NI DE EVA NI DE ADÁN NI DE AMÉLIE

Leo como si hambre.
Leo como si voyeurismo.
Leo como si nada más.

Leo Ni de Eva ni de Adán de Amélie Nothomb, es mi primer encuentro con esta autora que busca y encuentra luces, reflectores y lectores. La atención está puestá en ella porque así lo quiere ella. Con decirles que hasta los mosquitos se sienten seducidos por ella (página 112, lo juro). Ella quiere que la idolatren. Comencé este libro segura de que la iba a aborrecer. Pero no es así, Nothomb es dueña de un cinismo cautivante. Un cinismo del que muchos deberíamos aprender. El Japón del que me han hablado Murakami y Yoshimoto es completamente otro en los ojos de Nothomb.

Así que si tienen hambre, ganas de ver o nada qué hacer. Lean a Nothomb (e idolátrenla como ella quiere).

SEIS AÑOS

Soy mala, muy mala, para las fechas. Olvido con frecuencia los cumpleaños, los aniversarios y otros días especiales. Bendito el feisbú que me avisa quién cumple años y cuándo. Es por eso, por mi alzheimer numérico, que no me di cuenta de que en junio este blog cumplió 6 años. ¡SEIS AÑOS!

Mi columna en el periódico (porque tuve una) (que desapareció igual que el periódico), duró muchísimo menos y creo que por lo menos puedo decir que este blog dice muchísimo más (y a las pruebas me remito).

En seis años ocurren muchas cosas. Una inicia y termina relaciones. Una inicia y termina proyectos. Una inicia y continúa amistades que nacieron aquí mismo (léanse: abril, omar, maggy, eli, dalígula y tantas, tantas, tantas otras).

He descubierto que por gusto o por error han leído mi blog en España, Colombia, Estados Unidos, Chile, Corea, entre otros lugares. He descubierto que algunos despistados han caído aquí por posts como Reglas de Oro para convivir con los exnovios y Las partes del pollo, que fueron escritos hace siglos.

Del blog salió buena parte de una novela y en el blog han aparecido buena parte de mis cuentos (y catarsis personales, claro). El blog ha sido punto de reencuentro con viejas amistades y punto de encuentro para amistades que se creían perdidas.

Pfff, me chocan las nostalgias. Anyway, feliz cumple, blog.

EL PEQUEÑO SUJETO

El Pimienta dice que me conoce desde que el de diez era el de cinco o el de cinco y medio. El Pimienta hace mucho que no lo ve, no tiene idea de que mide diez centímetros (o diez y medio) más de lo que medía la última vez. El Pimienta no sabe que ahora lo llamo el Pequeño Sujeto en honor a su querida tía Sabinbau. El Pimienta no sabe que con frecuencia pregunta por él, por el tambor y por el pato que no sabe nadar. El Pimienta no sabe que el Pequeño Sujeto me aturde los lunes con su programa de luchalibreatodovolumen.

Si supiera todo esto, él se sentiría orgulloso de mi de nuestro Pequeño Sujeto.

¡MENSAJE DIVINO?

Vuelo Hermosillo-Ciudad de México: sentada justo al lado del Arzobizpo de hellmousillou (y yo leía sobre la cineasta Ericka Lust, jiji)

Vuelo Ciudad de México-Guadalajara: sentada justo al lado de un diputado federal que comentaba por celular su reciente charla con Usabiaga (y yo leía sobre el penacho de moctezuma que la federación quiere recuperar)
¿Qué me quiere decir el destino?

Y AQUÍ ANDA UNO ESCRIBIENDO EN EL BLOG

en lugar de ponerse a hacer las ochentaycuatromil cosas que uno tiene que hacer entre hoy y mañana porque el jueves uno se marcha a guadalajara a la última reunión con el tutor de tutores para la revisión de la más reciente (dudo que última) versión de la novela aquella. Cuatro días fuera de casa serían buenos si no implicaran a) trabajar en esos cuatro días y b) que el trabajo se amontone acá esos cuatro días.

Si se preguntan cómo la pasé ayer: sépanlo, lo pasé divino gracias a ustedes, aquellos y esos otros.

NO LO VEO, NO LO VEO PERO LO SÉ: SOY UN ALMA CERCANA




Sí, soy un alma cercana y cumpleañera.

