UNA, SOPRENDIDA

Una, sabía bien que había elegido a las presentadoras ideales para el libro. Una sabía que la una y la otra eran las lectoras que cualquiera desearía. Pero una nunca se hubiera imaginado todo todo todo lo que las palabras de la una y de la otra le harían sentir. Una nunca se hubiera imaginado que esa era la mesa de las coincidencias. Silvana y su voz y su meticulosidad y su gracia y su perspicacia. Leticia y su voz y su voz y su voz y su manera de hilvanar ideas, emociones, su manera de embrujar al público con su inteligencia. Y una, aguantándose las ganas de jotear y llorar en este o aquel momento.

Ayer, una experimentó muchas emociones. Ver a las amigas y a la familia. Al hijo. Ver a los profesores y profesoras, a los alumnos de este semestre, del pasado, de muchos semestres pasados, ver a alumnos que aún no han pasado por un semestre en mi clase. Ver a secretarias, a gente de distintos departamentos, hasta a la encargada de nóminas ahí y comprando el libro. La fila para los abrazos y la fila para la firma de libros.

Para una, fue un evento pequeño y grande a la vez.

¡H O Y!

HOY: 23 de abril
3 de la tarde
Biblioteca del Tec de Monterrey
Presentan:
Silvana Ayala y Leticia Espriella


p.s. y si por alguna razón (tendrá que ser muy buena razón) no puede asistir, ya le avisaré próximamente de la otra presentación que sí será en Hermosillo y en horario menos caluroso.

DOMINGO

Ojos y cuerpo despierto a las once am.
Jugo de naranja y soya.
Cereal.
Final de un libro.
Lavado de trastes.
Calificar exámenes.

Sillón azul.
Lectura, lectura, lectura.
Maratón de Dr. House en canal 5.
Espaguetti con champiñones y aceitunas.
Llegada del hijo.
Películas con el hijo.

Visita a la vecina.
Charla con la vecina.
Abrazo con la vecina.
El hijo de la vecina diciendo: aceituna, aceituna, aceituna
y sus manitas implicando un signo de interrogación.

Caminar a casa preguntándome lo mismo que el hijo de la vecina.

MURAMAKI INTERVENIDO

Sentada en el sofá barro la estancia con la mirada cuando, de improviso, me doy cuenta de que es el lugar en el mundo que he estado buscando durante largo tiempo. Un hueco en el mundo, un lugar escondido exactamente como éste. Pero hasta ahora se trataba sólo de un lugar secreto en mis fantasías. Ni siquiera creía que un lugar así existiera en realidad. Aspiro una bocanada de aire con los ojos cerrados y el aire permanece dentro de mí como una dulce nube. Es una sensación maravillosa. Acaricio despacio con la palma de la mano la cubierta color azul del sofá. Me levanto, me acerco a la ventana, levanto la persiana poso suavemente los diez dedos sobre la ventana amarillenta. Cierro la persiana, doy vueltas por encima de la alfombra, estampada con un motivo de figuras geométricas. Enciendo la lámpara de pie, la apago. Contemplo uno tras otro, los cuadros de las paredes, luego vuelvo a sentarme en el sofá y continúo leyendo el libro. Me concentro en la lectura. No hace falta nada.

Haruki Murakami, Kafka en la orilla (con la intervención en cursiva de esta autora).

BIEN

Ella, está bien.
Canta en las mañanas.
Baila mientras barre.
Nada la hace más feliz que cocinar.
Quiere hacer raíces ahí,
en esa casa, en esa ciudad, en ese país.
Ama, con toda el alma.
Ya no teme, ya no hay nada qué temer.
Hay mujeres a su alrededor, más jóvenes,
muy cercanas.

Vive con reservas.

Le duele la espalda.

Y aunque a veces siente que todo lo hace mal,
que nada es suficiente.
Y aunque a veces hace distancias.

Ella, está bien.
Y eso está bien.

¿PIROPO?

