AMANECIMOS CON EL ORO

vimos la premiación, nos dieron ganas de llorar, especialmente porque la noche anterior nos aventamos un reportaje con los padres del ahora triunfador olímpico mexicano y a nosotros las lágrimas de las ‘ñoras por sus hijos nos ponen la piel chinita (muy ad-hoc con los olímpicos), luego más piel chinita por el himno nacional (yo no sé de dónde me surge tanto cursi patriotismo), llegamos a la oficina, nos hicimos un café que no quedó tan rico (pa qué mentir) pero dadas hasta las trompadas (dice mi madre) (quien por cierto nunca me dio una trompada, vale más aclarar); luego hicimos la comenta sobre el encuentro matutino y la medalla olímpica con los alumnos, tuvimos clase, preparamos material para las siguientes clases y a eso de las 10:44 de la mañana nos dimos cuenta de que hablar/escribir en plural puede ser muy, muy gracioso a pesar de que uno, sólo es uno (y porque uno, se crea o no, no sufre ningún desdoblamiento de personalidad) (al menos no que se sepa).

UNA, EN CHIHUAHUA

Una se va a Chihuaha. Sí señor. Una se presentará en el Cine Club de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Chihuahua en la tardecita (sorry, no me sé la hora exacta). Una estará acompañada por: Mariana Villarreal, por (mi muy admirada) Liliana Pedroza y por Gabriel Borunda.

Por razones que sólo el submundo (o en su defecto, Dios) sólo sabe La Buba no estará en esa mesa. PERO, ella y yo nos las ingeniaremos para hacer historia ese día en alguna otra mesa.

Ah, y Una dará un taller de escritura creativa el viernes 22, ahí mismo.

EDICIONES CONFLICTIVAS

Iba a ponerme muy mona a escribir sobre mi fin de semana y, ESPECIALMENTE, sobre mi maratónico día, y en eso a la hora de comenzar en el blog este le di click por error dos veces a CREAR ENTRADA y de pronto se presentó ante mí en letras gigantescas un anuncio que decía

EDICIONES CONFLICTIVAS

Y me he reído tanto, tanto, tan-tí-si-mo… ¿cómo es que el blogger sabe que en el mundo de los libros y los escritores y las revistas y los editores siempre existe un momento que no puede sino llamarse ediciones conflictivas?

Total que eso me borró de la mente el día muy jijo de la fregada que tuve hoy.

TAN TAN.

ISABEL BARRAZA ZAMORA

Mis bisabuelos Matías y Luisa (la niña Luisa) tuvieron tres hijos y sólo una hija: Isabel. Ya he dicho, Luisa murió joven y Matías se encargó de ser papá y mamá. Isabel, siguiendo la tradición de las mujeres de su familia (o de la época) estudió en la normal. Era maestra de primaria. También enseñaba francés.

No sabemos cuándo o cómo conoció a Samuel Zéleny.
Se casaron a principios de los 30’s. En casa, hay una foto. El vestido de novia de Isabel es bellísimo, la cola larga da vuelta y se acomoda elegantemente en la alfombra. Están de pie. Ella es hermosa, cara pequeña, cabello oscuro, labios delgados. Él, tiene la nariz que distingue a uno de mis hermanos. Delgado, guapo.

Tuvieron dos hijos: Favio Alejandro y Silvia Isabel.
Mi tío y mi madre.

No sabemos cuándo ni por qué, Samuel e Isabel se divorciaron en esa época en que la ente no se divorciaba por miedo a. Favio era muy pequeño, Silvia apenas iba a nacer. Isabel debe haber tenido miedo o rabia, pues ¿por qué otra razón dejaría el DF para dar a luz a su bebé en un lugar pequeño a dos mil kilómetros de distancia? ¿Por qué otra razón nunca-nunca les hablaría a sus hijos de Samuel?

Isabel trabajaba mañana y tarde.

Clases aquí, clases allá. (Ella no hizo lo que algunas hemos hecho cuando un matrimonio se acaba, volver a la casa de los padres a recuperar fuerza). No, ella vivió siempre aparte con sus hijos. Muchas casas, muchas rentas. Mucho, mucho trabajo. Deben haber sido años muy pesados, pero de alguna manera se las ingenió para dejar en mi madre y en mi tío sólo recuerdos bellos. Mi madre habla de las idas al cine, al parque, de los pastelitos antes de ir a casa. De ir a ver el desfile del 20 de noviembre y escuchar el grito el 15 de septiembre.

En casa de mi madre no había padre. Nunca lo hubo.
Estaba Matías, el abuelo, lo más cercano a un padre y lo más hermoso en un abuelo.

Isabel Barraza Zamora murió a los 37 años del corazón.

Isabel, dejó a sus hijos apenas adolescentes, ¿14 y 16? ¿15 y 17? no lo sé. Dice mi mamá que en el funeral un dedo apuntó a un hombre y una voz le dijo: ese es tu papá. Papá no era palabra en su vocabulario.

Mi tío, ya adulto, se veía con Samuel de cuando en cuando. Tardó en convencer a mi madre de conocerlo. Mi madre y Samuel se vieron un par de veces cada tantos años, en el inter ella se convirtió en profesora, en esposa, en madre.

