MANTRA

Esta debe ser tu mantra:

no reprobaré a nadie
no reprobaré a nadie
no reprobaré a nadie
no reprobaré a nadie
no reprobaré a nadie.

¿Entendido, M.?

LAS FIESTAS DEL PITIC

Cada año desde hace pocos años en esta ciudad donde reina el calor más infernal (después del mismo infierno, claro está) se celebran las llamadas Fiestas del Pitic. Las calles de la parte mona de la ciudad se cierran, hay expendios de cerveza a cada tres pasos, escenarios, carpas, venta de artesanía, más cerveza, comida muchos estantes de comida (con decirles que me comí un kebab, que más bien parecía un percherón con tabule, pero bueeh); cantantes de por aquí y de por allá. Pareciera que uno le pone aleatorio a un ipod, no el mío aclaro, pasamos de Fernando de la Mora a Óscar Chávez, tocó turno a Lila Downs -que alguien le diga que quite de su repertorio esa versión comunista de La Cucaracha- y hoy cerramos -hínquense todos- con Margarita la Diosa de la cumbia. También quesque anduvo Kinki, se presentó Susana Alexander y -vuélvanse a hincar- Ofelia Medina (bueno ella se presenta hoy).

Lo mejor, para variar, fue agarrar la mesita esa en la calle del Está Cabral, con los amigos que iban y venían, los amigos que pasaban y se estacionaban un rato, los encuentros con amigos que hace mucho que no se veían y la gente desconocida a quien viboreamos de pies a cabeza.

El hijo dice que Las Fiestas del Pitic es SU tiempo, porque es la única vez a la año que tiene permiso de andar sin mamá al ladito de acá por allá, tocando base en mi mesa de vez en cuando para perderse otra hora más en los recónditos estantes, pasillos y demás diversiones que ofrecen las susodichas celebraciones. (Volví a casa anoche con un semi-emo de 9 años con pulseras negras hasta el codo, cintonegro de lomás rocker pero sin la actitud pasivoagresivanegativaemotiva que se dice que tienen los emos) (o eso creo, lo revisaré bien al rato).

Hoy, me duelen las piernas, la panza de tanto reírme, la cabeza y me siento cansada… pero aaah cómo me he divertido (diría normalmente,pero lo bailado nadie me lo quita, pero la verdad no bailé).

TENGO QUE DECIRLO

Si hay algo que ha hecho este semestre respirable y soportable es la presencia de mis Mafaldas. Mis amigas, mis queridas amigas. He sido calladita y cuidadosa con esto, pero ya basta una debe hablar de esto. Y con riesgo a que me manden a un rincón las demás o me castiguen un viernes, les invito a leer este blog de vez en cuando para que saquen la Mafalda ( o la susanita, o la libertad o el miguelito o el felipito o el manolito o el guille) que todos tenemos dentro.

CUANDO TE MANDAN UN TXT A TU CEL A ESO DE LAS CASI DOCE DE LA NOCHE

Y el txt dice: “ando borracho y manejando. quisiera estar contigo” y quien escribe es el amigo que tanto quieres, el narrador con quien tan bien conjugas, el gringo que de gringo no tiene más que el apellido ( y a veces dudas de que sea realmente apellido gringo), el traductor simultáneo que decidió ser traductor simultáneo después de una conferencia (que nos cambió la vida a todos). Y cuando por la mañana te encuentras un correo de él que repite lo mismo y en el que dice otras cosas, y entre ellas que ya quiere estar aquí que ya quiere que llegue esa semana que pasará contigo y con tus otros amigos.

Tú, Sylvíssima, no puedes sino sentirte feliz.
Feliz y agradecida porque lo mejor de ese laboratorio estuvo en la gente, en la gente que no conocías y que ahora no te puedes sacar del corazón.

YUMI, TENGO TSUGUMI

Mientras buscaba en una librería de por acá una selección ideal para los ganadores de un concurso literario, la vi. Estaba ahí, muy bonita y derechita. Me le acerqué, le dije: “tú, te vas conmigo”. La tomé fuertemente y me dirigí a la caja. Pagué.
Hoy tengo en mi escritorio Tsugumi, la nueva novela de Banana Yoshimoto y soy tan tan feliz.

FRIENDS

Cuando el hijo tiene problemas con sus amigos trato explicarle que las cosas son así con los amigos, que se descomponen y luego se arreglan. Y como si nada.

No le digo que hay que tener claro que las amistades también tienen sus ciclos. Sus procesos. Un momento están bien y al siguiente se las lleva la chingada. Un momento quieres y te quieren y al siguiente no eres su persona favorita o no son tu persona favorita. Por esto o por aquello. O simplemente porque como seres humanos somos tan pero tan silvestres.

