HAVE A NICE DAY

Ese es el título de una canción de Stereophonics. Me encanta, es una de las que uso para caminar todas las mañanas. Hoy la escuché  y  fue un presagio porque hoy fue un muy buen día.

  • Hoy, aparentemente, conseguí un nuevo departamento, uno lindo, uno viejo, uno con historia.
  • Hoy, con seguridad, me pegaron una buena sacudida en términos de escritura, hoy me hicieron escribir más.
  • Hoy, sin duda, encontré al hombre que me habrá llevar de la mano, metafóricamente hablando, en este proyecto que traigo entre manos y en otro más del que luego hablaré. Hoy, curiosamente, el cuento que arrastraba recibió una buena crítica en clase.
  • Hoy, presa del impulso, tomé las llaves, conduje mi auto y junto con Yasmin fui a un concierto de Blondie.
  • Hoy, sin más ni más, me volví a enamorar de esta ciudad.

(Hoy, ni modo, lamenté no escribir(te) de esto, del modo que sólo yo y nadie más que yo lo hace. Diciendo: a mi una cuarenta y cinco, tus dos cuarenta y cinco).

Pero está bien, todo está bien, tenía que ser así. Hoy, i had a nice day, uno mío, sólo mío, uno que yo hice con mis dos manitas. A very nice one.

NEED TO WRITE MORE

“You pay attention to your sentences, you find interesting stories to tell, you build significant characters, you have skills and mechanisms, so, why dont you go and write longer pieces? I want to read you-read you. Don’t be afraid. Just write more”.

That’s what he said.

And I stood there pale and speechless.

DEL PELIGRO DE ESCRIBIR

Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. Es en este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso: de él extraigo sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: las palabras que esconden otras: ¿cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada a lo hondo del pozo.

Clarice Lispector, Un soplo de vida.

LA TRISTEZA Y SU OBLIGACIÓN

Dice Zadie Smith que la tristeza existe, pero que existe junto con la casi obsesiva obligación de ser feliz.

La tristeza y su obligación. La felicidad y su obligación.

Pienso de pronto en el espacio ese pequeño que se enciende con la tristeza y con la felicidad. Se enciende y provoca, arrebata. Le despierta a una ganas tremendas de algo. lo que sea. Algo. Porque una, feliz o triste, encuentra en ese estado: motivos. Se vive y se respira porque hay motivos.

Yo, en ocasiones, me obligo a ser feliz con todo lo triste que esto puede ser. Pero hay momentos donde no hay necesidad de obligarse.

PIJAMA PARTY

Tuve una pijamada o algo parecido.

Amanecí en East El Paso en una cama altísima, comodísima, enmedio de mil cojines y con una sonrisota (not to mention la crudota) porque anoche Yas y yo hablamos y hablamos y hablamos y hablamos.

Vi el sol salir.

QUERIDA MAMÁ

Te agradezco que de tan pequeña me hayas mandado a estudiar inglés y luego francés. Te agradezco también hayas apoyado que estudiara Administración de Empresas y que luego apoyaras que la abandonara para estudiar letras y luego la maestría en humanidades. Te agradezco todos los talleres, seminarios y cursos que me pagaste o bien en los que me ofreciste tu respaldo emocional.

Te agradezco todo esto madre mía porque hoy tuve que hacerle de secretaria un rato y la verdad fui un TOTAL FRACASO, así un total y completo fracaso. Así que de no ser por los estudios que solventaste yo estaría frita.

Atentamente, tu hija desde las oficinas de Liberal Arts en The University of Texas at El Paso.

OBSESIones

Ayer Ben nos dijo que en la escritura hay mucho de obsesión pero que en ocasiones no elegimos las obsesiones, ellas nos eligen a nosotros.

También nos habló de la palabra experiencia y de su rol en nuestra escritura pero, la verdad la verdad, me quedé tan absorta con lo de escritura y obsesión que en vez de hablar de ello me gustaría volver a escucharlo decir que en ocasiones no elegimos las obsesiones. Ellas, nos eligen.

Ben, tiene razón.

Brindo pues por las obsesiones que he elegido y por aquellas que me han elegido.

¿QUIÉNES SON?

No sé quiénes son. Nunca me había preocupado por pensar en ello pero, de pronto, me ha ganado la curiosidad.

Sí tengo una idea de quiénes son los lectores de este blog en Hermosillo, México DF y Guadalajara pero no sé quiénes son los otros. No sé trata de saber quiénes son y qué piensan o por qué leen este blog, no, no, mi ego no llega a tanto. Yo sólo soy una mitotera que quiere -llanamente- saber quiénes son, qué hacen, qué planes tienen para navidad aquellos que pasan por aquí.

¿Quiénes son? Estos lectores viven en ciudades como Reynosa-Tamaulipas, Distrito Federal-Baja California, Mazatlán-Baja California, Torreón-Coahuila, Guadalupe-Nuevo León, Montreal-Québec, Cumberland-Maryland, Curitiba-Paraná, Barcelona-España y otros lugares. Lugares donde no conozco a nadie.

¿Toman café? ¿Lo odian? ¿Prefieren a los Rolling o a los Beatles? ¿A ninguno? ¿Creen en Dios? ¿Han ido a algún concierto de Madonna? ¿Leen mucho? ¿No pueden ir a la cama si no han comido algo dulce? Dudas. Muchas dudas. Eso tengo.

Quiero saber quiénes son.