LA LLAMA LES LLAMA

Yo no estaré pero ustedes si tienen que estar acompañando a la poeta y novelista María Antonieta Mendívil (Marian pa las almas cercanas) (oséase, los cuates). La cita es el jueves 28 a las ocho en el Museo de Culturas Populares. Su misión aparte de aplaudir es tomar nota de todo lo ocurrido, espero una crónica detallada utilizando MLA para citar, a doble espacio y con letra arial de doce puntos.
He dicho.

CANIBALISMO HUESERO

Para seguir con mi épica del lado derecho les diré que después de los medicamentos tomados y el reposo lo siguiente fue armarse de valor e ir a cierto lugar altamente recomendado por mi muy querida doña Rosario con famoso tronador de huesos y alineador de vida. Pues bien, a eso de las nueve y cachito de la mañana, después de haber tomado mi dosis matutina de chai, agarré llaves y me dirigí al susodicho lugar donde después de explicarle varias veces a la recepcionista que sí que de veras que lo juro que he tenido collarín unas cinco veces, que no me han operado de ningún hueso y que ya sé que el nervio ciático surge por estrés, me pasó al consultorio. El médico en cuestión le hizo crack a mi cuello no una, no dos sino cuatro veces y salí de ahí mareadita pero caminando derechita y con la manda de volver en la tarde para la siguiente sesión tronahuesos. Llegué a la oficina acusando al hombre de caníbal de huesos pero, repito, llegué caminando bien, lado derecho y lado izquierdo en completa armonía.

Por la tarde la operación crack se repitió, me mordí la lengua (literalmente) y se me envió a casa con la nueva manda de permanecer una hora acostada en el piso completamete horizontal (o sería vertical y me confundí?). Y heme ahora, sintiéndome bien, menos nerviosa por lo que viene a fines de esta semana gracias a los txts de la poeta con llamarada, la artista visual de la cacho, la voz impasible de la de la cinco de mayo, los cariños de Mark Darcy, la risa de la vecina-amiga-comadre y los mensajes aquí mero de la S de las montañas. Nooombre con este cariño recibido, échenme otro ciático!
(lo último, por supuesto, es broma, con un nervio ciático maloso tengo, gracias qué amables)

ENAJENA

Pues no luzco así pero este fin de semana me decía a mí misma lo mismo: “ejtoy cansaá, ejtoy aburríía, enajenáa”…

EL PROBLEMA ESTÁ EN EL LADO DERECHO

Tengo muy claro de dónde proviene, o al menos creo tenerlo claro. Sé qué medicamentos tomar y qué indicaciones debo seguir; lo que no sé es como lidiar con ello. El medicamento no quita ni el dolor ni la incomodidad del todo y, para colmo, despierta a la gastritis que dormía tranquilita. El problema está en el lado derecho, desde el tobillo, hasta el hombro. Se agudiza en la cadera. Hoy caminé por casa usando un bastón, tratando de hacerle sentir al lado izquierdo que todo está bien, que no pasa nada, que en mi cuerpo todos estamos perfectamente bien. Pero al lado izquierdo nadie lo engaña: ni el diclofenaco, ni el flanax en gel y mucho menos el reposo. El lado izquierdo sabe bien que hay un problema y que el problema está en el lado derecho.

WILHELM

En el 2003 escribí esto , y pensé que con eso cerraba un ciclo de estar preguntándome de dónde demonios viene mi apellido y algunas otras dudas existenciales que no sé si todos han tenido alguna vez. Dediqué a los abuelos que nunca conocí, y que nunca pude descifrar, tiempo y escritura.

Cinco años después recibo correos de una persona que tiene el mismo apellido que yo y que resulta ser sobrina-nieta de mi abuelo, en un par de correos me resume un poco la vida de los hermanos de mi abuelo y resuelve un poco mis dudas aunque no la más importante: ¿por qué nunca antes supimos de ellos?, ¿por qué nunca antes hubo un acercamiento ya no a nosotros sino a mi madre y a su hermano? Llegué a la conclusión entonces de que no había más familia que mi familia y cerré el diálogo y dejé de preguntar y dejé de interesarme.

Ahora, apenas la semana pasada, recibo otro correo. En esta ocasión el remitente no comparte mi apellido pero sí está en su genealogía. Hay en este país otra persona que ha vivido años y años tratando de descubrir como un apellido húngaro como el nuestro llegóy se asentó aquí. Ella es quien me ha dicho que Wilhelm Zelený Warta es mi tatarabuelo, que nació en 1844 en una Praga que entonces pertenecía al Imperio austro-húngaro. Fue militar y vino a México como parte del ejército que acompañaba a Maximiliano en 1864. Aquí se casó no una sino dos veces y aquí murió en 1906 y está enterrado en Puebla.

No me pregunten qué pensé, qué sentí, qué planee después de enterarme de todo esto y, especialmente, después de ver esta fotografía en donde encuentro la nariz de mis hermanos, los ojos de mi madre, las cejas de mi tío.

De momento puedo decirles que tengo dos días leyendo sobre Maximiliano y su tropa, sobre Napoleón III, veo fotos de Francois Aubert, busco y busco y mi imaginación recrea a Wilhelm. ¿Para qué? No lo sé.
Aún no.

A LAS MACETAS VACÍAS

A las que guardaron cuerpo y memoria. A las que fueron calor y compañía. A las que conocieron todos los lugares donde viviste, todos los momentos, la vida casi toda, a ellas diles que gracias, que lo entiendes, que las vas a extrañar y que cuando estés lista les traerás nuevas plantas y sus raíces se enredarán en la vida nueva que estás por plantar.

FINAL DE TEMPORADA

Pues el semestre tuvo un cierre como de final de temporada de serie gringa, basada en novela colombiana, o de serie mexicana basada en serie gringa. Un lío con los últimos días de clase. Un lío con las fechas de examen. Un lío con mi programación del próximo semestre (están a un tris de preferir que dé otra materia de taller y darle mi literatura a alguien más por cuestiones de horario). Un secreto que se esconde en las redes del campus y que hasta escalofríos me da. Not to mention el virus yasabencuál y que se me acabó el gas en la casa.

En contraparte, ayer tuve la última sesión de conferencias de mis alumnos y debo decir que varias de ellas significaron una buena dosis de frescura, estoy con un pie en el avión, mi corazón está feliz, mi mundo mafalda está en orden, ya pagué un pendientazo que tenía con la nissan, fiuf.
No, si les digo, hasta parece final de temporada.