LOS OTROS

Los otros niños ven la tele sin mover un dedo. Los otros niños pueden durar horas jugando a lo mismo. Los otros niños odian la leche. Los otros niños piden Zucaritas y no cereal de avena, trigo, mazí y psyllium con sabor vainilla. Los otros niños no leen. Los otros niños van a karate y no a guitarra. Los otros niños oyen a Rebelde y no a Café Tacuba. Los otros niños piden cuentos antes de dormir y no reiki.

Los otros niños, bendito sea, no viven aquí. Aquí, aquí sólo vive este niño. Un niño nada, nada ordinario y que me saca canas verdes y monedas chicas. Un niño al que muy a mi modo, adoro.

fin del post maternal.

10 PM

Después de casi tres meses de echarme a la cama en o más allá de la medianoche ayer me vi obligada a hacerlo a las 10 pm. Hubiera sido antes pero estaba picada viendo capítulos de la cuarta temporada de Grey’s Anatomy (porque mientras todo el mundo la vio el semestre pasado yo pos no). Amanecí fresquita como una lechuga. El hijo también se durmió a esa hora, no sin antes tener su episodio de verborreo nocturno sobre personajes de anime japonés y caballeros medievales (guárdese sus comentarios sobre la curiosa combinación, es un tema delicado para el susodicho). El punto es que ya son más de las once de la mañana y no he bostezado, tampoco siento que cargo el sueño de todos los de la colonia. Pero no sé, después de las 3 pm TODO puede cambiar.

p.s. prometo pronto dejar de escribir de horas y horarios.

6:20

Llegué a mi oficina a las 6:20 am. Primer día de clases. Me preparé el cafecito. Prendí mi compu, imprimí un par de cosas. Revisé mis listas en internet. Oh, sorpresa, se anotaron en varias de mis clases ex-alumnos de la prepa. Durante el día, aparte de ver de nuevo a alumnos que hace siglos que sólo de lejos tuve visitas, muchas visitas. Alumnos que decían “me inscribí en su clase” (y una no sabía reconocer si ese tono era de alegría o de amenaza para con una), alumnos que decían “se me cerró el grupo, no me pude inscribir con usted” (y una sentía un tono de ligera melancolía pero también una puede habérselo imaginado).

Y entonces a las 3:39 de la tarde, después de una larga jornada una tiene ganas de irse a casa y de continuar los bostezos allá pero una, también siente algo bonito, muy bonito a pesar de que ya es inicio de semestre y las vacaciones have gone with the wind.

TRIP TO THE SEA and THE COMPANY

Had the most beautiful trip to the sea.
The driving, the diving, the swimming, the holding, the beering, the laughing, the talking, the eating, the sleeping alone and waking up with a sea star on the side, the eating and the drinking again.

The driving back.
The slight rain.
The company.
Your company.

PUES YA

Ya se nos acabó el numerito, ya se nos acabó el silencio del campus y el autismo de la oficina. Hoy es el último día sin estudiantes. El lunes, como manada, llegan. Y ya sabemos que cuando llegan, llegan con todo. Nos quedan dos días, dos días para prepararnos psicológica, emocional y físicamente para los próximos cuatro meses.

(y la verdad, no sé pa qué le hago al cuento, es cierto que ser maestra es una joroba pero la verdad es una joroba en la cual me divierto mucho) (excepto cuando la joroba implica calificar tareas, exámenes y sacar promedios).

ADIÓS, AURA

Esta mañana amanecí con la noticia de la muerte de Alejandro Aura, cuentista, articulista, cronista. Escritor de palabras mayores. Uno de mis cuentos favoritos de todos los tiempos salió de su pluma: “Los baños de Celeste”. Lo dejo aquí para que lo lean, para que Aura sea leído como se debe.

MATÍAS BARRAZA

Era el abuelo de mi mamá. Mi bisabuelo. Estudiaba y trabajaba en una especie de hacienda, en Durango, desde pequeñito. Era el mandadero. Le dejaban a su cargo a la niña de la casa. Tenía que llevar a Luisa a la escuela, ella quería que él la llevara cargando. Él era mayor que ella. La niña Luisa, le decía. Le hablaba de usted. La niña Luisa dijo siempre que de grande se casaría con Matías. Lo hizo, se casaron. Yo asumo que la desheredaron o algo, dejaron Durango y se vinieron al DF. Tuvieron tres hijos y una hija: mi abuela Isabel.

