ABSOLUTE BEGINNER

No, mi título no proviene de un anuncio del Vodka Absolut. Aunque no sonaría mal un anuncio del Absolut teniendo de fondo la canción Absolut beginners de (San) David Bowie.

Mi título, pues, viene de la canción que justo esta mañana mi ipod decidió poner en su sistema aleatorio. Tenía años de no oírla. A-ÑOS. Y oírla me hizo pensar en el tiempo en su velocidad en su ferocidad. En los años, los tres años. My longest relationship (with a person, debo decir) que he tenido. No está excenta de dramas, malos momentos, dificultades económicas, emocionales, físicas y geográficas pero el sobrepeso lo hace lo otro. Pero de lo otro no voy a hablar. Yo, simplemente, dejaré aquí la canción que lo dice todo. Dice lo otro mejor de lo que lo haría yo.

Im an absolute beginner/ And Im absolutely sane/ As long as were together/ The rest can go to hell/ I absolutely love you/But were absolute beginners/With eyes completely open/ But nervous all the same/ If our love song/ Could fly over mountains/Could laugh at the ocean/sail over heartaches second time/Just like the films/ Theres no reason/To feel all the hard times/ To lay down the hard lines/ Its absolutely true…

fin del momento cursi del día.
(te quiero, tú)

SI NO

Es una, es otra.

Y yo, en casa, pero eso sí a un syllabus de estar completamente lista pal semestre. (Creo) (Imagínese un “creo” en negritas, fuente de 20 puntos y subrayado)

AYER HUBO ROSCA PERO NO HUBO MONO

Ayer llegó una rosca a mi casa, no llegó sola, claro pero llegó sin una rebanada… aunque persona portadora lo niegue se sospecha que en el camino se le antojó, se comió un cachito y justo en ese cachito venía el mono porque, más tarde, a pesar de que todos comíamos y comíamos rosca (acompañados de un vino tinto que no se dejaba abrir) a nadie le salía nada y eso que se decidió democráticamente que quien se sacara el mono pagaba las cervezas de todos en febrero (es decir, disposición, había).

Total que durante la noche entre rosca y vino el único mono que nos salió fue el de casidiez (bestias, CASIDIEZ) jugándola a que no le afectaba que los invitados hubieran llegado sin el hot dog que él solicitó (casi casi como requisito) pero bien que se sintió la vibra de yoqueríacenarhotdogynorosca.

Pasadas las diez, acabado el vino y con la rosca a medias, las visitas se fueron, las luces se apagaron, el hijo se durmió y yo me entregué a las páginas de un libro que me hace reír y reír.

FRÍO AL MEDIODÍA

Sí, como decía la Eli Guerra, tengo frío al mediodía. Y no es metáfora (digo, no en mi caso) porque literalmente es mediodía y tengo frío.

PUES

Hénos aquí. De vuelta a la oficina, con abrazos de año nuevo a cada vuelta de esquina. Con cara de que estamos listos para iniciar pero, en realidad, con el deseo oculto de estar todos en casa en cama con el control remoto a la mano y bien desayunados.

Anoche superé el domingo insomne tradicional en todo regreso a clases, dormí como una princesa (claro, yo no puedo dormir de otro modo). Me levanté de buen humor, tanto que hasta café me hice. El príncipe de la casa vivió otra experiencia. Casi a rastras lo saqué de la cama después de las mil excusas que presentó para no ir a clases: no tengo el libro del tercer bimestre, no tengo uniforme, hace DEMASIADO frío… etc., etc., etc.

Lo bueno es que hoy regresan las comidas al lado de la ONU, que es lo que hacen esta vida mucho más llevadera. Tenemos una baja en el día, pues una representante logró tener el accidente más extraño del universo: una astilla en el ojo (nadie le ha dicho que las astillas van en las yemas de los dedos) y cual Catalina Creel está en su casa, reposando. Pero ya vendrá y estaremos completos y juntos nos quejaremos del inicio del semestre.

Y NADA SINO EL TIEMPO

“No hay nada más que la vida presente; morimos y vivimos y nada sino el tiempo nos destruye”

El Corán, C45:24
No sé a qué viene esto. Pero sé que no existen las casualidades. Esto, abrir un libro, abrir este libro y encontrarse justo con esta línea no puede ser casualidad. No ahora. No hoy. Presente, presente, presente. No hay otra cosa. 
Y nada sino el tiempo.