A QUINCE, A QUINCE

estoy a quince ensayos de terminar la revisión de proyectos.

Mañana, exámenes finales y ya.
YA
(como se nota que se acaba el año, mis posts son cada vez más cortos)

CINCO AM

A esa hora suena mi reloj y yo con todo dolor de mi corazón pero con toda la voluntad del mundo, me levanto, me pongo mis pants (miento, la verdad es que duermo con ellos puestos), camiseta, sudadera, tenis (en el inter bostezo unas diez veces) y manejo hasta el gimnasio de mi preferencia y hago 30-40 minutos de ejercicio.

Regreso a casa bien prendida, me baño, cambio, arreglo, preparo desayuno, pego de gritos para que mi susodicho se levante, se cambie, se desayune y luego arrancamos a las labores educativas y profesionales de cada día.
Pero generalmente 5 o 6 horas después la voluntad, el ánimo y el buen humor se me doblan y estoy en mi escritorio tomando café como si fuera el remedio mágico para despertarme.
Eso de levantarse a las 5 am tiene sus desventaj.. taj… zzz  zzz zzzz zzzzzzzzzzzzz

EDICIONES CONFLICTIVAS

Escribí un largo post catártico pero el Blogger me lo borró alegando “ediciones conflictivas”, lo tomaré como mandato divino, he de pensar que Blogger está editando mi vida, no mi escritura.

LA PAZ

Y que me dijeron hoy que sí que me voy a La Paz a un curso. Y que, además, me dijeron que me voy con la Lore E. Y que todo esto fue gracias a Madame Luna. Y que estoy muy feliz porque hace siglos que no voy. Y que trataré de catafixiar la agenda para, mínimo, tomarme un café con la mamá de cierta nena que ama a los beatles.

habemus viajus.

Y QUE SUEÑO CON MIS AMIGOS

Estábamos como en una fiesta, juntadita o algo así, de esas medio improvisadas (y sé que era improvisada porque nadie había traído crema la suiza y una fiesta casera en TJ sin crema la suiza no es fiesta). Estaban el Tam, la Lore, la Jenny, la Gaby, el Omar, la Granola, la Abril. Platicábamos, nos reíamos. Luego no sé por qué un sector de las mujeres nos íbamos a un tianguis, decíamos que íbamos por telas que porque una tía del Chamuco vendía unas muy bonitas (yo ni sé si el chamuco tiene tías). Entre tanto pasillo nos perdíamos-separábamos. Me quedé sola, las buscaba y no estaban pero no me preocupaba demasiado (me preocupaba más que no hubiera crema la suiza en la fiesta). Pero de pronto me perdía, no sabía hacia dónde ir, ya no estaba en el tianguis sino en una de esas calles anchas y en subida de la Liber. Miraba a todos ladso y no sabía hacia dónde tenía que irme y, entonces sí, me ponía muy nerviosa (y como acabo de ver Luna Nueva, pues más nerviosa). El caso es que después de un rato alguien me toma del brazo y me pego el susto de mi vida. ¿Quién era? pues era alguien que me salvó una vez que estaba perdida y que me curó el tobillo una vez que me caí y caminé como loca con el tobillo herido, ¿quién, se preguntan? pues El Tambor.

Claro que cuando el Tambor te salva no te abraza y te da un beso y te da palabras de confort, eso se lo dejo a Jacob de LunaNueva. No, cuando el Tambor te salva te regaña todo el camino y te pregunta si ya comiste unas tres veces. Y luego, te da de comer.

No necesitamos ningún Freud para que nos diga que yo extraño a mis amigos y que tengo ganas de que me salveregañe el Tambor.

DOS DÍAS

Señores del Jurado:

Como en repetidas ocasiones lo he dicho, si hay algo que realmente disfruto es dar clases, detesto todo lo demás, pero eso no es ninguna novedad pues siempre he sido honesta sobre los sentimientos encontrados que en mí fluyen cuando se trata de calificar exámenes o sacar promedios. Fuera de esto, la docencia me es grata.
Sin embargo, querido jurado, no puedo dejar de pensar en que dentro de dos días terminamos el semestre, tendré los exámenes finales (y todo lo que estos conllevan) pero seré libre, jurado, seré libre. Tendré que seguirme presentando en mi oficina, misma hora y mismo canal, sí. Pero estoy segura de que viviré mucho más tranquilamente que como lo he venido haciendo desde agosto de este año.
No espero su misericordia, espero tan sólo que no sean duros al juzgarme que tomen en cuenta que mi amor por las aulas es intenso durante el semestre y que, como todo apasionado amor, el nuestro requiere de un descanso.
Dos días, señores del jurado, dos días y ya.