una hermana y dos hermanos

Una hermana me dice cosas lindas, me consigue trabajo para freelancear en inglés. Otro hermano toma mi cuaderno y escribe un hermoso poema en español. Uno más utilizando el diccionario de signo y símbolo que guarda en su cabeza me ayuda a comprender a Propp.

Yo tengo una hermana y dos hermanos.

Hace años muchos muchos años que no estamos los cuatro juntos en una misma habitación, es más, ni siquiera en una misma ciudad y sin embargo tengo una hermana y dos hermanos que hacen lo posible por estar conmigo y ser cómplices.

todo cuenta

Cada pensamiento cuenta,

cada acción cuenta,

cada palabra cuenta.

todo, todo, cuenta.

PERDERSE Y NO

Ciudad Juárez no es un buen lugar para perderse, mucho menos de noche y con poca, muy poca gasolina en el auto, sin embargo yo decidí hace menos de un mes que no voy a tener miedo de cruzar a Juárez. Pero anoche sí tuve un poco de miedo. Calles desoladas, semáforos que le hablaban al viento, poco tránsito. Aullidos lejanos de alguna ambulancia o de la policía misma. Pero estábamos ahí con la disposición de quien quiere estar en un lugar ciertamente más cálido por unos días, recargar batería, escuchar palabras cariñosas, otorgar otras pocas. Leer, escribir, sí pero al menos por unos días hacerlo desde otro rincón.

Perderse y no, tiene sus ventajas, aún en Ciudad Juárez.

LA BERRY

Pasó a mejor vida. No murió, no no no. Simplemente está embodegada, guardada, escondida por los rincones. Y es que no me decidí a casarla con un plan gringo para que funcione acá, al menos no por el momento. Total que ahora tengo un celular que es el más básico de los básicos. Puedo llamar aquí gratuitamente y mandar mensajes de texto a México, punto.

PERO.

PERO.

En unos días está por llegarme MI regalo de cumpleaños, una cosa linda y maravillosa que me permtirá leer los libros electrónicos que uno de mis maestros nos receta para sus clases

Pronto, pronto se las enseñaré. Por el momento, minuto de silencio por la Berry que nunca nunca había estado TAN callada.

El raspón …

de esta mañana fue mi tema todo el día, es lo más madamebovary que he hecho en estos días.

NADIE LE DIGA A MI MAMÁ LO SIGUIENTE:

  1. Compré una bici.
  2. Es hermosa, se llama Glenda.
  3. He podido andar en ella bastante bien, las subidas, las bajadas.
  4. Hoy crucé a Ciudad Juárez montada en ella. La llevé allá, con quien será mi sagrado hospital de bicis, para que le pusieran mejores frenos.
  5. La llevé a la escuela y, como aún no tenía candado, la metí al salón.
  6. Hoy fue el primer día que la utilicé para ir a clases y para visitar a Silvana (quien  por cierto me alimentó con un rico plato de frijolitos).
  7. Una compañera del programa dijo algo que nunca nadie había dicho de mí: me encanta sylvia porque es super atrevida y exploradora. Todos miraban, yo era la de la bicicleta en el salón.
  8. Es una lástima que mi mamá no la oyera, mi mamá que siempre me ha visto cuando me achico, cuando lloro, cuando me aterro.
  9. El primer accidente que terminó en collarín fue, precisamente, en una bicicleta.
  10. Seré cuidadosa, seré sensata. No porque tema caerme sino porque temo que la caída me aleje de algo que recién descubro y que me tiene sumamente feliz.

Nadie le diga a mi mamá que tengo bici, no aún. La preocuparíamos innecesariamente.

5:40 am

despertador, sábana, pants, tenis, sudadera, bolsa, llaves, ipod, lentes, no lentes no, puerta, banqueta, calle, bici, subida, bajada, freno, semáforo, subida, bajada, freno.

estacionamiento, piernas, tobillos, brazos, estiramiento, maestro, tapete, estiramiento, cuerpo, doblar, bajar, subir, estiramiento, maestro, piso, tobillos piernas, piernas, brazos, pecho extendido, corazón reblandecido.

bici, calle, calle, bici, casa, escritorio, café.

7:36 am.

y el 30…

se fue con ganas, se llevó mi buen humor, no me dejó repartir mis oraciones largas con adjetivos pequeños y dulces. Me dejó con una sensación que ya había olvidado. Las mejillas enrojecidas. Los ojos agachados. El corazón dobladito en una esquina. La ansiedad en las piernas. El insomnio.

Y me quedo en una cama grande con una almohada rosa, una foto en el buró y el sonido de un tren que no quiero que se vaya jamás de los jamases jamases.

HIPERVÍNCULOS

Me gusta la forma en que los sentidos despiertan la memoria. La forma en que vinculamos un olor, un sonido, una textura a los recuerdos. Marcel Proust y sus madalenas lo dijeron hace muchos años, yo lo constato cada cierto tiempo.

El otro día, por ejemplo, pasó a mi lado una señora. Traía un perfume de chanel, no recuerdo el número, pero uno en específico que usaba mi tía Hortensia. Mi tía usó ese perfume toda su vida, era el que le gustaba a mi tío. Mi tía amó a mi tío toda su vida, incluso cuando él se fue a hacer otra familia.

El sabor del mamey me lleva a momentos de infancia en el DF. Ver bugambilias me recuerda al jardín que una vez tuvo mi mamá, al jardín que tiene ahora.

Me ocurre con la música todo el tiempo, ciertas canciones ilustran de fondo ciertos momentos de mi vida. Aquella de Pixies, esa otra de Bowie, esa locura de The Go Team, tantas otras de Do Make Say Think o Interpol. Pfff, no acabaría nunca.

Si yo les dijera lo que me sucede cuando escucho al tren cada mañana, si yo les dijera qué me recuerda.

Los sentidos despiertan nuestros hipervínculos. Es como un click en el alma que despliega nuestra vida como una película única que protagonizamos sin saber.