Celebramos NACIONALMENTE el cumpleaños de Natalia, mi amiga de amigas, mi persona favorita en el universo.
Hoy le daremos besos, abrazos, cariños y todo lo que se merece.
Hoy es día nacional de ponerse algo MORADO en su honor.

Espacio de Ocio y Escritura de Sylvia Aguilar Zéleny
Avedon es uno de mis fotógrafos favoritos. Su serie In the west abre el vientre de Estados Unidos para que de ahí surja todo lo que es, tal cual es. La revista Vogue no sería lo que es sin el paso elegante y sutil de Richard Avedon.
Hoy, en mis pesquisas visuales de domingo me topé con esta foto de él que nunca había visto. Ya no la elegancia de un vestido de diseñador. Ya no el rostro de un norteamericano de pueblo. No, aquí, la sencillez, el goce, el movimiento.
Esta noche Mónica nos mostró, a quienes nos ha elegido como amigas, su reciente documental. Es un hermoso ejercicio que escudriña historia y vida. Y me sentí orgullosa de ella, orgullosa de haber sido testigo de su entrega y me sentí orgullosa de formar parte de un grupo de mujeres tan geniales.
Madame Luna nunca dejará de asombrarme.
El hijo y yo tuvimos una charla, una de esas importantes. Nuestras charlas importantes no duran más de cinco minutos. No sé qué siento cuando suceden. Tampoco cuando acaban. Muchos cambios se acercan y él los ve, él los sabe y toma las cosas con una madurez envidiable. También es probable que no sepa a ciencia cierta qué significa el futuro. Pero no me preocupa en lo absoluto y no porque yo haya hecho un buen papel como madre, no me preocupa porque creo que hay dentro de él las herramientas suficientes -generadas por sí mismo, por lo que ha visto y vivido- una resiliencia envidiable.
El de once es uno de los hombres que más admiro. Ya sé que es sólo un niño pero siempre, en sus cejas he visto un hombre y yo, admiro a ese hombre.
Y lo voy a extrañar cuando no esté a mi lado, cuando no esté a una puerta de distancia.
Pocas personas pueden contar una historia como ésta. Pocas personas tienen fotos de los primeros encuentros, correos de los primeros flirteos. Pocas personas pueden decir que lo que tienen ahora -instalado en el alma- inició de forma accidental hace seis años. Pocas personas tienen tantos recuerdos amargos y, sin embargo, logran mantener el balance, la armonía, el algo. Pocas personas pueden superar tanta distancia, tanta indiferencia, tanto enojo, tanto miedo, tanto dolor. Pocas personas pueden convertir todo eso en algo que termina por llamarse: lo nuestro.
Lo dicho: pocas personas pueden contar una historia como ésta.
Tú y yo, somos de esas pocas personas.
La visita descubrió a Kawabata en mi librero y quería que se lo prestara. La visita es una persona muy especial, una gran lectora que estoy segura sabría apreciar como nadie a Kawabata. Si hubiera sido Yoshimoto o hasta Murakami no habría tenido problema en decir sí. Pero con este autor, las cosas cambian. Uno no presta libros de Yasunari Kawabata, uno sólo recomienda leerlo, uno sólo puede decir que hay que leerlo y dejar que el interesado se pasee por sus títulos antes de decidir cuál comprar y cuál leer.
Si yo tuviera qué elegir llevarme a una isla desierta, o a una ciudad en Texas, su Historias en la palma de la mano sería lo primero que metería en la maleta. Con Kawabata uno nunca sabe en qué momento de entre sus páginas saltará una rana blanca ni qué es lo que le puede provocar encontrarse con el batracio más poético del universo.
Hubiera sido genial pero, tampoco hubiera sido suficiente.
Es justo el lugar donde hoy quería estar.
Cumple años una de las mujeres que más admiro, una de las amigas que más me ha rescatado de todo tipo de dilemas y atolladeros.
Hoy, cumple años una mujer como ninguna. Te quiero María!
Entonces apareces.
Llegas.
Y la palabra gira
adentro
Abigael Bohórquez.