LIFE IN SECONDS?

El fin de semana me fui de viaje, compré los pendientes de toda mujer, madre y ama de casa debe comprar. Regresé cansada y aún así llegué a aprovechar el lunes de puente para armar, limpiar, mover, cambiar, instalar. Total, el martes venía camino al trabajo bostece y bostece y de pronto… de pronto… pum, un pequeño golpe al camellón del bulevar-carretera. ¿Qué pasó? pues asumo yo que cabecee un poco, no me lo explico de otro modo porque no recuerdo exactamente cómo pasé de mi carril-carril al borde del camellón.

Llegué a la oficina y en cuanto pude atrapé a un profesor y lo convertí en confesor-terapeuta. Me asusté esa es la verdad. No, no me pasó nada, no vi mi vida correr completa en cuestión de segundos. Yo, simplemente me asusté.

Yo no sé si fue eso o simplemente que se acercan las fechas decembrinas que a veces tanto temo, pero me nació una gana, así GANA de resolver, sonreír, apapachar. Envié un largo, largo correo al hermano con quien nunca he discutido y con quien me pasé de lista hace poco; abracé como nunca o como siempre he querido a mi padre y le dije que lo quería, el pobre no sabía que hacer con mi cuerpo encima de él en el sillón, mis besos en la mejilla y mis manos cubriendo sus ojos para que no viera los goles del partido.

Así que aunque no vi mi vida en segundos, sí decidí cambiar un poco el rumbo de mi humor en segundos, cambiar la posible navidad, mover un poco aquello que no movemos por temor, desidia o porque ya está tan así que por qué no dejarla así.

Seguro que no soy clara.
Seguro que este es otro desos posts catárticos.
Seguro que una vez más uso este blog como la terapia que me saldría en 500 pesos la sesión.

But, who cares?

FIN DE SEMESTRE

Foto de grupo con el grupo. Sonrisas de fin de semestre. Prohibido pedirme el mail de mis alumnos o alumnas.

CUANDO NOS DEJÓ HUÉRFANOS

Se va.
Se va.
Se va.

Tiene obra y libros en venta. También su restirador.

Se va.
Se va.
Se va.

Las mejores y más difíciles discusiones.
Las mejores y más agudas críticas.
Las mejores y más largas borracheras.
Las mejores y más inquietantes palabras.

Se quedan.
Se quedan.
Se quedan.

M No se va al otro lado del mundo, ni a la luna.
Tiene celular, correo electrónico, usará el messenger cuando pueda.
No desaparece, pues.

Y sin embargo, una no puede dejar de admitir que habrá un sentimiento de orfandad por estos rumbos.

Te voy a extrañar, arpío.

CUANDO FUIMOS HUÉRFANOS

A mis ojos, yo iba rumbo a una tierra extraña donde no conocía a nadie…
Kazuo Ishiguro

Por las mañanas escucho noticias internacionales en radio netherlands. Un programa con locutores hispanos que narran desde la señora europa lo que ocurre en el mundo. Como a veces ni chance tengo de ver el periódico y Loret de Mola será muy guapo pero luego tiene unos reportajes bien bobos, he encontrado en radio netherlands el lugar exacto para informarme.

Esta mañana escuché un reportaje que me ha dado vueltas todo el día. Entrevistaron a la vicepresidenta de una sociedad chilena que se llama ¿Quiénes somos? Se trata de una asociación no gubernamental que une a personas que fueron adoptadas y que no tienen razón alguna de su pasado. De acuerdo a esta mujer, sólo el 10% de sus integrantes (lo siento no recuerdo si eran 3 mil o 300 mil) tiene documentos claros sobre su adopción, el otro 90% no. Es decir un gran número de estos adultos fueron, de pequeños, objeto de adopciones clandestinas o secuestros o algo por el estilo.

