PEPINHUATES

Hoy comí mis primeros pepinhuates. Fue algo extraño, no puedo decir que malo, tampoco que delicioso. Sólo que fue ex-tra-ño.

No sé si lo repita.

Para quienes no saben qué es, píquenle aquí.

DIMPNA, ACÓGENOS EN TU SUEÑO

La insomne se predispuso un poco y preparó el ambiente ideal para pasar su insomnidad (sí, también le ha dado por inventar palabras mientras las estrellas y la luna recorren el techo arriba del techo). Acomodó almohadas, trajo a manos agujas y estambre y continuó click clack click clack con la bufanda mostaza que inició hace dos noches y que ha destejido unas tres veces. Frente a ella tenía la tercera temporada de Los Sopranos de la cual, discretamente sólo vio un capítulo.

Luego continuó con su lectura de las memorias de una española que quedó “atrapada” en Afganistán. La insomne piensa, conforme avanza la lectura, que la española no quedó atrapada sino que ella misma se fue en busca de su destino (y también piensa que la española pudo narrar mejor dicho destino pero ¡quién es ella para juzgar cómo la gente narra su destino?, así que se guarda el comentario en un paréntesis).

No sabe a qué hora, apagó la luz. Y apagada la luz siente, al menos, que dormirse no le llevó tanto tiempo como las otras noches. Desgraciadamente abrió el ojo a las 4:30, hora en que debió ponerse pants e irse a caminar pero hizo su esfuerzo y después de lo que calcula unos veinte minutos, retomó el sueño.

La insomne, por cierto, ha descubierto que rezándole a Dimpna, santo remedio. La Jose-Fá dice que es la mártir de los sonámbulos. La insomne piensa que la Jose-Fá debe quererla mucho (a la insomne, no a la Dimpna) (aunque quién sabe) porque la insomne encontró que es la santa de los lunáticos y que se venden estampitas suyas en hospitales psiquiátricos, al menos eso dicen aquí en el catholic punto net.

Si no es de los sonámbulos ni modo, pero por las dudas la insomne dejará sus noches en manos de Dimpna, porque si sigue sin dormir de seguro se remonta a la locura.

CRÓNICAS DE UNA INSOMNE

Tengo casi ocho días de insomne. No duermo, no puedo dormir a la hora que se supone que debo dormir: oséase en la noche para rendir al día siguiente. Me acomodo en la cama después de mis minutos de tiempo fuera (tema de otro post), muevo la almohada hasta que esté en la posición perfecta, muevo mi cuerpo, mis brazos, mis piernas y luego cierro los ojos. Tres minutos después los abro. Los vuelvo a cerrar. Pasan otros tres, cuatro, cinco minutos y los vuelvo a abrir. Me acomodo de nuevo. Cuerpo de este lado, el brazo por aquí, esta pierna doblada, esta otra no. Cierro los ojos. Nada. Y no es de esas veces en que por mi mente flotan todos los pendientes del día siguiente o las deudas del presente. Imposible decir: no puedo dormir por estar pensando en… yo, simplemente, no puedo dormir.

El jueves me dormí con la cabeza donde normalmente pongo los pies.
El viernes cambié de almohada.
El sábado me fui al sillón.
El domingo cambié de sábanas.

Hoy iré a la tienda naturista por té, gotas, passiflorina… no sé.

¿A qué santo se le reza para poder dormir?

A PROPÓSITO DE AFORISMOS

El 11 de noviembre voy a presentar un Diccionario de Aforismos, un trabajo bárbaro que realizaron Irma Munguía (a quien considero como la sanadora de la redacción y la gramática) y Gilda Rocha (autora de la única antología de literatura sonorense que he leído de pe a pa). El diccionario es una delicia. Es la mejor manera de aliviarse de lo que sea. Por eso a propósito de aforismos dejo aquí uno proveniente de los diarios de Salvador Elizondo:

“El placer es lo que no está previsto”.

Placer no previsto: un diccionario.

Y EL JUEVES…

la otra mitad de mí cobró la cuenta del miércoles. Amanecí con temperatura, con el cuerpo pesado, adolorido. Dolor de cabeza infernal. Me levanté, comencé a arreglarme pero luego me di cuenta de que no la iba a armar. Hice los arreglos necesarios, actividades vía electrónica para mis alumnos, avisar al jefe, etc., y me devolví a la cama. Me levanté de nuevo como a las once con un zumbido bárbaro. Tocaron a la puerta (nunca estoy a esta hora, ¿tocarán a la puerta cuando no estoy?). Un hombre bigotón me dijo que mi recibo de agua estaba vencido, que venía a cortarla, no valió la pena enseñarle que en el recibo decía: fecha de corte, 27 de octubre. La tengo que cortar, me dijo, tiene dos recibos vencidos. Dos. ¡Dos! Siempre olvido pagar el agua. No sé si fue mi cara afiebrada o entristecida pero me dijo, le doy hasta las 12 para pagarla y se fue. Como pude hice piyama a un lado, me envolví en pants-camiseta-tenis y me lancé a pagar el agua al Oxxo más cercano. Pero en el Oxxo más cercano el lector de código de barras estaba en mi contra y no pasaba, no pasaba, ya eran las 11:47… Yo no sé si fue mi cara afiebrada o entristecida pero la cajera rompió la regla y con un desarmador quitó el vidrió del lector y voilá pude pagar el agua. Volví, colgué el recibo en mi toma de agua y me volví a la cama pensando, ¿qué tal que hoy no hubiera tenido fiebre, el cuerpo dolido y la cara entristecida?

Ay, el jueves.
Me voy a la cama.

LOS MIÉRCOLES

Los miércoles tomo un curso. Ni siquiera podría explicar de qué o para qué. A la larga, las explicaciones están de más. Siempre están de más. Lo importante, sin duda alguna, es que los miércoles es el mejor día de la semana. Es la mitad de la semana. La mitad de mí. La mitad que no es maestra, ni escritora, ni hija, ni madre. La mitad que es Sylvia, sólo Sylvia. Eso pensé hoy mientras manejaba el miércoles oyendo a Sigur Ros.

UNA

Tiene que confirmar hoy o mañana a más tardar si una presenta Una en esta ciudad a principios de noviembre. Y una no puede confirmar nada porque no ha podido contactar al uno dueño del lugar donde una quiere presentar Una y una no tiene noticias del tiempo que le tomará a la editorial enviarle más libros de Una a una… porque no se puede presentar un libro sin libros (sí, ya prácticamente me acabé los libros).

Una, no sabe qué hacer.
Una quiere presentar pues tenía un plan con la capitana y la diseñadora y ya hasta iba a aprovechar la visita del texano para que todo saliera maravilloso, pero una, como ya ha dicho, no sabe qué hacer.

LA LETRA D

Dako brinca a la fama (o algo así). Participó en una propuesta de un tal Bittbox para que entre varias personas se diseñará una tipografía distinta, creativa, graciosa, etc., etc. A cada quién le tocaba una letra y para hacerles corto el cuento el Dako se puso a diseñar la D y voilá, quedó incluído en el alfabeto tipográfico.

Aquí pueden ver todas las letras.
y usted, ¿qué letra hubiera querido diseñar?