EL FACTOR MAMÁ

Mi mamá perdió a su madre cuando tenía poco menos de 15 años. Su papá era una foto dentro de un libro, una sombra acaso. Mi mamá creció en un pasillo de ausencias. Fue Matías, su abuelo, quien la crió, y su hermano mayor quien después la cuidó. Cada 10 de mayo, se acordaba de uno y le llamaba al otro Esas eran sus figuras maternas. Mi mamá aprendió a ser mamá ella solita.

Yo, en cambio, he tenido la suerte de tenerla. De aprender (y desaprender) a ser mamá gracias a ella. He tenido la suerte de contar con su apoyo cuando se trata de cuidar al de once. Ella es mucho más mamá que yo. Yo soy la de los desayunos y la del beso en la noche. Mi mamá es la que lo recoge en la escuela, le da de comer y supervisa las tareas. Ella es doblemente mamá.

Por eso, éste día se le celebra a ella, no a mí. Yo soy un trámite, ella es El Factor Mamá.

(pero eso sí, nomás agarraré vuelo para el 15 que es día del maestro y ese SÍ que lo festejo, faltaba más).

ASHES TO ASHES

El papá de una de las amigas más queridas murió hace poco. Escribí de eso no hace mucho. Es el funeral más extrañamente hermoso que he visto. El hombre que hizo la familia que más admiro logró que su funeral fuera una unión, de duelos, de almas, de recuerdos. Hoy me he enterado que este fin de semana este hombre viajó, como muchas otras veces lo hizo, con su familia a la playa. Viajó sí, porque el hecho de que fuera en cenizas no significa que no estuviera ahí. Estaba ahí, como siempre lo ha estado desde su partida.

Fueron a entregarlo al mar, porque así lo quiso él. Quería que la profundidad del mar fuera su nueva casa.

Lo que él no sabe es que la profundidad del alma de sus hijos, nietos y esposa serán siempre, su casa, el lugar de donde nunca salió y en el que siempre de los siempres habitará.

QUINCEAÑERA

Alguien debió organizarnos una quinceañera, no sé cómo no se nos ocurrió. Porque cumplir quinceaños de ser tan tan cercanos a pesar de estar tan tan lejanos, no es cualquier cosa. Tal vez sean un poco más de quinceaños, probablemente tú te sepas la fecha, yo no la recuerdo ya sabes que soy muy cabezona para los detalles. De ese día recuerdo esto: fuiste el primero en leer, estabas solo en la mesa del coloquio, traías un reloj amarillo y un chaleco (verde? o el chaleco verde fue un año después?). De ese día recuerdo: yo me acerqué a ti pero tú ya sabías de mí (algo o poquito) (o tal vez nada y esa fue una línea tuya para alargar nuestra charla).

Lo que vino después de ese día fueron risas, charlas, correos, ¿cuántos correos?, toparnos en una ciudad en otra o en otra. Admitir el imán y admitir su imposibilidad. Los cambios tan drásticos y dramáticos. Los errores (generalmente míos). Los tropiezos (de esos también soy autora). Los reencuentros y la química en ellos.

Correr por esa extraña lluvia en Arizona. Caminar y señalarme la casa de López Velarde en Texas. Manejar a Tlaxcala. Recorrer el centro e inventar que yo tendría un departamento por Madero. Escribir poco o mucho, pero escribir.

Hombre, de veras que lo nuestro está para quinceañera. Cuántos años, cuánta vida.

Te dije hace poco: los lunes pienso en ti. Y hoy no es lunes pero hoy, por la tarde, para quitarme el malhumor tomé un libro que tú me regalaste y que por alguna razón no había leído. La dedicatoria dice “Al final de la carretera sabrás que siempre estaré yo” y se me dobló el corazón y vi el tiempo y eran más de quince años y entonces. Supe.

Ya toca bailar el vals. ¿Vienes o voy?

EL DE ONCE

En la otra casa éramos felices. En esta casa lo somos más. Especialmente el de once. Ahora es de esos niños que llegan a casa, se cambian de ropa, agarran su patineta y dicen: ¿mamá, puedo salir? (bueno la verdad no me pregunta, lo afirma y luego yo lo hago que pregunte).

A medio minuto a la derecha vive un amigo y a medio minuto a la izquierda vive otro amigo. Esa es una experiencia que él no había vivido. Y así una tarde sí y otra también esa es su rutina: ir a patinetear con la ripstick y sus amigos. Otros días le pone la corre a Üma-la-perra-maravilla y se van al parque.

