con determinación, sin tristeza. Se vuelven extraños. A veces enemigos. Ya no son ellos los seres abandonados, sino quienes se baten mentalmente en retirada. Y se marchan. Hacia un mundo oscuro, fantástico y miserable. Y, sin embargo, a veces simulan felicidad. Como un ejercicio de funámbulos. Los padres no son necesarios.

Proleterka, Fleur Jaeggy

IMAGINE

Imagine que usted es adoptado y siempre lo ha sabido, imagine que a los treinta años le dicen que su madre biológica ha llamado y que se pone a su disposición por si quiere hacer contacto. Imagine que usted lo hace. Imagine que su madre biológica le dice “vamos a vernos” y usted dice, “todavía no”. Imagine que las llamadas continúan, que su madre biológica le dice ponte el sueter antes de salir. Imagine que su madre biológica le dice “vamos a vernos” y usted le repite que “todavía no” y ella le dice “¿por qué no?, ¿por qué no me quieres ver? ¿por qué no me amas?” y usted le dice “no es eso” y ella insiste: ¿Por qué no nos vemos, por qué no me adoptas?” Imagine que su madre biológica se enoja porque usted no le envió nada de día de san valentín. Imagine que su madre biológica le admite que en su familia todos son extraños, ¿se sentiría usted extraña?.

Imagine ahora que después conoce a su padre biológico. Imagine que él, para hablar con usted, la invita a almorzar a restaurantes de hoteles. Imagine que usted no puede dejar de pensar que hay algo sospechoso en eso y que cree que en cualquier momento él pedirá una habitación para ambos. Imagine que su padre biológico le pide hacer una prueba de DNA. Imagine que después no quiere compartir el papel con los resultados.

Imagine usted que su madre le dice que su madre ha muerto. Imagine usted que su padre lo lleva a conocer a su padre.

Imagine usted que no puede imaginar quién es usted en realidad. Imagine usted a la genealogía como una duda constante.

O bien, simplemente, lea The mistress’s daughter de A.M. Homes.

DOS MESES

¿Ha pasado usted dos meses sin su significant one? ¿Ha tenido que mantener su romance vivo vía mensajes de texto, e mails y llamadas a larga distancia? Pues entonces, entonces ya sabe lo que viviré de aquí a agosto.

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FILIPPA

Dicen que la Filippa Giordano es la nueva María Callas.
No señores, no.
La Filipa es una Céline Dion que canta Carmen.
Punto.

PERSEPOLIS

Bien, pues Donovan está aquí. Llegó con sus colores y sus plumas. Llegó con su sonrisa y su forma de decir las barbaridades más grandes en el tono más sencillo. Llegó con un magnífico regalo para la graduada: Persepolis, volúmen 1 y 2 y Embroider de mi admirada Marjane Satrapi. Ya escribiré de Persepolis que, by the way, causó conmoción en su versión para cine en Cannes.
Aquí las probaditas.

MECATE, MÁSCARAS Y FLAUTAS

Ayer el Juanan y yo platicábamos de las vacaciones. Todo indica que nos vamos al DF y a Cuernavaca en julio. Le preguntaba yo si había algo en especial que quisiera hacer y he aquí el diálogo:

ÉL: Antes que nada, hay que ir a Six Flags. ( lo cual tiene perfecto sentido)
YO: Muy bien… ¿y hay algún otro lugar en especial que realmente quieras visitar?.
(Me gustaría decir que mi hijo pensó y pensó, que pasaron ocho, diez, quince minutos y luego contestó. Pero no)
ÉL: Quiero ir a uno de esos lugares con cosas viejas.
YO:Te refieres a un museo, ¿quieres ir a un museo?
ÉL: No… Un lugar de esos donde hay cosas viejas y que las venden. Cosas como mecates, máscaras y tal vez hasta flautas.
YO: Una tienda de antigüedades (afirme conla seguridad de toda una madre).
ÉL: No sé, ¿ahí venden mecates? Me gustaría traerme un mecate, una máscara y una flauta de allá… ¿en México venden eso?
YO: …
ÉL: …

No era el momento para decirle que mecates hay en todos lados, que máscaras en cualquier mexican curious y que flautas… Pero bueno, supongo al menos que el viaje me va a salir barato.

THE MISTRESS’S DAUGHTER

Dazzled with this book. Overwhelmed by this book. Enriched by this book. Thankful for this book. Completely certain this was the right moment to read this book. This is the kind of book that someone had to write.
Yes, Homes continues to be in my top 5 favorite writers.