Matías aprendió un oficio. Era zapatero.
Un tiempo trabajó en Lecumberri, cuando era cárcel. Dicen que le daba pavor. Tenía que enseñarles el oficio a los reos, él pensaba que un día con una herramienta: un clavo, un martillo, unas alicatas, lo iban a matar.

Nunca ocurrió.

Tenía su zapatería al lado de su casa. Arreglaba y hacía zapatos.
Dice mi mamá que siempre le hacía unos huarachitos especiales para el 15 de septiembre.
Decía mi tío que cuando arreglaba un zapato pedía los instrumentos a su ayudante como si fuera un cirujano: “clavos”, “alicatas” y estiraba la mano sin dejar de ver al paciente, o sea, al zapato.
En mi familia, cuando se pide algo sin un “por favor” siempre en broma decimos: “¡alicatas!”

La niña Luisa, su esposa, se enfermó cuando la decena trágica.
Se murió.
Y él solo.
Él solito y con ayuda de su hermana Ricarda crió a sus hijos.
Luego a sus nietos.
Y conoció a algunos de sus bisnietos.

Ya mayor, ya cuando la zapatería era un recuerdo. Ya cuando sólo pasaba todo el día en casa, todos los días, durante la comida se tomaba una cerveza, Montejo. Se sentaba a la cabecera de la mesa. Mi papá le pidió la mano de mi mamá a él. Él entregó en la iglesia a mi mamá.

Mi mamá, cuando él ya era muy grande, le cortaba las uñas. Lo cuidaba.
Se murió en el baño, un infarto, una caída, no sé. Mi mamá lo encontró.

GENOGRAMA

Mi nueva tarea es hacer un genograma, que es una especie de árbol genealógico en el que uno debe no sólo registrar a la familia de uno sino la información que tenga sobre la familia de uno para que uno, supongo, sepa más de uno. Asumo que uno al hacerlo observará de dónde le viene ese complejo obsesivo-compulsivo por limpiar de rodillas el piso de la regadera o de tener las llaves en la mano antes de acercarse a la puerta de la casa, de la oficina o del carro. Uno, también, seguramente verá qué patrones de conducta se han ido repitiendo generación tras generación y qué le ha ocurrido al que -bendito sea- ha podido romperlos o por lo menos, doblarlos.

La idea es ver cómo está uno emocional, biológica y hasta legalmente relacionado con la familia. No he iniciado a poner a mi familia en papel pero cada vez que pienso en hacerlo creo que mi hermana tiene razón mi vida parece serie de televisión (ella dice que le recuerdo a la tipa de The New Adventures of Old Christine) (yo no le digo que ella siempre me recuerda a la película esa de Not without my daughter) (y mientras digo esto me doy cuenta de cuántas cosas nos unen y nos desunen con la familia).

En fin, si usted observa cosas raras en este blog de hoy en adelante, no se me asuste, estoy trabajando con mi genograma para resolver algo. No sé qué. Algo. Punto.

p.s. y si usted es pariente mío y sabe algo de mi familia aguilar o mi familia zéleny o mi familia ramírez o mi familia barraza, pos comuníquese, ¿no?

LUNES

Pues bueno, ya es lunes. EL lunes. Hoy hemos vuelto a las marchas forzadas en la oficina. Todos nos saludamos muy alegres pero creo que en realidad gruñimos por dentro porque preferiríamos continuar en nuestras guaridas que en sillas y escritorios planeando las clases que, para colmo, inician la próxima semana.

Sé que tengo tintes de workaholic pero créanme esta vez sí hubiera deseado una semana más, bueno, hasta me conformaría con tres días más de nada, de tele y de nada, de libros y de nada, de visitas al refri (donde nada, porque para colmo estoy quebrada y no he ido al mandado).

Ya tengo mi horario y mis cursos para el próximo semestre. Ya tengo idea de lo que voy a dar. Lo que no tengo es el ánimo. Es la quinta vez que veo el reloj y nada, al maldito no se le ocurre avanzar con más rapidez para que sea la hora esa en que apago todo, cierro la puerta y me marcho a la ciudad.

P.S. Lo único bueno de este lunes es que ya estás aquí y hoy te voy a ver. (fin del momento cursi).