RUDO Y CURSI

Estoy con rudo. 

Lo sé.
Rudo, a veces, habla sin pensar, actúa por instinto. No tiene idea de cuándo y cuánto sus palabras depredan.
Pero estoy con rudo. Lo sé. Su mandíbula lastima. También sus verbos.
Y yo, yo soy cursi, qué le voy a hacer.
Soy de las que siguen pensando en la mamada esa de “ni con el pétalo de una rosa”, como si. Soy corazón de papel. Me rasgo rápido.
Soy cursi.
Lo sé.
Tengo mi parte ruda, la conozco bien, la conozco tan bien que he trabajado mucho en controlarla. La he puesto bajo la cama. Está ahí y no sale a menos de que.
¿Cómo sobreviven rudo y cursi?
No lo sé.
Pero lo hacen.

NO SIEMPRE

no siempre cae como un relámpago (con todo y su estruendo). no. algunas veces (sólo) gotea, paciente (silencioso), ahogándolo a uno

poco
a
poco…
(descripción del fukú de Junot Díaz con paréntesis, puntuación y orden de quien aquí suscribe).

TIENE SU ENCANTO

Levantarse tarde. Dormirse cuando el sol comienza a guiñar. Ver televisión y tejer regalos. Ir al cine con el hijo y devorar baguettes. Hacer cola para que te envuelvan un regalo en una tienda departamental y leer mientras tanto. Continuar con la huelga de no cocinar sino desayunos al hijo y comer esto o aquello aquí o allá. Pasar tiempo con los padres. Pasar tiempo a solas. Oír una y mil veces a Feist, a Santogold ya Fleet Foxes. Jugar en la pantalla. Leer en la pantalla, callar antes de escribir en la pantalla. No tener a los hermanos cerca, porque se les piensa y se les quiere más. No tener Mafaldas cerca, porque se acumulan las historias qué contar. Dormir con frío. Negarse a salir o pasar todo el día fuera de casa. Tejer y destejer. Escribir y borrar. Y todo esto no como resultado de la navidad sino como regalo del tiempo libre.

Y ahora, me regreso A la maravillosa vida breve de Óscar Wao.
Disfrute usted sus encantos.

LIBRE

librelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibrelibre…

PERROS HÉROES

Imagine usted un lugar con treinta perros pastor belga malinois muy, muy bravos, un parapléjico (dueño de los perros), un entrenador (de los perros) que es también enfermero (del parapléjico), media docena de pericos australianos, un ave de cetrería, un mapa de América latina, dos mujeres (madre e hija) (del parapléjico) con pañuelos en la cabeza clasificando bolsas de plástico vacías, a oscuras… Imagine todo esto habitando una casa de dos pisos en una calle enrevesada.

Pues eso, eso es Perros héroes de, por supuesto, Mario Bellatín.

ESCRIBO

Ayer no sólo llegué tarde al trabajo sino que además dediqué las pocas horas questuve aquí a trabajar en mi libro. El fin de semana pasado tuve una epifanía (que es un eufemismo para: tuve una ocurrencia) y me puse a trabajar en ello. Mi libro está tomando la forma de la experiencia. Es el rompecabezas que es. Con este libro yo creo que cierro con el ciclo de fragmentar-desordenar la memoria. Creo.

Esta mañana mi padre me dice desde el celular que pocas veces contesta: en la madrugada llamó tu hermana.

¿Qué más les puedo decir?

Escribo de cosas que pasaron.
Escribo y otras cosas pasan.

Pienso, también que si en vez de escribir fuera tarotista…
Pero no.

Yo escribo.

NO SÉ SI

Fue el frío de anoche en la posada mafaldesca. El frío de mi casa. El cierre de semestre. Si tengo bajas las defensas o qué. El caso es que dolordegarganta y oído además de la conciencia de que no tengo realmente nada importante en la oficina hasta las 4 pm (en que sí tengo algo MUY importante) me tiene momentáneamente en cama. Casi sin culpa. Sí, casi.

Es raro eso, estar en casa, en cama, entre semana, con el plus de que estoy estrenando mi red inalámbrica y eso de escribir apoyada en mi almohada naranja consentida hace esto mucho más surreal. Algo me dicta que debo dejar la cama, meterme a bañar, vestirme y lanzarme a la oficina del cerro, algo me dice que afuera no hace tanto frío como en mi cuarto (porque ah qué frío hace en mi cuarto). Algo me grita que aún con dolor de garganta y oído bien podría echarle una limpiadita a mi casa que parece campo de batalla. Algo me dice que tan siquiera debería aprovechar para ir a sacar mi credencial del ISSSTESON, algo me dice, algo me dice… pero me hago la loca.

Y espero seguir haciéndome la loca cuando al rato ya esté en mi oficina y sienta miradas de estaquésecree que apenas llega o el jalón de orejas de la Galicia diciendo “¿y el trabajo colegiado, qué?”
Lo juro, no sé si sea el frío pero hoy la huelga es en mi cama (y en mi garganta y en mis oídos).

YO

Tengo un hijo zen.

(ese sería un buen título para canción, cuento, chiste o título de disco de Fangoria).