El de once ha declarado que está muy contento viviendo aquí (a pesar de que no le han dado servicio a nuestro aire y de que no hemos puesto los abanicos). La madre del de once, también. Y es que si antes era lindo recibir visitas ahora lo es muuuuucho más porque las visitas son muchotemuybárbaramente más frecuentes. Es la ventaja de vivir-vivir en la ciudad y no en las orillas (porque quién quiere las orillas?, ya ni las del pan). Estamos un poquito en el ombligo de la ciudad y les quedamos más cerca a muchos.

El de once, pues, es un niño más feliz. Y sí, qué locura pagar renta cuando una tiene casa propia pero qué maravilla ver al de once feliz-tan-feliz.

p.s. y si usted planea poner un comentario diciendo: hey yo no he ido, hey a mí no me han invitado, déjeme decirle que usted no necesita invitación, sólo llámeme o escríbame y le digo cómo llegar.

p.s.2 y vivimos al lado de una tiendita con el mejor queso fresco del mundo.

ESCUCHADA

Siempre he dicho que sé escuchar (lo cual no significa necesariamente que recuerdo lo que escuché pues tengo memoria de teflón). Pero sí, digo que sé escuchar porque sin importar de quién o de qué se trata tengo la capacidad de poner atención. Ya lo he dicho alguna vez en este blog. Y eso, el saber escuchar, me ha llevado a escuchar las historias más raras e interesantes.

Escucho, pongo atención. Comento si es necesario pero hago lo principal: escuchar. La gente tiene necesidad de ser escuchada, siempre me lo he dicho y cuando finalmente encuentran a alguien (a mí por ejemplo), lo sueltan todo.

Escucho, escucho.

Pero tengo un historial de personas que no escuchan, que parece que sí pero no lo hacen, y no, no se trata de que se acuerden días o semanas o meses después qué es lo que dije, se trata de que ni siquiera en el momento en que estás frente a ellos te escuchan. Hablas y es como si no lo hicieras. Es un poco triste, a veces hasta frustrante. Pero te haces a la idea y eso de todos modos no te quita el deseo de hablar, aunque no te escuchen: platicas.

Pero bueno, hace un par de semanas estaba con tres amigos y comencé a platicar algo y de pronto los ojos de los tres estaban en mí. Todos en mí. Y me detuve en seco y dije ¿qué pasó? pensé que si me miraban así es que algo había dicho que los había descontrolado, o bien que traía salsa o crema o algo en mi cara o en mi ropa. Supongo que dije ¿por qué me miran? o tal vez no lo dije y ellos me leyeron el pensamiento, uno de ellos dij: “nada, te estamos escuchando” y mi sorpresa fue enorme. No sé si les dije que nunca había sentido eso. No, tal vez no se los dije.

Hoy, volvió a ocurrir, cenábamos y yo platicaba algo y de pronto la atención estaba puesta en mí. Lo que yo decía no era de otro mundo y ellos escuchaban, atentos.

Y ahora, en el silencio de casa a las noséqué de la madrugada, pienso que es extrañamente hermoso ser escuchada.

Estuve, no hace mucho tiempo, con alguien más dispuesto a hablar que a escuchar. Si me voy más atrás, estuve en el pasado con demasiada gente que no escuchaba, me acostumbré a ello, tal vez. Y hoy, soy escuchada.

Me doy cuenta, a las noséqué de la madrugada, que ser escuchada es casi tan hermoso como sentirse amada

GETTING THINGS DONE o cómo quitarse el estrés trabajando menos y produciendo más

Se le conoce como GTD y digamos que es un método que te permite aprovechar tu tiempo para trabajar efectivamente y organizar todo lo que pulula en tu vida profesional y personal.

Y he logrado que alguien a quien respeto casi tanto como al Caramel Macchiato nos dé un Taller de GTD este 14 de mayo a las 4:30 pm. La cita es aquí. El costo es de 0 pesos y el único requisito es tener cuenta en twitter (o estar dispuesto a abrir una).

Fernando impartió este taller el año pasado (aquí, miren)y ahora viene REloaded.

Si usted está interesado, aviénteme su mail.

