SI LO HUBIERA DESEADO…

Juro que no se me cumple. Justo el día que me pongo a quejarme de cansancio nos dicen no clases hasta el 6 de mayo. A veces me tengo miedo. 

SIETE DÍAS, SIETE DÍAS, SIETE DÍAS

Hoy comienzo el conteo.

Quedan siete días para el fin de semestre. SIETE, SIETE, SIETE. Y aunque fue un semestre bueno (pasé de tener de seis a siete grupos a sólo cuatro) donde me divertí y trabajé genial con por lo menos tres de los cuatro grupos, he de decir que si no fuera porque soy mala para las matemáticas también me pondría a contar las horas. Será la edad, la novela, el hijo que es más grande, el trabajo en reiki, la crisis o los cerditos, no sé, pero me siento realmente agotada. Me gustaría que los domingos duraran más y que los miércoles fueran más cortos.

Anhelo el puente de este viernes y anhelo el 13 de mayo porque me voy a Tijuana y de ahí a Mexicali. Anhelo el veintitantos de mayo porque me voy al DF y de ahí a Oaxaca. Anhelo julio porque si todo sale bien me voy a Houston. Anhelo, pues, salir de aquí.

Así que hoy comienza el conteo.
Ténganme paciencia.

MI S, REAPARECE

Va y viene.

Pasan meses o años y de repente se aparece en mi pantalla o yo en la suya.
Pasan meses o años y lo que nos unió desde el principio está ahí, intacto, como nuevo, como si no existiera ni la distancia ni el tiempo ni nada.
Hoy, justo hoy, está aquí: veo sus palabras, leo atenta. Me sorprendo, me conmuevo, me alegro. Siento algo aquí (señalo con mi dedo índice el corazón) tan fuerte que podría reventarme un oído.
Mi S de las montañas dice:
Ser escritora es encontrar la plenitud en el vacío”.

La S del desierto le va a escribir y le dirá:
“Ser mujer también es encontrar la plenitud en el vacío”.

MUY EN ELLO

El de diez en lugar de ponerse el uniforme de deportes como todos los jueves, se vio obligado a ponerse el otro, el que odia, el “formalito”. Pantalón gris, camisa, etc. Hubiera visto usted su cara de enojo y todo porque, y cito: “hoy nos van a poner el examen de la SEC y la maestra quiere que nos vean bien arreglados, como así para impresionarlos”. Mientras lo decía amarraba su zapato con un humor de los mil demonios. A veces, como la madre cool que trato de ser, busco argumentos para reducir la emoción de la ocasión… ¿pero qué le decía?, ¿qué palabras hubieran podido reducir la espuma de su rabia?

Opté por el camino menos transitado: “O sea, muy en ello les piden que vayan de uniforme, ¿qué se creen?, mejor que les arreglen ya el aire, ¿no? o que les pongan a otra maestra” (aquí hago pausa para decir que la maestra de mi hijo tiene cien años la pobre, a veces cabecea en clase, los pone a hacer planas de los números del 1 al 4 mil y, como ya dije hace poco, a leer un siglo de historia y el de 10 acostumbrado a otro ritmo de trabajo, no espera la hora de pasar a quinto grado).

Dicho mi comentario, el susodicho extendió su catarsis un poco más, exhaló y luego puso su canción favorita que cantó a los cuatro puntos cardinales, muy, muy en ello.

CHARLA HISTÓRICA

Ella: ¿y cómo te fue en la escuela hoy?
Él: bien, pero la maestra nos hizo leer taaaaanto.
Ella: pero si a ti te gusta leer.
Él: sí, pero ella exageró, has de cuenta que leímos un siglo de historia.
Ella: (cara de confusión pero sin soltar el volante) ¿cómo un siglo?
Él: sí, mira, comenzamos a leer desde el inicio del movimiento independentista hasta el porfiriato.
Ella: (para sus adentros: no pues sí, un siglo en efecto). Y ¿qué me puedes decir al respecto?
Él: de qué.
Ella: pues de ese siglo.
Él: ¿quieres que te diga del movimiento independentista o del porfiriato?
Ella: A ver, háblame de Porfirio Díaz.

