BE AWARE

Tuve una larga sesión de películas de almodóvar. Pagué chorromil cosas esta semana. Estoy quebrada. Tengo seis meses trabajando como negra. Tengo seis meses sin vacaciones. Tengo una nueva tarjeta de crédito y me da miedo usarla. Tengo rabia por tanto calor y tantos apagones. Hace un mes que estoy de single brunette female porque mi significant one se fue a trabajar a otra ciudad. No están rentando películas en el Tec. No he ido a que mi super masseuse me haga mi super masaje. No he comprado mi lata gigante de té helada.

Así que: no respondo por lo que pueda ocurrir.

LA ALE

La conocí hace miles de años. Yo comenzaba a escribir, ella tenía años viviendo entre colores. En esa época lo surreal era lo que mejor le venía. Ya entonces tenía la certeza de que iba a pintar siempre. La dejé de ver por años, luego nos topamos en una exposición, tenía una barriga como la mía, esperaba igual que yo a su primer bebé. No tenía que preguntarle si seguía pintando y me alegró que no me preguntara si yo seguía escribiendo. Le perdí la pista.

Pero esta mañana la encuentro de nuevo. Su cabello es largo y su pincel es otro, pero es la misma Alejandra Sandoval.

TU CUMPLEAÑOS

Es hoy. Cumples 48, ¿lo sabes o has perdido la cuenta? No lo festejas, no lo festejan. Donde tú estás no existen los cumpleaños. ¿Existen los abrazos? ¿Existe alguien a tu lado que al oído te diga: feliz cumpleaños?

Esta mañana hablé con papá, le dije, “hoy es su cumpleaños, ¿verdad?” Desde que no estás, hablar de ti con él, implica monosílabos. Pero eso no importa, nada importa, hablar de ti no nos lleva a ninguna parte.

Me gustaría decirte feliz cumpleaños.

JUMBO

Ayer finalmente fuimos a ver Shrek Tercero. La experiencia fue menos difícil que cuando vimos el Hombre Araña 3. El flaquito y yo rompimos el cochinito y compramos por primera vez el combo jumbo. “Recuerda, las palomitas con mantequilla Y con salsa”. Encontramos un buen lugar. Los niños alrededor corrían, gritaban, pataleaban. Había uno que berreaba “¿a quién se le ocurre traer a un niño que llora tanto?” Finalmente la película empezó, para entonces un cuarto del bote de palomitas había desaparecido, ya me habían regañado dos veces por confundir el popote y me había peleado con una señora por un asiento. Me reí, sí. No tanto como en la primera, pero me reí. Pero lo mejor es oír reír a tu hijo de ocho años y oírlo decir: “esta sí fue diversión jumbo”.

La recomendación de siempre: si no le queda de otra más que ver películas infantiles, trate de ir en las funciones más tardías, créame, no se arrepentirá.

SE ME

No sé su nombre, pero desde que comencé a trabajar aquí me adoptó. Es un señor que trabaja en intendencia, tendrá unos 60 años. Me habla de usted. Me habla y me siento suya; me dice cosas como “maestra, ¿qué hace caminando a esta hora? se me va a acalorar”, o “no se me preocupe, cuando llegue Doña Lupita yo le digo que estuvo usted aquí”, o “se me va a lastimar cargando tanta cosa, déjeme le ayudo”, o “mire, está muy fácil llegar ahí, se me va por el bulevar kino y luego me da vuelta en…” Yo sonrío. Sonrío siempre. (Me acuerdo de un cuento de Francisco Hinojosa, luego les digo cuál). Este es el “se me” más dulce que me ha tocado oír. Es genuino.

No tengo las grandes amistades en este trabajo, no siento ningún tipo de attachment con nadie, pero el “se me” de este señor, me hace el día. De veras, si un día él se me va, la jornada laboral no será igual.

Se los juro.

LOS EJÉRCITOS

Estoy por terminar Los ejércitos de Evelio Rosero, es una gran novela. O como le dije al Ssini: una novela-novela. Desprovista de artilugios, cargada de una violenta emotividad. Consciente de su narratividad. El autor elige la voz y los ojos de un viejo de setenta años para acercarnos a un fin, a una devastación. La agonía es así.

Leo este libro y me acuerdo de la segunda vez que leí Pedro Páramo. Cada tanto tenía que detenerme, cerrar el libro y observar la portada. Aquí cada tanto, necesito ver a la mujer que huye, la mujer sin rostro, la mujer contra el viento. Detenerme.

Mi crítico preferido ha escrito sobre esta novela, él es mejor que yo para hablar de esto.

42

Llegará a los 42. Eso dijeron esta mañana en televisión, la temperatura más alta de Hermosillo hoy será de cuarentaydós grados centígrados. La encargada del clima luego se brincó a Chihuahua sin enviar saludos a los sonorenses, sin decir, lo sentimos por ustedes, ánimo, no pierdan la cabeza, que es lo mínimo que yo esperaría de otros. Solidaridad. Pardon my french pero hace un puto-calor en esta ciudad. Uno se siente de malas, pegajoso, fuera de lugar, como si el mundo entero estuviera en su contra.

Llega la noche y uno espera, aah, bajará un poco la temperatura, pero nada. Calor, calor, calor. Y miren que después de vivir más de treinta años en esta ciudad uno pensaría que ahí al ladito está la costumbre. No. Ni costumbre ni resignación. Para colmo, en mi colonia cortan el agua hoy y desde la semana pasada ha habido apagones.

Esto de llegar a los cuarentaydós no es fácil, le digo.

CUATRO AÑOS

A finales de este mes este localito de mitotes, recetas, chismes, confesiones y experimentos varios, cumplirá cuatro años de existencia. ¡CUATRO! Creo que ninguna relación me ha durado tanto tiempo (y eso porque el blog no tiene forma de replicar, que si así fuera, creánme que ya no estaría aquí).

Por supuesto ha habido ocasiones en que dan ganas de abandonarlo, como ha habido ocasiones en que lo que más necesito en el mundo es una compu con conexión de internet para describir algún evento recientísimo.

Hace poco gracias a la Caro me di cuenta de que uno de mis posts fue medio citado en el periódico La Jornada. También de poco en poco me he visto en ligas de otros posts. Se siente suave. La Lore me enseñó a poner un site meter, cuyo único fin es saber más o menos desde dónde me leen. Hay españoles, colombianos, argentinos y mexicanos varios que alguna vez han pisado este sitio, (unos vuelven, otros nunca, pero todos a fin de cuenta, lectores).

Ahora pregúntenme, ¿qué voy a hacer para festejar estos cuatro años???

HE REGRESADO

He regresado otra vez a mi casa, por el mismo camino. Pongo a hacer un café en la cocina, y allí me quedo, sentado, esperando a que hierva el agua en la olla. Escucho hervir el agua, y sigo quieto. El agua se evapora por completo, la olla se quema; la delgada tira de humo se desprende de su fondo y me recuerda el árbol incendiado, el cadáver del gato. Bien, no fui capaz de preparar un café; apago la estufa, ¿y el tiempo? ¿cuánto tiempo ha pasado?, no se escuchan más tiros, ¿cómo pasará el tiempo, mi tiempo, desde ahora?

Los ejércitos, Evelio Rosero

THE CRITIC

“El problema de esta taquería es que aquí cortan los pepinos muy anchos”.

El Juanan