VISITAS

Esta semana mi casa tendrá visitas. Traerán un poco de todo el mar que son. De todo lo roca, de todo lo espuma. De todo lo inmenso.

LUNES

Los lunes mi hijo pasa la tarde y duerme con sus abuelos. Es el acuerdo de este semestre. Los lunes son silenciosos en casa. Hasta que alguien toca la puerta y se asoma con su sonrisa y sus lentes, a veces con su cámara y siempre con sus historias. Él, es el amigo que te escucha te platica te hace reír te hace llorar te enseña te aprende te señala te apapacha y se deja apapachar.

Cuando se va una hora o dos después, la casa vuelve al silencio.

I WISH I WAS

The song says:
“Limb by limb and tooth by tooth
Tearing up inside of me.
Everyday, everyhour, wish that I was…
Was bullet proof”

My soul says:
Everyday, everyweek, everyhour, wish that I was…
Was word proof.
Yup, I wish I was word proof.

Pa no ahogarme en un vaso de agua puesn.
I will get there, you will see.

DOS REGALOS

Hoy recibí DOS regalos.

1) La primavera, en un parque a las siete de la mañana en compañía de gente maravillosa, con la voz de un Maestro de gran sabiduría y enorme corazón.
2) Un correo electrónico con palabras que me trajeron a la niña que fui que retrataron a la mujer que soy, que compartieron pasado, presente y futuro y que me hicieron recordar que el mundo, en efecto, da vueltas y vueltas.
Ya no sé a quién dar gracias, pero gracias.

LA MALDICIÓN DEL ATÚN

Ayer comí una pasta con atún (que por supuesto no preparé yo) y que me hizo pasar la peor tarde y la peor noche de mi vida… son las sieteytantas de la mañana y sospecho que también será una mala mañana. 

Mi estómago está ofendido. 
Lo bueno es que en la oficina existe Doña Rosario que me hizo un té, me trajo un gatorade para rehidratarme y me dice “maestra, anímese, ya es viernes…” 

LO HE DESCUBIERTO…

Tengo un grave, un gravísimo problema con los cajones de mi vida. El asunto es específicamente con lo que la gente llama: cajones superiores.

Cajón 1, el de la oficina. Este es el cajón que yo creo que a nivel logístico y ergonómico debe ser importante y práctico. Es el que está justo a tu mano derecha, el que puedes abrir sin ver mientras estás haciendo algo más (como leer, o teclear con una mano, o escribir en caso de que seas zurdo claro) y al abrirlo (también sin ver) sacas eso que necesitas, ya sea un marcatextos, un lápiz, una pluma, la crema para manos, el chapstick para los labios, no sé, lo que tú consideras imprescindible. Hoy me he dado cuenta de que yo, en definitiva ni siquiera con los ojos bien puestos en el cajón puedo meter la mano sin correr peligro. No sólo el desorden es infinito sino que hay una variedad de objetos que no tengo idea de 1) cómo llegaron ahí y 2) para qué los sigo teniendo ahí. Ejemplos: dos cajas vacías de marcadores, una caja llena de plumas bic azul (yo no uso pluma azul nunca en mi vida) tres cajas vacías de cd’s, dos escuadras baco, un carrete de hilo beige y otro rojo, dos cepillos de dientes, tres cacahuates (pelados) , un recibo del agua… El colmo es que si mal no recuerdo lo arreglé a principios de año y tiré lo que yo consideré innecesario.

Cajón 2, el del tocador. Este es un tocador de valor altísimo en la vida de una mujer. Es EL cajón. Ahí es donde uno tiene sus cosméticos, es decir: EL TESORO DE SU VIDA. Sin embargo el mío parece más bien el baúl del terror. Nada tiene orden, juro que las sombras (de ojos, por supuesto) los lápices de labios, delineadores y demás, saltan al ataque en cuanto lo abro. No sólo eso sino que dentro del cajón hay objetos inimaginables: una nariz de payaso, los goggles del de diez, medicamentos que expiraron en el 2006 (y que espero no haya ingerido desde el 2005), cajitas que yo asumo guardaron aretes o algún otro regalito, el peine que me salió en un tinte de garnier (y estoy a punto de creer que en el primer tinte garnier que compré en mi vida), cinta scotch, una bolsa de tela con aretes que no me pongo (tal vez también desde el 2006). Un bronceador vacío, papeles y estados de cuenta (el más viejo es del 2004), dos pasaportes mexicanos que expiraron antes de que yo fuera la madre de mi hijo. Y mejor ahí le paro.

El problema no es sólo tener los dos cajones más importantes de mi vida profesional y personal hechos un lío, el problema, el verdadero problema es ¿CÓMO ARREGLARLOS?

Si hay algún psicólogo leyendo esto por favor ABSTÉNGASE de comentar lo que sobre mi personalidad dicen mis cajones.

HANAN

Estoy leyendo las memorias Fátima Mernissi, un libro que me tiene deslumbrada. Su infancia islámica dentro de un harén, en una gran casa que compartía con sus tíos y sus primos, con la frontera o hudud bien delineado en su vida. Fátima sabía a qué habitaciones podía entrar y a cuáles no y esperaba junto con su primo Samir los viernes porque era cuando subían a las casas-habitaciones donde vivían otras tías con otra forma de ver la vida, entre ellas la tía Habiba. Dice:

“La vida arriba era mucho más agradable, en especial porque todo iba acompañado de hanan, una cualidad emocional marroquí que muy pocas veces he encontrado en otras partes. Es difícil definirlo con precisión, pero básicamente consiste en una corriente de ternura que fluye con naturalidad, despreocupada y siempre disponible. Las personas que ofrecen hanan, como tía Habiba, nunca amenazan con retirarle el cariño a alguien si comete una falta leve o incluso grave pero involuntaria. Abajo era difícil encontrar hanan, especialmente entre las madres, que estaban demasiado ocupadas en enseñar a sus hijos a respetar la frontera como para preocuparse de la ternura”.

Hanan. ¿No es hermoso?

INSISTO

Alguien en la red piensa que yo soy un hombre.

No sólo eso, piensa que soy un hombre impotente.
Y es que si yo les contara el número de correos que me llegan a mi cuenta con títulos de “want a large penis” “have you tried this viagra?” “viagra offer just for you”.
Lo peor es que, aunque no sea hombre, de todos modos me siento ofendida.