(pausa)

Él: Pues, fue un buen presidente en realidad. Lo malo que logró la paz a puño duro (el susodicho hace un puño y golpea la palma de su otra mano). Además duró treinta, TREINTA años de presidente, así (es difícil explicar el gesto).
Ella: (mantiene voz y mirada solemne) entiendo… y dime ¿tienes algún personaje de la historia de México favorito? Ya vez que tu abuelito es fan de Zapata (ella se arrepiente de haber dicho fan, pero ya era tarde).
Él: (pensativo, pensativo, pensativo)… Pues yo creo que Morelos.
Ella: ¿Morelos? (ella no puede explicar por qué se le hizo rara la elección), ¿por qué?
Él: Pues es que así, mira, él, él era como monje acá y… ¿cómo te digo? dejó sus hábitos, o sea su vida de monje y se metió a la guerra, así a pelear y todo…
Ella: También Hidalgo era religioso (ella se sintió mal por haber mencionado esto)
Él: (después de un breve silencio) sí, pero Morelos, Morelos era modesto, mamá. No quiso que lo llamaran así excelentísimo o algo así, sino siervo de la patria. SIERVO, mamá, SIERVO…
Ella: Tienes razón.
Él: ¿Ya te puedo platicar de cómo pasé el Fable 2 el otro día en el x-box?
Ella: Sí, claro que sí.

Y LA SYLVÍSSIMA

Ha reacomodado sus horarios.

Ya duerme a las horas que debe dormir y ya no bosteza a las horas en que debe trabajar. Ya no se pasa la noche acomodando varias veces el cojín verde, moviéndose de un lado u otro hasta encontrar la posición perfecta. Tampoco prende la luz para mejor ponerse a leer mientras el reloj le grita que se duerma o no se levantará.
No, nada de eso.
Sylvíssima ya duerme, duerme como princesa sin guisante bajo el colchón.

ENTRE ARTISTAS GUAPOS QUE NO SABEN HABLAR, ACTRICES QUE SÍ SABEN CANTAR, MONSTRUOS, ALIENS, TRÁMITES DE PLACAS Y HUMBOLDT.

Mi semana de regreso a clases ha sido mucho más larga que el embarazo de mi hijo (que juro parecía no terminar). Los primeros dos días tuve contratiempos mañaneros, tuve que hacer mandado (y si hay algo que odio en este mundo es hacer mandado). Fui a la presentación del programa de las fiestas del pitic para ver a Leonardo García que de inteligente o buen lector no tiene un pelo, pero de que es guapo, es guapo. También oí cantar a la Tiaré Scanda y, junto con una Mafalda, estuve a punto de cantar a pulmón valiente la canción de Muchachitas por pura nostalgia noventera (o era ochentera?). Vi a gente que hacía siglos que no veía, latas de tecate que no debí tocar. También fui al cine a ver una película de monstruos contra aliens que tiene tintes de mujer al borde de un ataque de nervios (sin ofender almodóvar, lo juro). A Susan le tiene que caer un meteorito para darse cuenta de que su novio es un patán. Ora resulta! Otro evento digno de mencionarse fue la despedida de mi ford fiesta rojo: lo lavé de pé a pa. De lejos le di las gracias por cuatro años de viajes, éxitos, llantas ponchadas, besos en apuros, yogurts y cafés derramados en el asiento, palomitas y ya no sé qué más. Hoy soy la feliz dueña de un carro gris oxford mono mono. Ya tiene placas y en las placas y tenencia a una se le fue la vida (o la beca, whatever you wish). He estado leyendo a la Negroni y juro que ya quiero conocer a ese Humboldt que es el alias de un personaje que imagino guapo y de bigote. He estado leyendo artículos de El País de mi corresponsal oficial con quien, by the way, mañana me voy de viaje en el gris oxford y con menos dólares de los que quisiera.

fin.