AND THE NOBEL GOES TO:

Herta Müller.

Melena y ojos grandes. Observadora de la dictadura rumana. Narradora. ¿Quiere saber más de ella? Lea, pues. ¿Quiere leer un poco de su obra? Lea, pues.

SUEÑO Y ESCRITURA

La parte consciente de aquel sueño era la escritura, que ya entonces tanto me ocupaba. Es cierto que no me ilusionaba hasta el extremo de creer que un día me publicarían, y menos aún imaginaba encontrar con ello un modo de subsistencia. Pero, absurdamente, quería intentar aquella experiencia, aunque sólo fuera para no tener que arrepentirme jamás de no haberla intentado.

Amélie Nothomb

(las negritas son mías y para mí)
(son mi oráculo).

SERÁ EL SERENO

Me preocupa seriamente mi salud. Estoy en el trabajo y me siento perfectamente bien, saco adelante clases, calificación maratónica de ensayos y exámenes, asesorías (la novedad del semestre) y demás. Pero comienzan a darse las dos, tres de la tarde y me empieza a subir la temperatura o me empieza a doler la cabeza. Si fuera al revés me despacharían a casa, pero no mi cuerpo es tan responsable que no muestra señales de dolencia hasta que se acerca la hora de salida y entonces me obliga a quedarme en casa y en cama hasta que es otro día y estoy de vuelta en la oficina.

Mi sistema inmunológico actúa de modos misteriosos.

HOY, SEÑORAS Y SEÑORES


Es cumpleaños de uno de mis amigos, uno de mis poetas, uno de mis futbolistas, uno de mis basketbolistas, uno de mis fonkybusiness favorito. Hoy, señoras y señores cumple años Omar, mi OP. Pimientópolis.

Y si yo estuviera con él, le haría coyotas.
(fiuf, qué bueno que no estoy allá porque yo no sé hacer coyotas).

PET SOCIETY

Después de la triste pérdida de Cameron La Dálmata de Alcurnia, mi casa y mi alma se quedaron con un hueco (y con montones de pelusa blanquinegra). Yo no planeaba, juro que no, sustituir a la chucha. Tener un perro es tener otro hijo (y un hijo es más que suficiente). Así que la idea era no, no tener más perros. Pero vino el cumpleaños y en el cumpleaños alguien se dio cuenta de que todo lo que dije anteriormente era una forma de negación ante la realidad: yo sí quería un perro. Así que mi gran regalo fue una pequeña bola de pelos (como la llama el Pequeño Sujeto). Una hermosa french color caramelo con una linda mancha blanca.

Se llama Üma y es mi pequeñita, mi compañera, la risa de mis días, la rabieta de mi necesidad de trapear más seguido, la que está ahí con sus dientitos como de risa incluso cuando ve que su dueña tiene calentura o mal humor.

Así que del Pet Society virtual pasé al real.

SO, SHE CALLS

No one, or almost no one, asks me about her. I understand it. They must think that a question may awake sensations, tears or whatever emotion that is hard to handle (specially when is not yours). I wish someone did. I have a friend that once asked me to tell her the story: the whole story. I did and talking about it was both healing and helpful for my writing. Although I sometimes forget, it is not only about a novel, as it is not only about a lost sister . This: the feeling, the writing, is about something larger. It is about loss and being unable to grief.

Grief, such a short word for such an overwhelming sensation.

So there I am in a sunday morning dressed in my thoughts (these six or seven lines that you have just read in a summarized version of my thinking process) when the telephone rings.

I am thinking about her, so she calls.
That’s how it works.

EL DÍA QUE USTEDES TENGAN A DOÑA ROSARIO EN SU VIDA

Ustedes no saben lo que se siente que ella les diga buenos días maestra y los reciba con la oficinita de primer mundo bien ordenadita (unlike you left it the day before) y, mejor aún, que vea la cara de desvelo que se cargan en viernes y no sólo no la critique sino que además la conforte con el café que ella prepara para sí y que no es el de los profesores (café de a de veras no de maquinita) y que entrega en sus manos calientito con crema y azúcar de cada lado.

El día que tengan a una Doña Rosario, erán felices y entenderán mi vida y la paz que ella trae a mi desvelo.

Ustedes, los que no tienen a una Doña Rosario, no sé cómo sobreviven.
Lo juro.