SOY

Soy una mujer de 33 años. Soy la última de cuatro hijos. Soy divorciada. Soy madre de un niño de ocho años. Soy virgo. Soy hipersensible. Soy adicta al café con tres de azúcar, a la música suave y a los libros devastadores. Soy profesora. Soy narradora. Soy despistada. Soy ingenua. Soy una perra si me lo propongo. Soy risueña. Soy de lágrima fácil. Soy mala para las cuentas. Soy absurda. Soy dueña de una casa de dos recámaras, de un carro de cuatro puertas y de por lo menos cinco pares de tenis. Soy la que lava los trastes y trapea los pisos. Soy la que ríe cuando mi hijo cuenta un chiste. Soy la que cierra los ojos cuando ve un perro muerto. Soy la que sonrié cuando ve una ardilla, un colibrí o una liebre en la ciudad. Soy la que lee hasta tarde. Soy la que piensa y piensa sin llegar a ningún lado. Soy la última en apagar la luz.

CUESTIÓN DE ESTÉTICA (relato)

He acostumbrado a mi estómago perfectamente. Al principio, claro, fue un poco difícil. Incluso penoso pues mis intestinos emitían sonidos terribles. Pero después de un tiempo, eso deja de ocurrir. El estómago deja de exigirte comida. Me alimento por lo menos cuatro veces al día. Dependiendo la hora tomo:

1) hojuelas de avena tostadas – sin miel-, media taza de yogurt natural, por la mañana.
2) una manzana, tres o cuatro hojas de lechuga, al mediodía o
3) una taza de arroz cocido, por las noches.

Bebo doce vasos de agua al día en lapsos de una hora y media o dos entre uno y otro. Por supuesto voy al baño frecuentemente, demasiado frecuentemente si deben saberlo.

Esto es lo mejor, créanme. No iba yo a seguir el camino de Lilian y pasarme el día comiendo lo que me viene en gana para después vomitarlo y, lo que es peor, tumbar a todos en la escuela con un aliento asqueroso. Eso me parece patético y estúpido. Es para aquellas que no tienen la más mínima fuerza de voluntad. Mel también carece de eso y de muchas otras cosas. Ya ven lo que le ocurrió. Esa no era una opción para mí: y por lo visto tampoco lo fue para ella. Miren que tomarse un frasco entero. No sé qué esperaba. Hay chicas que simplemente no saben manejarse.

Yo opté por el ejercicio y reducir mi alimentación al mínimo. Mi mamá, al principio, se la pasaba en no te alimentas bien, estás muy delgada, debes de… Mi papá no tenía nada qué decir. Mi papá nunca ha tenido nada qué decir. Lo veo poco, le llamo poco. Me interesa poco.

Mamá comenzó a preocuparse más y más. Insistía en calorías y grasas. Me servía platos enteros de puré de papas, milanesas, pastas, picadillos. Platos que terminaron en el suelo, por supuesto. Hubo gritos y portazos. Haste que aprendí a manejarlo con inteligencia, para qué engañarla, me dije. Fui honesta, le expliqué mis razones. Ella poco a poco entendió que todo era cuestión de estética. ¿No prefería acaso tener a una hija delgada y bella?

Ahora, es ella misma quien selecciona, lava y corta lo que voy a comer. Recientemente ha comenzado a compartir mi alimentación. Esto resultó de gran ayuda, especialmente cuando la Consejera la llamó para hablar de “el problema de mis hábitos alimenticios”. Mi madre fue firme, le dijo que mi alimentación no era asunto de ella, ni de nadie más… que yo estaba perfectamente bien, que invirtiera su tiempo en adolescentes adictos, agresivos o suicidas, porque el mío no era un caso problemático. Fin de la historia. Nadie se metió más y mis desmayos dejaron de implicar inmediatamente un reporte a escolar. Cuando ocurren, a la enfermería, un vaso con una cucharada de azúcar y listo.

Mi cuerpo está ahora donde deseaba. Peso 37 kilos. He acostumbrado a mi estómago perfectamente y creo que otros cinco kilos menos no me vendrían mal. Tendría que dejar el yogurt y el arroz, supongo. Pero sé que puedo hacerlo.

JODER CON MILLÁS

Hace unos veinte minutos terminé el tercer libro -in the row- que leo de Juan José Millás. La soledad era esto es una desas novelas que se lee de una sentada por la imposibilidad de cerrarlo y le mueve a una todo por la ininteligibilidad de la vida, whatever that means. Es un libro que me gustaría que leyera la dueña del puro errar. Y es que:

“La soledad era (es) esto: encontrarte de súbito en el mundo como si acabaras de llegar de otro planeta del que no sabes por qué has sido expulsada”.

Comienzo hoy Dos mujeres en Praga, y quizá, algún día, me decida a escribir más largamente sobre los cuentos y novelas de Millás. Joder, con Millás.