La mujer narró su caso. Dice que no sabe si su ascendencia es rusa o polaca (no dijo cómo sabe que es una u otra), no tiene idea de quiénes fueron sus padres, de cómo llegó a la familia que llegó y que si bien la cuidó nunca supo decir sobre su pasado. “No sé mi fecha de cumpleaños, dicen que debo tener entre 44 y 46 años… no sé cómo llegué aquí”.

Escuchaba esto y pensé, cómo no hacerlo, en la novela de Ishiguro Cuando fuimos huérfanos su protagonista tiene sólo recuerdos vagos y que se oponen unos de otros sobre lo que fue su vida en Shangai. Porque eso sí sabe, que era de Shangai. Lo más curioso, y si me preguntan, grandioso de la novela es qué él es precisamente un detective, un detective con un enigma propio y sin solución.

Escuchaba a esta mujer y pensaba en ella como en el Banks de la novela de Ishiguro. Ella vicepresidenta de una asociación que trata de ayudar a recopilar información para los que fueron huérfanos y sin poder siquiera decir su edad.

Siempre he pensado que quien escribe de uno u otro modo por más ficción que haga escribe de sí. El pasado es la condena o fortuna del escritor. Para aquellos que intengran ¿Quiénes somos? el pasado no alcanza siquiera a ser condena o fortuna. Porque ni siquiera es.

SICOFANTE/OLIFANTE

El diálogo inició hace años. Se interrumpió por las mismas cosas que se interrumpen las mismas cosas, el factor misterio. El caso es que forma parte de mi círculo virtual y tenemos esporádicas charlas que breves profundizan. En ese pequeño tiempo que se da entre los capítulos sobre la gran Olga Orozco, y yo me doy entre exámenes, promedios y libros, el Sicofante saluda. Habla. Lee. Dialoga. Ríe.

Hablamos de libros y de hijos.
Hablamos de hijos y de libros.
Creo que una vez hablamos de los pantalones de un profesor de la universidad.

Le he confiado mi nuevo proyecto de no-escritura para la escritura.
Lo ha entendido.
Me ha confiado su deseo de leer lo que le venga en gana y YA.
Lo he entendido.
Nos hemos confiado que toda esa verdulería de ser escritor y moverse en el medio no nos va.
Supongo que hemos entendido que llega un punto en el que no importa ser publicado y leído y todo eso, importa la escritura por la escritura.

Y la lectura por sobre todas las cosas.

Hoy le hablé del olifante que quiere mi hijo de ocho años. Se sorprendió. Hoy caí en cuenta que que apenas puedo esperar para saber con qué nos saldrá el hijo del Sicofante.

QUE SIEMPRE NO…

Pos rulta que Ortuño no viene no puede o noséqué. El caso es que considerando que no lo voy a presentar y que yo no pertenezco a ningún medio de comunicación como para publicar lo que iba a leer y porque ya saben que siempre hago lo que me da la gana, aquí va una probadita del borrador de lo que iba a decir:

ANTONIO ORTUÑO, EL BUSCADOR DE CABEZAS o bien DE CÓMO ORTUÑO NO PASÓ EL ISO 9000.

Si la literatura mexicana actual tuviera que pasar por el ISO9000 no sé qué pasaría. Como saben El ISO 9000 fue creado para lograr calidad estandarizada, su beneficio es, entre otros, crear empresas comprometidas con su cliente, reducir rechazos e incidencias en la producción, asegurarse de que la empresa lleva a cabo una mejora continua y un aumento de productividad. Así que, creo que si la literatura mexicana saliera avante en el ISO sería algo bueno, ¿no? mayor productividad y mejora continua en sus autores, pero también estaríamos hablando de un estándar, del deseo de reducir el rechazo y la incidencia. La nuestra, sería una literatura que no arriesga, que no incide que no teme ser rechazada y que se mueve sólo por el compromiso con su cliente. Libros con decoro, eso tendríamos.