Hoy a las 12:35 del mediodía un alumno me dijo:

“Maestra, yo creo que el collarín le queda bien, se ve más cool“.

Y yo, de las 12:35 en adelante me sentí así, más cool.

(sé que el comentario viene del mismo alumno que en su exposición sobre cultura popular dijo “introdució” en vez de “introdujo” pero hay veces que piropo mata gramática).

¿DARWIN O LO OTRO?

Está sentado en el sillón azul. Se come un sandwich, mira la tele. Yo estoy leyendo un correo. En los comerciales, me pregunta:

– Oye mamá, ¿tú en cuál crees más… … … (pausa larga)… … … en lo de Darwin o lo otro?
(tono desenfadado, más atencion en el sandwich que en otra cosa)
– ¿?
(confirmación de que mi hijo es como yo, piensa la mitad de una oración y la otra mitad la dice en voz alta, asumiendo que el mundo lee la mente)


– ¿Cómo? ¿Qué? a ver, no te entiendo.
(abandono por completo mi lectura)
– ¿Qué si en qué cosa crees tú más, en lo de la evolución o en lo otro, lo de dios y todo eso?
(procuro no reírme de la forma en que dice “dios y todo eso”)
– …
– …
– ¿Te refieres a la creación del universo?
– Sí pues.
(tengo apenas unos segundos para responder algo que aparentemente es crucial para él, antes de que vuelva a comenzar Malcolm )
– Mmmh, pues… a ver, mejor tú dime, ¿en cuál crees tú?
(salida perfecta, voltear la pregunta)
– Pues es mejor la ciencia, ¿no? Yo, creo en la evolución.
(respuesta con el mismo tono de seguridad que usa cuando dice que él es todo un piscis)
– Bueno pero la otra teoría es, digamos, bonita, ¿no crees? hay gente que cree en eso.
(hay que darles crédito, además es época en que todos los de su edad hacen el catecismo y tampoco es cosa de provocar una controversia entre la sociedad de padres de familia)
– Sí, uno de la escuela cree en eso y dice que en lo otro no.
(¿ven?)
– Pues, cada quién puede creer en lo que quiera, ya lo hemos hablado.
(tono de madre que lo enseña todo porque lo sabe todo)
– Yo creo en lo de la evolución, ¿bueno?
(lo dice como si me estuviera pidiendo permiso pero en realidad sólo me está avisando que él ya llegó a una conclusión sobre la creación del universo)
– Sí, está bien.
(lo digo con desenfado, como si nada, pero por dentro siento un noséqué muy evolucionado).

3 A.M.

Sucede desde hace unos días.
Estoy dormida, cómoda o incómoda, adolorida o no pero dormida.
Completamente dormida.
Y de pronto.
Me despierto
Como si nada.
Como si ya fuera hora.
(de despertarse, pues).
Miro el reloj y son las 3 a.m.
(3:15, 3:24, 3:31, 3:05)

Suspiro.
Y pienso que hay una razón.
Que debe haber una razón.
Para que mi cuerpo me despierte a esa hora.

¿Qué razón?
Que tú,
en esa parte del mundo,
piensas en mí,
en nosotros,
en los que, aún tuyos,
vivimos en esta parte del mundo.

TAMSYL

A veces me conecto al mensajero y me voy. Pasa con frecuencia y si da la casualidad de que tú te conectes siempre-siempre me preguntas cómo estoy. Cuando voy a contestarte, ya no estás. Es el azar, supongo. Así pasa. Me has sacado de aprietos. Me has llevado a comer al Sasafras. Hemos hablado del amor y del desamor. Te he prestado la cama de mi hijo y te he mandado al mar a festejar tu cumpleaños al lado de unas sirenas. Hoy vi esta foto y pensé que en ella está todo lo que está. ¿Verdad Tamborini?

p.s. La foto se la robé a la Lore.

CATARSIS NÚMERO 16

Estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín estoyhartadelcollarín…

y:

Me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda me-duele-la-espalda…

FIN.