PUENTE PUENTE PUENTE

puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente puente pueeeeeeente

ESCALAR

Escalar es subir. Es trepar. Es encaramarse en un cerro, una montaña, el presente o en el pasado. Es lastimarse un poco las manos, es dolor en las piernas, en el alma. Rasparse las rodillas o el ego. Es subir aunque ya no se sabe por qué ni a qué ni para qué. Escalar es ir perdiendo el aire pero ir ganando una vista hermosa del todo.

¿Estoy escalando?
No lo sé.
Sólo sé que hay días en que duelen las rodillas, las manos, el presente, el pasado, en que falta el aire y en que dentro de todo eso, la vista es hermosa.
(En qué momento me volví bloggera de autoayuda?)

¿POR QUÉ NO ESCRIBO?

Porque así como dinero mata carita. Facebook gana Blog o algo así. Por el momento al menos… bueno también (y con eso debí comenzar) está el hecho de que la próxima semana me voy al DF y a Tlaxcala lo cual significa que por una semana mis alumnos no tendrán maestra pero sí deben tener actividades a realizar, regresando del viaje comienzan los parciales por lo tanto tengo que tener YA los míos preparados. Plus: el hijo está resfriado y tengo cable en casa (la novedad del año). Está el círculo de los jueves y el taller que tomaré este fin de semana y para el cual me he estado preparando en sentidos indescriptibles.

Y, por supuesto, está LA novela.

PUff.

(veo que mis prioridades están bastante torcidas)

MANDARINA POWER

Hoy, tocó madrugar. Despertador a las 5 am porque clase a las 7 am. El trayecto casa-tec se realizó con un café colombiano (or so they said at the store) y leche light, con una mezcla musical que incluyó The Go Team, CSS, Tegan & Sara, Patrick Wolf, Santogold y la favorita de Pixies. La clase salió como debía salir, leímos mi cuento consentido of all times cuya autora es Sylvia Plath. Nos reímos de Sheldon. Luego, de vuelta a mi oficina, con un dolor de estómago que sé perfectamente es una leve colitis que comienza a dar lata por eso del café colombiano de las mañanas (or so it says) decido entregarme en cuerpo y alma a una mandarina redondita, anaranjadita, bonita ella.

Hace mucho que no comía mandarinas o bien hace mucho que no me topaba con tan buena mandarina. Estaba tierna, jugosita, con pocas semillitas. Era todo un ejemplo de mandarina. La disfruté tanto. Sé que puede resultar absurdo que una dedique unas líneas para hablar de una mandarina pero a estas alturas prefiero hablar de mi mandarina mañanera que del panel que ayer Zapatero tuvo con el pueblo español o de Gaza o de las balaceras de aquí y de allá, o de lo que nos depara la próxima semana.

Nada, como una mandarina.

SÍ SÍ SÍ

Grito a los cuatro vientos (o a mí misma) lo que canta Feist:

” I know more than I knew before, I know more than I knew before
I didn’t rest, I didn’t stop…”
Y estoy feliz, feliz, feliz.
Enero es aprendizaje.

CUANDO LLEGAS A CIERTA EDAD…

Aterrizas en casa y después de hacer aquellito que dejaste pendiente (los trastes, la ropa sucia, las esquinitas de la cama que no tendiste) (y eso si te da la gana) lo único lo único lo único que quieres es descansar. Pero no, escribes un ratito, lees otro, ves esa serie que te saca risas y risas y luego te dices voy a cerrar los ojos un ratito. Y resulta que son las ocho treinta pm y te acuerdas cuando a las ocho treinta pm tú tenías la energía más envidiable. Y resulta que ahora ya estás en piyama y recargada en el cojín verde. Y resulta que de pronto son las nueve y tú estás dormida hasta que una vocecita recién bañada te dice: mamá, mamá, mamáaaa, métete a las cobijas, te va a dar frío. Y tú una somnolienta de cierta edad haces caso y el de menor edad te apaga la luz y te dice buenas noches.

Cuando llegas a cierta edad y eso sucede, es momento de preocuparse o bien, de hacerlo que él se duerma antes para no pasar por el mismo numerito.