DANCING WITH MYSELF

Ayer alguien me dijo que una forma de dejar de pensar (ese locoridículo monólogo interior que casi todos tenemos) el ideal es cantar. Fue tierno, me sacó una sonrisa pero no pensaba ponerlo en práctica.

Pero hoy, el de casionce puso una de las canciones que más le gusta de Nouvelle Vague y entonces, así como Dios (o uno parecido a él) creó el mundo, así mismo cantar me creó la alegría de tener mala voz y no importarme y cantar a todo pulmón “dancing with myself oh oh oh…”
Y de pronto, mi corazón doblado por los últimos días y las últimas preocupaciones y los últimos malos momentos se fue: así como llegaron, se fueron.
(ya sé que se fueron hasta nuevo aviso, pero no importa, ya para entonces tendré otra canción que cantar con mi voz desentonada y mis ganas de no pensar)
así que: “If I had the chance I would ask the world to dance and I’ll be dancing with myself”

LOVE TO GIVE

Una vez en un llanto de esos largos y locos después de mi divorcio o después del rompimiento con un novio -o después de alguna cosa igual de absurda con tendencia a ser magnificada- me aferré a los brazos de mi madre y le dije: “¿por qué? ¿por qué tengo que estar sola si yo tengo tanto tanto amor qué dar, tanto amor que compartir?” No recuerdo qué me dijo mi madre pero si cierro los ojos puedo sentir otra vez su hombro cuidando mi rostro y sus manos sosteniendo mi cuerpo y acariciando mi cabello. 

Muchas veces más he sentido eso. 
(Soy madre, lo sé y una gran parte de mi amor encuentra su cauce natural en el pequeño de casionce que vive conmigo, pero esto es distinto y ustedes lo saben). 
Una anda por el mundo sintiendo que tiene mucho amor qué dar y no hay nadie dispuesto a recibirlo en toda su extensión.
Sólo hasta recientemente he visto que mi dolor y mi concepción estaba equivocada en dos sentidos. 1) No me dolía el hecho de no encontrar quién quisiera recibir mi amor sino no encontrar quien fuera capaz de entregarme también el suyo. En tal caso mi gesto es egoísta, yo quería darlo para recibir y lo siento mucho pero el amor, como los pagos mensuales a Sicrea, se dan porque se dan y ya.  2)Yo creía no tener a quién entregar mi amor, en toda su extensión y que supiera recibirlo como es. Pero sí tengo. Y qué tonta ciega fui al no darme cuenta.
El amor en toda su extensión se entrega a las amigas, a aquella que vive cerca de tu casa, a esas otras dos que ves cada tanto tiempo (y generalmente frente a una mesa con comida o con tragos coquetos), a aquella otra que vive en la casa de la 5 de mayo que se siente como mi casa, a aquella con quien tengo años escribiéndome y a quien pareciera que apenas conozco pero que conozco de toda la vida. Sí mi amor también encuentra un depósito en las manos de una mujer que pilotea aviones, otra que bucea, una más que hace documentales. Mi amor, ese que lloraba por no encontrar dónde vivir, puede habitar en quienes están y siempre van a estar no matter what.
Porque las parejas van y vienen (se van más de lo que vienen, a decir verdad pero ese es tema de otro post), pero las amigas, las amigas están ahí siempre. Siempre. Y reciben y con ellas ya no pienso en que quiero recibir lo mismo. Este sí es un amor sin egoísmo. Sin embargo, con ellas, con sólo el hecho de recibir, me dan. Y eso tampoco lo había visto, cuando reciben mi amor, me reciben a mí y si eso no es amor entonces, entonces yo no entiendo nada y si es así, tampoco importa entender nada.
Mi amiga la que me escribe desde toda la vida me hizo volver los ojos en mis palabras para volverlas acciones y desde hoy aprendo a vivir con lo que importa. Importa el aquí y el ahora. Porque la vida es un instante y un instante es la vida.
Y en el aquí y en el ahora, en el instante que es la vida I have love to give and people willing to embrace it.