Recibo abrazos, cariños, palabras telefónicas, e mails cortos o largos, mp3, mp4’s, gif’s, jpg’s, dibujitos a mano o con idesign, twitteos, tuteos, sms’s y mensajes telepáticos. 
(ora que si alguien quiere mandar por paquetería un disco de Thao, Feist, Antony and the Johnsons o algún librito de la Nothomb o de McEwan, be my guest)
Recibo lo que venga y lo cargo como todo: con el alma entera.

¿ANÓNIMOS U HOMÓNIMOS?

Después de un rompimiento amoroso una mujer hace prácticamente lo que sea para superar el duelo. Corte y tinte de cabello. Redecoración en casa o renovación de clóset. Vaciar cajones con pertenencias del ex (llorando al ver cada objeto, claro, si no es que aventándolos a la pared más lejana). Cafés y reuniones con amigas que no le dirán telodije pero lo pensarán mientras le echan azúcar light a la taza. Visitas al terapeuta, al masajista o al manicurista (para estos casos cualquiera es sanador). Hasta que alguien le dice o bien, ella misma se dice que la situación es intolerable, que tiene que salir de ahí, toma llaves, se monta en el auto pasa por su mejor amiga y se va a un grupo llamado Relaciones Adictivas Anónimos.

Una vez ahí, entre hombres y mujeres que jamás ha visto, la mujer del duelo, se lo piensa mucho para levantarse, decir su nombre en voz alta y admitir qué fue lo que la llevó ahí. La amiga, en cambio, se levanta como si estuviera ahí para recibir el Óscar y como si los que aplauden lo hicieran por su actuación como actriz de reparto (en una película de amigas y confidentes) y no porque ella, también, acaba de salir de una relación adictiva (consigo misma tal vez).

El grupo en cuestión, es lo más parecido a un Club de Solteros que a un lugar de autodiagnóstico y de apoyo para quienes se han perdido en un nosotros tan inexistente casi como la capa de ozono. Cuando alguien llora o se viene abajo después de compartir (ah sí, porque ahí a platicar se le llama compartir) su testimonio, sobran los abrazos que se extienden más de lo que la etiqueta advierte; cuando alguien se queda como flotandito en soledad, recibe la misma cantidad de números telefónicos.

Mientras la mujer en duelo no encuentra kleenex, la otra no encuentra pluma para anotar todos los e mails que le han dictado “para cuando te sientas sola”. La situación de pronto es de comedia francesa (o gringa, a estas alturas ya todo es igual) y el dolor se convierte en risa y la risa, con suerte puede llevarla a pensar que en un grupo de anónimos todos son homónimos y el corazón doblado todos, todos, lo han tenido alguna vez y el carácter de obsesivocompulsivo siempre se esconde bajo la finta de alta autoestima de cualquier transeúnte.

La mujer no lo sabe (la amiga ni siquiera lo piensa pues sigue ocupada anotando e mails) pero llegará un día en que esto, esto no dolerá tanto. Y dejará de hablar de eso.

CRIADA CON LOBOS

No, no me malinterpreten no les digo así a miamáymiapá, no, ellos son personas finísimas. Pero de veras que a veces parece que fui criada con lobos, aúllo, me muevo, ladro y muerdo cuando no sé qué más hacer porque 1) me siento triste o 2) me siento enojada y 3) las razones de lo uno y lo otro son, frecuentemente, absurdas.

No tengo nada en contra de los lobos, lo juro. Pero yo imagino que cualquier dulce venadito que anda por las praderas TEME que un lobo venga y lo haga carne para sus tacos. Tampoco digo que yo haga al resto del mundo carne para mis tacos pero confieso (como si esto fuera reunión de alcóholicos anónimos) que de vez en cuando me monto en mis cuatro (patas de lobo) y en lugar de afilar colmillos afilo la lengua y abro el hocicote para decir barbaridades (y eso si me entienden porque regularmente lloro al mismo tiempo) y dejo menudencias de mi contraparte.

Sí, lo admito, hay un pequeño lobo habitando en este cuerpecito ovejero de 1.60 centímetros (y les diría de cuántos kilos pero hace mucho que no me peso) (y aunque me hubiera pesado hace tres minutos no se los diría). Tengo un pequeño lobo que si no aprendo a domar acabará con la civilización entera… o por lo menos con el civismo que me enseñaron en la primaria la profesora Eva y el Manual de Carreño.

Cuando no soy oveja, soy lobo, tendré que navegar en el Animal Planet para buscarme una mejor analogía que le dé más sentido a mi vida y que yo no parezca que fui criada con lobos.

Así que DÓMENME.
Auuu.