LO ADMITO: SOY UNA CELESTINA

Mi oficina es, aún, consultorio sentimental. Tengo dos alumnos que me visitan al menos una vez a la semana. Ambos tienen el mismo nombre y me confesaron que, curiosamente, tienen un crush por dos alumnas que casualmente llevan también un mismo nombre. Paralelismo puro. Ellos, medio en broma medio en serio, me pidieron lo que nunca nadie ha hecho: pónganos a trabajar en un equipo con ellas. Yo medio en broma, medio en serio hice lo que nunca había hecho: les hice caso.

Finalmente se presentó una actividad que requería equipos de cuatro personas. Cumplí. Se trataba de investigar, preparar una presentación y subirla a una plataforma, todo en 40 minutos. Si no cumplían con los requisitos de formato y tiempo, la actividad no contaba.

Triste obstáculo, justo el día de la actividad, las chicas no fueron y los chicos, aparte del corazón doblado, tenían un dilema. Hacer la actividad para tener la calificación, a pesar de que ellas no estaban o no hacer la presentación, esperar, hacerla con ellas pero quedarse en ceros.

Los chicos hicieron lo más romántico que he visto en los últimos días. Trabajaron, entregaron y van a fingir que no lo hicieron y volverán a hacerlo todo CON TAL de tener una sesión de tarea, risas y charla con ellas. Con el plus de que ya tendrán idea del tema y demostrarán su “inteligencia”.

Awww.

LA VOZ DE LA RAZÓN

– Hoy me agregó una del salón al facebook.
– ¿Quién?
– Se llama ___.
– Y ¿es divertida?
-…
-…?
– Pues más o menos, le decimos “La voz de la razón”
– ¿La qué?
– La voz de la razón… es que, siempre que habla, es, ¿cómo te digo? Opina de todo y dice así como la verdad o la realidad de las cosas.

Reflexión: “La voz de la razón” es una niña típica sabelotodo o bien es una niña oráculo. En cualquiera de los casos: qué miedo.

TODOS LOS CAMINOS

Me llevan a Bowie o me llevan a Pixies. Lo juro.
Esta mañana mientras veía como un par de personas discutía porque uno se adelantó en su carro y le pegó al del otro y una hilera de gente veía el numerito (que incluía hijos peinados y uniformados listos para la escuela) yo escuchaba una rola de Pixies cantada por Bowie. Un soundtrack perfecto para una mañana complicada.

Mi nuevo deporte´será encontrarle soundtrack a los momentos más extraños.

Y aquí les dejo a San David cantando a Los Santos Pixies.

SOMOS ALMA

Todos los días recibo un mensaje kabbalístico en mi correo. Es el inicio de mi jornada. Tengo más de un año leyéndolo, como reflexión, como oráculo, como guía. A veces lo comparto, a veces lo guardo para mí.

Este, quiero compartirlo.
¿Quiénes somos? No la ropa que usamos; no somos eso. Estamos debajo de eso. No somos nuestro corazón, porque una persona podría tener un transplante de corazón y seguir siendo ella misma. No somos nuestros brazos y piernas, ni tampoco nuestro cerebro. Una persona podría sufrir una embolia y rehabilitar el cuerpo y la mente. 


El núcleo existe en un nivel más elevado, el nivel del alma. Eso es quienes somos.

EL DE CASI ONCE, REVELA:

El de casi once, el pequeño sujeto y yo tenemos una nueva tradición. Como ahora tengo horario de madre normal, me levanto, lo levanto, después del torbellino titulado: desayúnate-lávate-losdientes-¿yatepeinaste? nos trepamos al carro, oímos música y charlamos. Sí, charlamos. Está prohibido ir callado porque como los dos tenemos sueño, corremos altos riesgos.

Esta mañana (o fue ayer en la mañana?) me dijo alguna cosa graciosa que por razones ligadas a mi prudencia y ética no repetiré, me reí y le dije “aaaay niiiiñooo!” y me dijo de la manera más desenfadada: “ya no soy niño, soy preadolescente”.

Imaginarán mi estupefacción.

Eran las 7 de la mañana y yo no había tomado café, por eso traté de corregirlo explicándole que no se es adolescente hasta que se tienen más de 13 años. Él, por supuesto, me dijo que ya sabía que no era adolescente, por eso había dicho “PRE adolescente” (mi hijo tiene una forma de pronunciar las mayúsculas que ´pff). “Se es preadolescente de los 10 a los 13 años, OKEY?” Gran revelación.

Y yo, a las 7:02 de la mañana (de hoy o de ayer) encontré en ese OKEY:

  • discusiones
  • rebeldías
  • portazos
  • un poco de altanería
  • y tenis nuevos de a uno por mes.

Si se pregunta que le contesté, imagínese un “AH”, no no, perdón un “ah”.

HACER LA CIMA

Anoche conocimos a un par de argentinas: una cineasta y una periodista que están por cumplir un año viajando en carretera por sur,centro y norteamérica desde Argentina. Presentan cortos y documentales, graban y arman un catálogo. Las escuchamos con atención, preguntamos lo que seguramente les preguntan en todas partes: ¿qué ciudad les gustó más? ¿qué es lo más raro que han comido? ¿qué es lo más rico? ¿se han cansado la una de la otra? ¿qué es lo que extrañan más? y ellas respondieron como si fuera la primera vez que les preguntaban eso.

La charla se puso mucho más interesante cuando una de ellas volvió a una de las preguntas y confesó: lo que más extraño es la montaña. Su rostro cambió y de pronto estábamos con ella escalando el volcán más alto, sufriendo frío, sin energía pero con el deseo intenso de, como ella dijo, “hacer la cima”.

Sé que hablaba de montañismo pero algunas cosas se acomodaron en mi cabeza y sé de mis tropiezos y de mis barbarismos elementales de mujer neanderthal pero entendí entonces que en realidad nada importa, lo que importa es hacer la cima.

La cima para este par de argentinas es hacer el recorrido de regreso a casa. Pero la cima ha sido también tocar tanta tierra y tanta gente.

Anoche he dormido divino, mi alma está tranquila y en mi cabeza hay una cima que habré de alcanzar.

LIMPIEZA GENERAL O LO QUE APRENDÍ DE GREY GARDENS

Gracias a la ayuda, cariño y paciencia de Mademoiselle O de la G he (hemos) pasado las últimas cuarentayocho horas haciendo una limpieza general BÁRBARA y DRÁSTICA en mi casa. Mi pequeña dos por dos de interés social fue vaciada de todo aquello que uno guarda y guarda y guarda sin sentido, sus pisos, paredes, tapetes, ventanas y rincones son ahora ejemplo de pulcritud.

Esas barriditas o trapeadas a lo “por donde pasó la suegra” quedaron atrás. Se talló con el alma (y con las rodillas pelonas). Hicimos cambios en el acomodo de los muebles, aspiramos como si de eso dependiera la vida.
Mi casa ya no parece la nieta de Grey Gardens y no voy a necesitar de una Jackie Kennedy para salir del muladar.