MEN NOT LEAVE

Los hombres no se deberían ir, claro tampoco se deberían enfermar largamente y dejar de a cachitos la misma vida que dejaron en sus hijos. No, los padres no deberían morir. Pero lo hacen y por extrañamente posible que esto sea la muerte une a los que quedan atrás. Los lazos que ya eran fuertes se hacen irrompibles, uno lo sabe uno que lo ve, los ve, lo sabe. Está en la forma en que se hablan, se acarician el hombro o se toman de la mano. Está ahí, el fuerte poder de la unión de una familia cuando el padre ha muerto. Nunca se está listo para la muerte pero tampoco nunca se está listo para ver algo tan hermoso y conmovedor como una familia que firme enfrenta la de su patriarca.

SHELTER

Este es el nuevo MI grupo.
y ésta la nueva MI canción.

BITÁCORA DE LA ENFERMA, DÍA DESCONOCIDO

Gérmenes van, gérmenes vienen. Menos moco, tos constante. He explorado mi garganta más de lo que cualquier otorrinolaringólogo. No veo nada distinto. Y sin embargo la cosquillita y la tos siguen ahí. Más remedios se amontonan en mi teléfono, en mi messenger y en mi correo. Todos genuinos y dulces (claro, incluyen miel), ninguno puesto en práctica. Diario necesito que te las ingenies para hacer días de 28 horas pues no me alcanza el tiempo para nada. Cuando menos lo espero ya amaneció, cuando menos imagino ya anocheció. El café en la taza no dura ni dos minutos.

Yo creo que tener tos es como cuando pierdes uno de los cinco sentidos, se agudizan los demás. No sé qué se ha agudizado en mí todavía pero me siento en otro nivel, ya hasta digo “ellos, los otros” cuando me refiero a los que no están enfermos.
Mi ánimo no decae, diario, no-de-cae. Bueno y es que hoy tuve un crush intelectual de carro a carro, ay diario, si yo te dijera.

¿SABÍAN USTEDES QUE…?


Hay, en este mundo, un osezno como este pero que no vive en el bosque sino en la ciudad, que no se alimenta de plantas o pescado crudo sino de sushi, alitas de pollo oloquesea. Un osezno que lee a Giddens y que como él piensa que sí, que en efecto vivimos en un mundo desbocado.

Hoy, ese Osezno, cumple años.
Y  los venados, las aves, y hasta los que somos gusanos trepidantes lo felicitaremos.

BITÁCORA DE LA ENFERMA, DÍA 6

Menos moquera, diario, menos moquera. Respiro por mí misma de rato a rato, pero la tos, diarísimo, la tos me tiene harta. Me duele la espalda de tanto toser. La gente, además, al oírme esta tos se asusta (paranoa de la h1n1 todavía vive en este país), además claro eso de perder la elegancia con una tos flemosa.

Lo que sí, querido diario, es que valora uno más la vida cuando se está enfermo: un vaso de coca cola con mucho hielo, por ejemplo, un raspado, una chamoyada, lo que sea que no sea este tecito que me tiene harrrta.

Mi nariz ya no tiene piel.

VIAJE CON EL SONORAN COMBO

Ayer volé a La Ciudad. Así le digo. Así nos llevamos. Vine a ver a mi hermano mayor, es su cumpleaños, nunca había hecho un viaje sólo para celebrar con él su cumpleaños. Cumple 49, dice que de hoy en adelante comienza el festejo de los 50. Era importante venir, ni siquiera podría explicarles por qué. Tampoco sé si quiero.

Ayer volé y conmigo traía una maleta a la que bauticé como The Sonoran Combo. Mi familia la armó, yo tan sólo añadí un detalle. Una maleta llena de goodies sonorenses, de esos que mi hermano extraña, una de sus razones de nostalgia: cabeza, coyotas, chiltepín, tortillas de harina chiquitas y grandes, de las que sólo en Sonora. También machaca, empanadas y lo más gracioso: 3 hot dogs. Sí, viajé con tres hot dogs (de esos que el New York Times considera los mejores del mundo.

Ayer volé, con un poco de temperatura y muchísima tos, moquera, the whole thing. Viaje instantáneo, regreso pronto a casa pero aquí en La Ciudad le dejaré mucho un poco de allá.