Epístola es una palabra bella.
Es un género hermoso. Es una práctica que yo adoro.
Epístola es, también, lo que he venido trabajando a cuentagotas desde hace un par de semanas. Un ejercicio que entristece y entusiasma a la vez. Como decir: sí, pero no. Lo mejor de una epístola, como género, es la relación entre narrador y narratario. Porque, aunque el narratario no esté (por las razones que el narratario tenga), en realidad sí está. Está ahí aunque pareciera que nunca quiere estar. Estará ahí aunque jamás se entere que hay una epístola con su nombre en la primera página y con su olor en los márgenes.
TODOS NUESTROS MUERTOS
Los 49 niños.
Los bebés de mis amigas. El bebé de mi hermana. Mi tío Favio, mi tía Margarita, mi tía Cuca. El hermano de Natalia. El papá de Marigé. El papá de Xenón. La mamá del Omar y su sobrino. Un amor de la Buba. Dos amores de la Abril. Todos mis abuelos. El Abigael y el Volker. Un par de alumnos. Y muchos de los desconocidos que tuvieron la suerte de vivir en este país que tiene más funerales que ningún otro.
Todos, todos nuestros muertos, todos los que han partido y no.
DIGA ADIÓS Y DÍGALO ASÍ
http://www.youtube.com/watch?v=cyx76o1P35Y
pues el pasado no llegó
por más que esperé en la escalera. en su lugar llegó a mi presente un dolor de cabeza, oídos, garganta. creo que hasta el arete en la nariz me duele. y para colmo: estoy bien pinchetriste.
pfff.
ESPERO MI PASADO
Espero mi pasado
al pie de la escalera.
La luz choca en mis hombros
crece y se regala
a mi intersección encogida.
Todos los polvos suaves
de todos los caminos se congregan en mis pupilas
para deliberar sobre mi caso desahuciado.
No hay órbitas, ni eclipses, ni palomas grises.
Sólo estoy yo
sentada al pie de la escalera
con el universo revertido en mi cintura,
con el sol hinchándome las axilas,
con la soledad mamándome del seno.
* * *
Mayra Santos Febres
orden y perfección (versión actualizada)
Lo mío es el orden y la perfección. Digamos que es un mal genético y zodiacal. Puerta bien cerradas, camas bien tendidas, acomodo de objetos por color o tamaño, etc. Pero ando de remate. Hoy por ejemplo mis camisetas parecían montaña de ropa de flea market, tengo perdidas una copias de Piglia, mis lentes están empañados desde antier y hoy estuve como 7 minutos en una esquina según yo esperando que se pusiera el semáforo en rojo hasta que me di cuenta que no había semáforo, que esa era una esquina de cuatro altos. Normalmente me pondría de malas por todo esto, ahorita estaría incluso doblando toooooda mi ropa y acomodándola en colores y luego en gradación de colores pero no lo hago, también en ese sentido estoy tratando de soltar amarras. Estoy tratando de aprender a decir (me) no pasa nada. Si el de atrás pita porque no me moví al instante, que pite, si me fui de casa sin tender la cama, pues me fui, si perdí unas copias o dos dólares, pues ni modo.
Estas dosis de desorden e imperfección pueden ser saludables después de todo. Luchar contra la genética y la zodiacalez no es fácil pero a estas alturas de mi vida creo que me queda claro que nada, nada, nunca nada es fácil y que por eso dios inventó (en algunos de nosotros) la disposición.
(a todo lo que escribí anteriormente agregue usted que hoy me metí en sentido contrario en una calle de El Paso, Texas… ay nanitachula!)
EL ARTE DEL MIEDO
poetry is fear but fear is not poetry is fear but fear is not poetry is fear but fear is not poetry is fear but fear is not poetry is fear but fear is not poetry is fear but fear is not poetry is fear is not poetry is life but life is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is love but love is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is life but life is not poetry is fear is not poetry is fear is not poetry is a standstill but stand still is not a poetry is fear is not poetry is fear is not poetry———-is fear is not poetry is fear is not poetry——–is fear is not poetry —-is fear is not poetry you are not in the circle of binary oppositions but you are in the map of trained concept is fear is not concept is poetry is fear is not poetry is concept of fear is not poetry ——–is——fear in the map of mind scape.
