Hoy trabajé mi texto sobre The Book of Jon de Eleni Sikelianos, un libro al que puedo volver y volver. Y volver.
Pensé en que los padres siempre son un buen tema para un libro. También para una vida.
Una cosa llevó a otra y me acordé de Sylvia Plath y de su padre. Vino a mi mente una línea “Oh padre, tú solo/ Eres una referencia histórica” y entonces quise volver a leer el poema todo y luego decidí que lo quiero aquí en mi blog, porque sí, porque puedo, porque este, también, es un libro al que vuelvo y vuelvo y vuelvo.
EL COLOSO, SYLVIA PLATH
Nunca podré reunirte íntegramente,
Juntar, pegar, articular como corresponde.
Rebuznos de mula, gruñidos de cerdo, obscenos graznidos
Provienen de tus grandes labios.
Peor que en un corral.
Quizá te consideres un oráculo,
Portavoz de los muertos o de algún dios.
Yo llevo treinta años esforzándome
Por limpiar de fango tu garganta
Y no he aprendido nada.
Trepando escaleritas con frascos de engrudo y baldes de lisol
Me arrastro como una hormiga enlutada
Por los campos cubiertos de maleza de tus cejas
Para reparar tu inmenso cráneo y desbrozar
Los descarnados, blancos túmulos de tus ojos.
Un firmamento azul de otra Orestíada
Se cierne sobre nosotros. Oh padre, tú solo
Eres una referencia histórica tan importante como el Foro Romano.
Aquí meriando, en una colina de seres siniestros.
Las columnas de tus huesos y el acanto de tus cabellos vuelven
A su antigua anarquía esparciéndose hasta el horizonte.
Se necesita más que un rayo
Para crear tanta ruina.
Algunas noches me acurruco en la cornucopia
De tu oreja, a salvo del viento,
Y cuento estrellas rojas y estrellas color ciruela.
Sale el sol bajo el pilar de tu lengua.
Mis horas se desposan con la sombra.
Ya no escucho más el roce de la quilla
Contra las sordas piedras del desembarcadero.
Traducción María Julia de Ruschi Crespo

