SYLVIA ANTES DE CELESTINO

Leo Celestino antes del alba de Reynaldo Arenas. Y me siento pasmada y se me ocurren cosas y cierro el libro y veo otras y retomo la lectura y ahí está la madre en el pozo, el abuelo, la abuela, las cruces, las lagartijas y los otros niños. Ahí está Celestino escribiendo en el tronco de un árbol porque se le acabó el papel.

Y pienso en lo que mi cabeza quiere escribir y me digo: ¿qué nunca voy a escaparme de las historias de familia? y me contesto: no, nunca así que déjate de cosas y escribe.

Y me quedo calladita y al rato vuelvo a abrir a Celestino y leo y me pasmo otra vez.

MUSHROOMS, for Hatice

Mushrooms

Overnight, very
Whitely, discreetly,
Very quietly

Our toes, our noses
Take hold on the loam,
Acquire the air.

Nobody sees us,
Stops us, betrays us;
The small grains make room.

Soft fists insist on
Heaving the needles,
The leafy bedding,

Even the paving.
Our hammers, our rams,
Earless and eyeless,

Perfectly voiceless,
Widen the crannies,
Shoulder through holes. We

Diet on water,
On crumbs of shadow,
Bland-mannered, asking

Little or nothing.
So many of us!
So many of us!

We are shelves, we are
Tables, we are meek,
We are edible,

Nudgers and shovers
In spite of ourselves.
Our kind multiplies:

We shall by morning
Inherit the earth.
Our foot’s in the door.

Sylvia Plath

UN DÍA DESOS Y UN HIJO DESTOS

La semana pasada tuve un día desos. Así DESOS en los que no ves la luz al final del túnel. Abrumación total: exámenes, ensayos, pendientes, llamadas, juntas, más pendientes, preparar clase, dar clase. Salir y otros pendientes, pagos, asuntos caseros, perder una tarjeta, reportar y recuperar la tarjeta (y la dignidad en ello). Llegué a casa después de casi 13 horas de haber salido de ella con el ánimo a rastras, la cocina me gritaba atención, el polvo en el piso llora por una escoba pero yo sólo tenía energía para aventar mochila y ropa para meterme a bañar.

Entonces ocurrió:
Cerré la llave de la regadera y escuché algo, ¿es la tele? ¿es música? ¿qué canción es? Salí y entonces descubrí mi computadora abierta, el youtube me veía de frente y por mi casa deambulaba “don`t worry, be happy” de Bobby Mcferry (o mc something). Mi corazón se dobló. Mi hijo, mi casionce, eligió para mí una canción. Me dijo “pensé que te pondría de buen humor” y entonces sentí que si algo hice bien en esta vida fue traer un hijo destos con un alma como esa.

UN DÍA PREGÚNTENME

Por mi anécdota titulada “yo no sé para qué le pedí una bicicleta a los reyes magos” y les platicaré cómo es que se repite la historia casi treinta años después.

Puff.

ESTUVE

Estuve junto a mí,
llena de mí, ascendente y profunda,
mi alma contra mí,
golpeando mi piel,
hundiéndola en el aire,
hasta el fin.


(fragmento de Fuente, de Blanca Varela).

CUATRO LECCIONES

Lección No. 1: No leas ni contestes correos importantes mientras estás en un desayuno-despedida-de-soltera porque corres el riesgo de a) no dar el ancho b) quedar mal c) descubrir que eres, en realidad, mala pa leer y comentar.

Lección No. 2: Siempre has buscado el lado bueno de todas las cosas, ahora que te sientes más fuerte y segura en otros aspectos eso no lo tienes que cambiar. Eso de andar de maciza mencionando lo negativo, así sea algo chico o mediano, antes y sin hacer el énfasis necesario a lo positivo puede hacer sentir mal a un Osezno que recién triunfaba con su clan. Lección 2.1. no está mal si te quieren dar la mitad de la cuenta.

Lección No. 3: Ser un poco egoísta de vez en cuando, está bien. Es una forma de consentirte, de cuidarte y si tú estás bien, los otros también lo están.

Lección No. 4: Cuando tus amigos se dan de trompazos con otros tipos que estaban causando líos NI se te ocurra separarlos con tu brazo derecho o te puede pasar lo que le pasó a tu Chef favorito que ahora sufre con una férula y un par de clavos de metal.

