LUIS SE VA

Nos conocimos frente a una sopa, una deliciosa sopa de tortilla. Nos habíamos leído el uno al otro, vaya usté a saber qué fue lo que hizo surgir el click porque cuando nos vimos hablamos poco pero con una familiaridad inusual.

Lo siguiente fue seguir con mensajes cortos, cotilleo variado.

Hasta que me enfermé.

Estuvo al pendiente, me mandaba notitas, me sugirió un médico. Y al sugerirme el médico lo conocí más.

Luego, me volví a enfermar y ahora no sólo estuvo preocupado por mi salud sino que él mismo llegó a mi casa y me llevó casi casi de la mano a ver al dichoso médico. De pronto en ese trayecto de uno a otro lugar lo sentí: así es como inician las amistades que se antojan largas.

Luego un café, más charlas breves pero profundas. Un par de tarros, una comida, una visita en casa.

¿Cómo se le puede tener tanto cariño ya a quien apenas se conoce? No sé pero sucede.

Y hoy Luis se va, se va de vacaciones, se va lejos y cuando vuelva, probablemente, yo ya no esté aquí y no nos veremos en mucho tiempo. En un rato más iré a despedirme de él, nos daremos un abrazo, intercambiaremos palabras pero quizás no alcance a construir un buen párrafo para decirle lo mucho, lo muchísimo que le quiero.

Luis se va, y yo también.

LA PERSONA

La persona que amo tiene el cabello oscuro, un tatuaje claro, una sonrisa de niño de once años. La persona que amo escribe, lee, toma fotos, baila. Me regaña cuando uso el teléfono mientras manejo.

La persona que amo vive a muchos kilómetros de aquí y a dos horas de diferencia.

Pero eso no importa. Me habla cuando llueve, cuando amanece, cuando toma más de dos cervezas o cuando come algo rico. Pregunta por mi hijo, pregunta por el mar. Me dice Flaca, Chaparrita. Nena.

Es la persona, mi persona.

(existe pues a quien culpar de que este blog se haya vuelto tan tan cursi).

AZUL, PINTADO DE AZUL

Mi gran acto de rebeldía es este que ustedes ven. Mis uñas pintadas de azul. Es un color que nunca, nunca antes me hubiera puesto para venir a trabajar, porque aquí una tiene que dar una imagen y eso.

Mucha de mi ropa en los últimos años ha sido elegida en función de mis labores de lunes a viernes. Mucho de los colores de la ropa, del tinte o corte del cabello eran por lo mismo.

Pero eso se acaba ya y por eso, por eso y porque Natalia es muy persuasiva he pintado mis uñas así. Es mi gran acto de rebeldía, es mi recordatorio de que pronto mi vida será otra.

TENGO LIBROS

De 20, 30 y 40 pesos en el piso de mi casa esperando que alguien los compre. Discos de 15, películas de 20.

También esperan dueño un refri, una estufa, una cama individual y una matrimonial.

Camán: auspicien a esta escritora que pronto se va a texas.

Informes: aquí.

AL FINAL DEL DÍA

Y de un día muy intenso de tràmites burocráticos (y burocráticos gringos) no hay nada como llegar a casa con la mejor amiga, hablar por teléfono con la persona que más se quiere y luego recibir la visita de dos amigas sensacionales.

Si algo he de extrañar será finales de día, como éste, noches en que se comparte, se dice se ríe. Noches en que hay mitotes, fotos, recapitulaciones varias. Noches con Bohemias oscuras e ideas claras.

Al final del día, nada como estar con las amigas de Una.

Nadie, supongo

Una de mis preocupaciones constantes es el comprender cómo es que otra gente existe, cómo es que hay almas que no sean la mía, conciencias extrañas a mi conciencia, que, por ser conciencia me parece ser la única.

(…)

Nadie, supongo, admite verdaderamente la existencia real de otra persona. Puede conceder que está viva, que sienta y piense como él; pero habrá siempre un elemento anónimo de diferencia, una desventaja materializada.