Sí, ya sé, ya sé, el ISO 9000 no viene al caso aquí, pero la verdad mientras más leo, mientras más nuevos libros nuevos autores, o mientras más libros mismos autores, siento que alguien, silenciosamente, nos está aplicando el dichoso ISO. Porque digan lo que digan, la sección “literatura mexicana” de estantes de librerías y bibliotecas no muestran una obra literaria que, al menos a mí, me gustaría leer: polémica, universal, arriesgada, intensa. Ya lo dijo de mejor modo y sin la analogía tonta del ISO, Rafael Lemus: “Hace décadas que ninguna generación deviene, en nuestro suelo, una escuela, un estilo, una ruptura (…) no se opone a su tradición. Es lo que es…”

Por eso, por todo esto, toparse con una novela como El buscador de Cabezas de Antonio Ortuño le devuelve a uno el ánimo. No todo está perdido, no todo son cenizas, no todo es reiteración, costumbrismo, provincia, frontera, tacos de canasta, viajes en metrobus. No todo es impotencia o importancia literaria. Antonio Ortuño hace del escombro, una narrativa. Busca y encuentra. Y la suya no es una búsqueda del artilugio de la sintaxis, ni de la estructura apantallante o de esas otras cosillas tan trendies hoy en día. La suya es una búsqueda más sencilla y necesaria. Ortuño buscó una buena historia y encontró la forma de contarla bien, punto. “Ajá, ¿y?” me pueden decir ustedes. Pues resulta que yo pienso que mientras más y más autores de este país caminan por una narrativa inmóvil, Ortuño ha creado la forma no sólo de hacer una narrativa móvil sino brutalmente móvil, desmesurada, delirante y eso, debo admitir, a mí como lectora me parece admirable. La narrativa debe ser así, tan desmesurada y delirante como la existencia misma.

Dicho esto, me dedicaré ahora sí seriamente en el resto de esta página a hablar de esta novela… (no continuará)

WISH LIST

Lo que quiere ÉL para Navidad:

  • un videojuego del Zelda (the twilight princess of course)
  • una brújula
  • un olifante

La primer petición makes sense, ¿no? La segunda y la tercera han sido altamente cuestionadas. La única respuesta del susodicho es: “quizá los necesite algún día”.

No, no sé qué planes tiene mi hijo para el futuro, es decir, para “algún día”.

ISO 9000 Y ORTUÑO

¿Qué tienen qué ver el ISO 9000 y Antonio Ortuño?
Comprúebelo el próximo sábado a las 5 de la tarde en la Feria del Libro.

12 DE NOVIEMBRE

Hoy es Día Nacional del Libro. Hoy el hijo y yo iremos a la bendita feria. Yo no sé qué comprará él con los billetitos que le daré pero sí sé que el estante más grande y (maldito) más caro se quedará sin: Amsterdam de McEwan, Sin sangre de Baricco y alguna cosilla de Bernhard o de Nothomb que aún no he decidido.

De los libros de Siruela, ni hablemos. En esta ocasión no trajeron ese de Musil que tanto quiero.

QUESTIONS

  • 6:15 am. Missing call. Unreachable number my phone says… from unreachable sister?, I wonder.
  • 12:00 pm. Cleaning closet. What do you really clean when you clean?
  • 4:00 pm. Kitchen small talk. Whose monsters fool around as you listen about monsters who fool around?
  • 5:30 pm. Hunchback from strings. No Notredame. Kids clap and laugh, you are somewhere else. Notredame?
  • 6:30 pm. Friends with shrimps. Quick glimpse. Unable to explain? At that precise time you needed to be home alone.
  • 8:00 pm. Wrong call. When will you learn not to call when you are not even supposed to think? When will you obbey Rosario?
  • 11:00 pm. Honest call. Don’t you love to learn these are the calls you SHOULD do?
  • 00:46 pm. Insisting call. Unreachable number my phone says, the unidentified sister on the other line. The unreachable. When will you stop wishing this talks were easier, closer?
  • 3:00 am. Dog howls. Your soul doesn’t, anymore. Isn’t this relief?
  • 5:00 am. Smoke in London, says the news as you do your hair. Radio repeats: Smoke in London. When will you drive without coming up with a story to write?