Aisha Patterson
el miedo en sus ojos
Una vez, viajé en un trailer. Mi madre y yo viajábamos de Guadalajara al DF. Yo tenía 15, tal vez 16 años. Nos detuvimos a comer fresas con crema. El carro exhaló su último aliento. No volvió a encender. Era un 4 de julio. El país entero se detuvo, era día de elecciones presidenciales. Fue el año que ganó Salinas. Mi madre no votó. Mi madre buscaba la forma de resolver lo del carro. Un señor trajo un mecánico, el mecánico trajo otro más. Es la bomba, nos dijeron, se quemó la bomba. No había nada abierto. En día de elecciones las refaccionarias no existen. Unos traileros que comían fresas con crema le ofrecieron ayuda a mi madre. Metemos su carro en el trailer de él, que está vacío y se van con él hasta el DF. Recuerdo que yo sólo pensaba: voy a viajar en trailer. Supongo que mi madre no estaba emocionada. Así lo hicimos. Aprovecharon una hondonada de la carretera para meter el auto. Viajar en trailer es comerse al mundo, a todos los miras por abajo. Dice mi madre que mientras yo me comía al mundo ella sólo pensaba: se va a meter en ese camino, nos va a dejar en la carretera y se va a ir, sí el trailero se va a ir.
Llegamos al DF en la noche. Le hablamos a mis primos que viven en Satélite para ver si podíamos llegar ahí y si tenían dinero para pagarle al chofer. Mis primos, ese día, habían vendido 4 perritos weimaran. Mis primos, ese día, tenían dinero. Encontramos otra hondonada, parecía estaba ahí sólo ese día para que pudiéramos bajar el carro de mi mamá. Bajaron el auto, le pagaron al chofer y cuando entramos a la casa de mis primos, mi madre se soltó llorando.
Esa fue la primera vez que vi el miedo en los ojos de mi madre.
TENDER LA MANO
y que nadie la muerda.
Tender la mano y recibir una palabra
tibia, esdrújula.
FLORENCE
Me puse una falda bella, un poquito 50’s style. Una blusita, un cardigan, un prendedor de brillantes y mis lentitos. Me presenté ante la clase. Dije: Hello everyone, I am Florence.
Ayer, fui Florence, uno de los personajes de Ian McEwan en Chesil Beach. Ayer finalmente fue la presentación para la que leí en un avión de ida y vuelta al destino, para la que leí sentada en el más hermoso parque de Sunset Heights. Para la que leí sin saber que mi vida estaba también en esas páginas.
Ayer presenté a mi autor favorito, hablé de él, de su obra, de sus mecanismos y hablé de mí como personaje. Lo hice un poco a la Pirandello pero sin máscara blanca. Me entregué a mi público, sonreí elegante. Hablé del tiempo extendido y apresurado, hablé de la novela que es de una noche y es de una vida y es de una sociedad entera. Hablé de mí, como personaje.
Ayer fui Florence. Sí, ayer por unos minutos, fui una dama inglesa, violinista, una mujer frágil que se equivoca, que es incapaz de entregar el cuerpo entero pero dispuesta a buscar soluciones. Una mujer dulce y dura al mismo tiempo. Una mujer que no quiere lastimar pero le fue inevitable. Florence la que no conoce los mecanismos del cuerpo y del amor.
Cuando terminé mi exposición hubo aplausos y ocurrió algo mágico, caminé de regreso a mi silla y de pronto todavía era yo Florence caminando sola en la orilla de Chesil Beach después de que Edward decidió irse sin buscar soluciones. De pronto yo era una figura con el viento en la cara y el presente en las manos.
Exhalé y no sé si yo era Florence o Sylvia pero al exhalar dejé ir lo que tenía que dejar ir. No se puede retener lo que no quiere ser retenido. Sólo el aire nos pertenece. Cuando me senté, estoy segura, yo ya era yo y mi rostro ya era el mío.