LA VERDAD DESPUÉS DE DOSMIL POSTS PUEDO DECIR…

que I just made myself clear. Algo así como I proved my point. Más clara: ya dije lo que tenía que decir. Escribir dosmils posts (y eso que no estoy contando la gran cantidad de posts que se quedaron en la bandeja de borradores pues no los publiqué: por payasa, jota o neurasténica) da fe de mi disciplina o de mi ocio, de mi outspokenéss si se me permite término. Da fe de siete años de vida y de anécdotas y de imágenes y de recuerdos y de listas y de barbaridades que decidí compartir. 

No, no estoy escribiendo este contexto para avisar que voy a dejar este espacio, que renuncio al mundo que es el fin, que ¡CA-PUT!, que ¡FINITO! porque no es eso, escribo este contexto porque tengo casi una semana sin escribir aquí porque hasta de los blogs debe una descansar de vez en cuando.
¿Qué sigue? pues seguir escribiendo, hay otras barbaridades que aún me quedan por hacer y luego decir y que habré de dejar aquí para quien las quiera saber.

UNA CASA NUEVA

Una vez, hace muchos años, escribí aquí (y luego en una novela) sobre tener una casa. Pensar en una casa siempre me hace pensar en la novela de Sandra Cisneros, de la cual tomo este cachito:

“No un piso. No un departamento interior. No la casa de un hombre. Ni la de un papacito. Una casa que sea mía. Con mi porche y mi almohada, mis bonitas petunias púrpura. Mis libros y mis cuentos. Mis dos zapatos esperando junto a la cama. (…) Sólo una casa callada como la nieve, un espacio al cual llegar, limpia como la hoja antes de un poema”.
En eso pensaba cuando decidí comprar casa, cuando me mudé. No tuve petunias pero sí hay libros, cuentos y zapatos esperándome. Mi casa no es callada como la nieve, sino como el desierto (y en ocasiones, por las noches, el patio huele a popó de vaca de desierto). Sin embargo siento que ya no es un espacio al que quiero llegar, la distancia, el tamaño, las paredes no nos son suficientes. No sé si es porque hemos crecido o porque somos unos insatisfechos. Y estoy pensando en mudarme, no es aún algo seguro, me falta consultar con la almohada, la tarjeta y el alma.
Esta otra casa requiere trabajo, renta, pintura, detalles, pero sería una buena aventura, sería un buen intento de tener una casa nueva otra vez. No sé qué hacer pero una parte de mí siente que es un buen momento para el cambio. Me preocupa esta otra casa, la propia, la que se descuenta mínimamente de mi sueldo, la primera, mi casa. Me siento apenada con ella, dejarla así, a su suerte. 
Insisto, no sé aún qué haré pero sé muy bien que me gustaría otra casa, otra hoja limpia antes del poema, una casa que me ponga en libertad y que reciba gustosa, todo lo que soy y tengo. Y si no es esta casa será otra, lo sé, porque sé también que es momento de volar como la pluma sobre el papel, en esta o en otra ciudad seré tinta e historia para otros ojos.
Y así, con esta historia aún sin fin sobre la casa vieja y la casa nueva he llegado a los DOSMIL posts.

EL DE DIECIOCHO

Ayer fue oficialmente el cumpleaños número 18 de mi sobrino mayor. Él no lo celebra, su familia, su cultura no celebra algo así. Tengo más de seis años sin verlo, a veces me escribe, a veces le escribo pero lo que sí es que siemprelepienso. Cumple dieciochoaños y se asoma a la incertidumbre, no creo que eso lo ponga nervioso pues a esa, a la incertidumbre, la conoce muy bien. Le ha visto de frente, le ha sostenido la mirada. No le teme, estoy segura que no le teme. 

Mi sobrino nunca ha oído las mañanitas, tampoco ha ido a esas fiestas en las que se baila, se come, se celebra y se porta uno un poco mal. Yo espero que pronto lo haga, que pronto se porte mal y que haga de la señora incertidumbre una certeza.
El de dieciocho está por iniciar una nueva vida, una mejor vida y lo mejor es que aún no lo sabe.