Los convocados esta vez son:

  • @Bel_SR
  • @ofishermosillo plus 1
  • @pacobernal
  • @Aleli_fb
  • @barishbarish
  • @carloslaso
  • @jrbusser
  • @juanefren2
  • @Kossio plus 1
  • @lojesa
  • @leoverdugo
  • @luisdzo
  • @moronimontoya
  • @emiliobool
  • @sylviruk
  • @ybarrarubio
  • @alexsalcido
  • @orlygb
  • @fontanot
  • @lorenaen
  • @CarolinaOh
  • @carlosud plus 1
  • @Boluuudo
  • jesús
  • @amigadeferhmo
  • @Olg4lc

YA TENGO…

título para una novela corta que voy a escribir y de esas veces que algo tan simple como un título me pone muy muy feliz.

TIME DIVISAS

Antonio Vega Macotela es egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Ciudad de México. Fue becario del FONCA el mismo año que yo. De entre todos los proyectos que vi el de él me pareció extraordinario. Les cuento: su pieza se trataba de llevar a cabo 365 intercambios con internos de un reclusorio. Ellos realizaban una acción performática en día y hora específicos (dentro del reclusorio) y Antonio como pago realizaba cualquier actividad que se le pidiera, como un intercambio. Su idea era crear una metáfora que retratara la substitución del dinero por el trueque poético de acciones. Se intercambiaba tiempo.

Por ejemplo en uno de los intercambios Antonio fue a casa de Daniel, uno de los internos, a jugar con los hijos de éste, Daniel -como pago- estuvo a la misma hora la misma cantidad de tiempo solamente viendo el piso y dibujando cada uno de sus pasos dentro de su celda. Uno entregó el dibujo, el otro entregó una charla sobre la experiencia de estar jugando con los hijos de otro. Ese es el time-divisas.

Podría mencionar otros ejemplos que de seguro les doblarían un poquito el corazón y les despertaría curiosidad porque el trabajo de Antonio (que terminó armando en un video) fue increíble.

Yo le he dado muchas vueltas, especialmente porque creo en la ley del intercambio. Hay cosas que claro hay que pagar con dinero pero hay tantas otras que podrían compensarse con acciones! Si alguien me ayuda a intalar un abanico yo estoy dispuesta a revisarle un texto. Si alguien necesita que yo le dé reiki estaría agradecida con un té o un pastel o una visita. Si alguien me compra un dominio yo podría invitarlo a cenar o ayudarlo a escribir sobre una ciudad. Cuántas otras cosas podrían ir acompañadas de acciones. Cuánto de nosotros podríamos ofertar y recibir, a cambio, mucho de otros.

Ya sé ya sé esto que digo suena a teletón pero un día tendré una idea más clara de cómo aplicar el time-divisas en la vida diaria. Por lo pronto, espero un día mostrarles una imagen de lo que hizo Antonio.

MUDANZA o bien… ¿y ahora dónde le pico?

Heme en la nueva casa. Heme a las casi dos de la mañana preguntándome cuál de mis dos ángelesdelaguardacibernéticos hizo finalmente la transición de un lugar a otro, preocupándome qué dirán de que ya comencé a meter mano, buscando la manera de hacerles manita de cochi otra vez para que se sienten conmigo a explicarme más de esto. Que me tomen de la mano y me digan todo está bien, todo va a estar bien, se trata de una nueva casa nada más donde estarás más cómoda, donde podrás hacer más cosas.

Una casa propia.

Una nueva escritura.

O tal vez la misma pero tuya al fin.

NOT READY YET

Bueno pues toda esta wasanga de dejar este lugar es porque tengo en mi dominio un dominio pero mi querido patrocinador (por no decirle el amigo que me ayuda en todo) no ha tenido tiempo de que nos pongamos a trabajar en la exportación de archivos o dicho de otro modo: de ayudarme a decorar la nueva casa llamada www.sylviaaguilar.com, no me urge y sin embargo se me queman los deditos por escribir pues ha pasado de todo en mi vida. El cierre de febrero-marzo fue digno de final de temporada. Y ayer iniciamos un nuevo episodio de sylvirismos y eso me tiene muy entusiasmada.

He leído he escuchado he escrito he borrado he aprendido he crecido y lo más importante, dentro de todo esto he encontrado la persona que soy y que quiero ser.

Pero ya habrá tiempo de escribir de eso, por el momento puedo dejarles un pequeño regalo, una canción que mi adorado Obed escribió después de leer Una no habla de esto, él dice que soy coautora, yo sé que no, yo sé que en todo caso puse sin saberlo una semillita que él convirtió en un árbol hermoso.