Libro del Desasosiego, 135. Fernando Pessoa.

CAMBIO de piel

No sé si ya lo dije aquí y si ya lo dije ni modo, lo vuelvo a decir. Dentro de quince días si los dioses del consulado lo permiten, me mudo a El Paso, Texas. Viviré allá, escribiré de allá, estudiaré allá.

Me siento feliz, me siento orgullosa, lancé una moneda al aire y salió cara ( o cruz, porque no me acuerdo cuál elegí). Me siento nerviosa. Me siento.

Un día, por ahí de diciembre decidí que esta es la ciudad en la que quiero vivir y en la que quiero que mi hijo crezca y que, por eso precisamente, lo mejor es irse de aquí por un tiempo y qué mejor manera que irse de aquí a estudiar lo que una siempre quiso estudiar y por razones -ajenas a este blog- nunca lo hizo.

So, envié mis papeles y hete aquí que hoy recibí un documento de la Universidad, un documento valioso con el cual iré con los señores del Consulado y les diré: mire, fui aceptada, yo fui aceptada en esta universidad y viviré allá tres años, me dan una visa para eso, sí? sí?

Así que me voy.

Vendo todo, o casi todo, meto lo que quepa en la maleta, tomo mi carro y me voy. La persona que amo me acompaña en el viaje, me deja ahí y luego vuela a su ciudad de origen.

La otra persona que amo se queda aquí, pequeño y grande él, a vivir con su papá, a vivir algo que no ha vivido a diario: su otra familia, su otra hermosa familia.

Y este, señores, es mi cambio de piel.

HOY DESCUBRÍ

Que en el verano del 2005 me hacías escribir muchísimo.

No tengo qué decirte qué has logrado ESTE verano.

8 años

Sólo tengo dos relaciones largas.

Una es con mi amiga Natalia, diez años de amistad de cariño de confidencias de aventuras de tintes.

La otra es con mi trabajo, ocho años de dar muchas muchas clases de conocer a muchos muchos alumnos, de ver crecer  canas verdes por tanto calificar, ocho años de inventar circomaromayteatro para que los alumnos se den cuenta de que la literatura y el arte son parte esencial en la vida de cualquier persona.

Mi primer relación, la de los 10 años, continuará muchos más.

La segunda, la de los 8 ayer llegó a su cierre. Ayer avisé que me iba, al menos temporalmente. Me voy unos años a estudiar lejos y no tan lejos. Ayer cerré un ciclo, el más difícil y hermoso de mi vida. Me estoy jugando el todo por el todo. Dejo la comodidad y la seguridad económica por la aventura de ser estudiante a los treintaytantos.

Y soy feliz.

Muy feliz.

Es extraño sentir también un poco de tristita pues ese era también mi hogar pero de todo hogar uno se tiene que ir para crecer. Y yo, quiero crecer.

NOTAS PARA ILE

  1. No te conozco, pero te conozco. ¿Te ha pasado? y no sólo conocer a una persona por una foto, sino conocerla, conocerla en voz de otra persona. Alguien me habló de ti. Alguien te quiere mucho y es feliz de su linda amistad.
  2. Me pregunto qué te habrá dicho Alguien de mí, qué idea tienes. No hay mucho misterio tras de mí, cualquiera que se dé una vuelta por este lugar lo sabe todo o casi todo de mí.
  3. Tienes algo que yo no: la cercanía -física- de Alguien, un Alguien que vino y se llevó un cachote de mi corazón, así que te los encargo al Alguien y a mi cachote de corazón, cuídalos, diviértelos, apapáchalos porque la distancia es muy canija y las transfusiones de sangre son muy caras.
  4. Espero pronto nos sentemos en una banca en una mesa en un sillón en una banqueta a platicar todo lo que ya sabemos y lo que todavía no. Con o sin Alguien, jiji, total!
  5. Gracias por la foto de ayer, me hiciste el día.
  6. (tu nombre es muy lindo, muy dulce, ¿ya te lo han dicho?)