En mi familia, no sabemos por qué Samuel nunca hizo lo que hacen los papás incluso cuando viven en otro lado y tienen otra familia. En mi familia no sabemos por qué Isabel nunca habló de Samuel. Tampoco sabremos por qué Samuel, una de esas veces en que lo visitamos, nos llevó a su estudio y nos mostró las muchas fotos que de sus hijos le enviaba Isabel cada tantos meses. Mi madre y mi tío de 2, 3, 4, 6, 7 años. Mi madre y mi tío con un pastel o vestidos para la primera comunión. Mi madre y mi tío descritos con el puño y letra de mi abuela, con el día y la fecha.

Lo he pensado siempre pero hasta ahora lo digo, Isabel no podía morir de otra cosa que del corazón.

DE POR QUÉ ME LLAMO FAVIOLA Y DE POR QUÉ POCOS LO SABEN

Hace unos días, cuando salió publicado el asuntillo ese que algunos de ustedes tuvieron que ver con lupa, aparte de las felicitaciones las preguntas comenzaron a llegar. No, las preguntas no eran ¿qué vas a escribir? no, no, no. Las preguntas, o más bien, LA pregunta repetida y reiterativa era: (y léase con negritas, mayúsculas y fuente de 16 puntos)

¿TE LLAMAS FAVIOOOOLA?

La pregunta del millón.

Y sí, me llamo Faviola. Me llamo Sylvia Faviola.
Y me llamo así por la siguiente razón. El único hermano de mi mamá fue quien la convenció de no cerrar la fábrica de bebés (aprovechando que iba a hacerse una cirugía de vesícula) sin consultarlo antes con mi papá. Mi papá dulce y tierno (quiero creerlo) le dijo: no-la-cie-rres porque quiero una niña. Y voilá nací yo. Yo nací no sólo por obra y magia (ejem) de mis padres, yo nací por la intervención de mi tío, mi tío Favio.

Yo nunca viví muy convencida del nombre. Sylviafaviola me sonaba casi cacofónico. Era una combinación rara. Así que excepto en documentos oficiales, siempre he sido solamente “Sylvia”.

Pero entonces, escuché esta historia sobre mi nacimiento. Justo cuando debía saberla y dejé de ver el Faviola con malos ojos, dejó de ser cacofónico o demasiado largo al lado de Sylvia. Se convirtió en el pequeño tesoro que compartía con pocos. Faviola, sí. El nombre es mío porque me lo heredó el tío que quiso que yo naciera, el tío a quien más he querido y a quien sigo extrañando.

Sí, me llamo Faviola.

YO, HOY

Hoy, en mi clase de literatura contemporánea y sociedad dirigida a alumnos de profesional, yo cité a Flannery O’ Connor. Sí señores a Flannery y me sentí total y absolutamente divina. Me sentí una profesora de alguna universidad bostoniana o neoyorkina. Me sentí como esos maestros que citan de memoria (aunque yo no lo hice de memoria). Mis alumnos seguro me vieron como acostumbran como la maestra bicho raro que les sale siempre con cosas extrañas. Me encanta ser eso: la maestra-bicho-raro.

Yo, HOY, cité a Flannery.
Y, ya dije, me sentí: DIVINA.

CRISISYLVISSIMA

  1. Tengo dos semanas sin gas en casa. No importa, el agua sale caliente. No importa, no cocino ahí.
  2. Tuve que dejar la tutoría de un curso de la Universidad Virtual, el tiempo no iba a alcanzar, beca mata carita, digo, mata evaluaciones. Hay prioridades, ni modo.
  3. Ayer encontré una araña gigante en la casa, tuve que matarla con mi spray de aceite para limpiar maderas, lo cual indica que además de no tener gas no tengo ni víveres, ni utensilios de limpieza ni de liquidación de bichos.
  4. Mi lap top se quedó en blanco, así, en blanco. La pantalla no sirve, después de que mi fabulosa técnica hiciera todo lo posible por ayudarme, tuve que llamar a quienes construyeron mi compu y ellos muy amables me dijeron que tengo que enviarla a un técnico autorizado para cambiarle la tarjeta de vid… el caso es que: no lap top por 15 días (si bien nos va)
  5. No he podido ir a yoga.
  6. Se me va a acabar el café de la oficina.
  7. No he podido ir a taller con mis novelistas consentidas.
  8. No he podido sentarme a ver conchudamente las olimpiadas.
  9. PERO todo todo todo esto, tiene solución. Ya llegará la quincena, ya llegará la beca, ya llegará el flit mata arañas, ya llegará el gas, ya llegará la compu y ya llegará el día en que yo use este blog de una manera mucho más interesante para sus lectores.

PRINCIPIOS Y FINALES

Regalo del día de manos, ojos y alma de mi querido Capitán Fontanot:

Principios y Finales

Un tiempo fui una chica con futuro.
Podía leer a Horacio y a Virgilio en latín
y recitar a Keats completo de memoria.
Al entrar en sus cuevas, los adultos
me capturaron: comencé a parir
hijos de un hombre estúpido y creído.
Ahora cuando puedo lleno el vaso
y lloro al recordar algún verso de Keats.
Una no sabe, cuando es joven,
que no hay un lugar alguno
donde poder quedarse para siempre.
Y le parece extraño si no llega
aquel o aquella en quien hallar descanso.
Una ignora, de joven, que los principios
no se parecen nunca a los finales.

Joan Margarit

FELIZ

Feliz, como una lombriz.
No puedo AÚN decir por qué pero… feliz feliz como una lombriz.