Sería suave no enojarse, sería suave no tener que pasar tragos amargos. Pero también, no nos hagamos, sería suave de vez en cuando echarle en cara a este o a aquel, a esta o a aquella, los silencios, los portazos, la distancia, la mala vibra, los cómos y los por qués con un drama muy digno de Sarita Montiel, Marga López o aunque sea de Edith González. Sería suave -aunque no lo crean- que a uno le echaran en cara todo lo necesario de una sola buena vez. Lo de las dosis pequeñas no se me da. La dosis en gordo, tampoco hay que ser honestos, porque soy de lo más jota y llorona. Pero como las inyecciones, una sola, que duela gacho y voilá.

No le voy a los piquetitos leves pero tupiditos.

Insisto, de esto no le he hablado al hijo. Supongo que si se da el caso lo haré pero si no, ya le tocará a él descubrirlo y encontrar su propia forma de enfrentarlo o de no enfrentarlo. Ese ya será su asunto.

Yo, por lo menos, tengo mi blog. Y escribo lo que quiero o no lo hago. Punto. Pero cuando te enteras que tus detractores te leen casi al mismo ritmo que tus amigos, aunque sea para encontrarte más defectos, te dices bueeehh, por lo menos levanta el rating y si escupen, le escupen a su monitor y no al tuyo.

Fin de la reflexión nocturna tras una pizza del Jessies House al lado de tres niños que se moquetearon dentro y fuera de mi carro.

MI HIJO

  1. Pasa las tardes en mi oficina desde la semana pasada. Se tira de panza, dibuja, lee, juega. Oigo su voz por abajo del escritorio.
  2. Encontró su primer diente de león. ¿Dónde lo guardo?, me dijo. Le di una cajita vacía de clips. La cajita, con el diente de león, la traemos en el carro. Nos asomamos de cuando en cuando para ver si el diente sigue ahí.
  3. Dice que no ve bien de un ojo, le digo que sí que tiene lo mismo que yo pero que el médico todavía no quiere ponerle lentes. Me dice ¿para qué necesito los lentes completos… a poco no me pueden poner de esos lentes que son para un sólo ojo? Me vería muy colonial, agrega.
  4. Me dejó de ver tres días. No es la primera vez que nos separamos pero esta vez me dio el abrazo más bello y genuino y me dijo: tenía ganas de verte. Caminamos abrazados ese día.
  5. Dice que le gusta eso que le pongo a la casa para que huela bien.
  6. Ha dejado de extrañar a la Luna (nuestra perra intinerante) pero insiste en que necesitamos una mascota.
  7. Me platica de Margarita, su hermana recién nacida, y dice que la quiere mucho aunque su papá le diga que no se parecen.
  8. Toma clases de guitarra con el Meñe y practica en casa, el acordeón tiene polvo.
  9. Tiene nueve años y no deja de soprenderme.

CRÓNICA DE UN FIN DE SEMANA EN LA PLAYA

  1. Mi maleta estaba lista desde el jueves (nótese el deseo por dejar la ciudad).
  2. El viernes dormí casi cuatro horas (nótese el deseo por llegar reluciente y fresca a la playa).
  3. El hotel otrora conocido como Club Med tiene habitaciones muy parecidas a las de un hospicio francés o alemán (no conozco ninguno pero así deben ser), sin embargo la vista a la laguna lo salvó de que yo le diera 2 estrellas.
  4. Smirnoff, jugo de cranberry y un red bull se acomodaron bien en la habitación y en el ánimo para guapearse.
  5. La boda fue simplemente GENIAL, no sé por qué dejé de ir a bodas (bueno, sí sé, pero en realidad, no sé).
  6. Bailé mucho mucho mucho (y con unos zapatos morados pre-cio-sos).
  7. El frente frío y el aire despeinador no fueron demasiado graciosos (pero tampoco insoportables).
  8. La mesa debió ser más grande, estoy segura de que me perdí chistes de la otra mesa de compas del trabajo y de que ellos los nuestros, pero aún así, la convivencia fue divertida (especialmente cuando uno de los extranjeros desapareció mis-te-rio-sa-men-te).
  9. No nadé, agua de alberca: helada (lo dicho, hotel-hospicio).
  10. Había un congreso o algo de Herbalife (no sé si esto sea importante pero lo quería decir).
  11. Me comí mi primero coco preparado con callo y una serie de salsas deliciosas.
  12. Y tuve un cierre con broche de oro que jamás escribiré aquí.

ESCRIBIR, ¿COMPRENDER?

Según Hanna Arendt toda escritura tiene un único móvil: comprender. Pero, lo siento mucho Hanna, para mí comprender -casi siempre- significa quedarse a osucras. Comprendo y dejo de entender.

Sin embargo, yo no puedo dejar de escribir.
Va, lo he dicho.