OYE DEMÓSTENES

Hoy te tuve en mente todo el día. El día de mi partida se acerca y pasará un buen de tiempo antes de que venga o que vayas. Ya sé, ya sé cada uno tiene montonal de cosas qué hacer, escribir, organizar, resolver y el tiempo se pasará veloz, pero tengo la sensación de que de todos modos el extrañamiento será bárbaro.

Me dijeron que la distancia y el tiempo enfría las cosas (yo misma he visto eso ocurrir) pero tú y yo ya hemos hablado de frente (y de espaldas y de lado) y decidimos que le apostamos a la ausencia y a la distancia como aliadas, no como enemigas. Sin embargo, si se vuelven acérrimas rivales de esto que apenas inicia júrote que a ambas les muestro los puños y les tumbo un diente, faltaba más.

Atentamente,

Don Gato.

oficialmente

cerré hoy una década, una década de acontecimientos bárbaros: un matrimonio, un divorcio, un hijo, varias mudanzas, otros tantos corazones doblados, tres libros publicados, dos inéditos, muchos viajes y tanta magia.

inicio ya otra década, otro periodo, otro ciclo. otra década que, seguramente, tendrá también acontecimientos bárbaros, ay, si yo les platicara de los que ya sé. pero no, no diré nada, mantengamos el llamado factormisterio.

aplaudamos pues porque oficialmente cerramos una puerta y abrimos otra.

SYLVIA VS. EL SILOGISMO TORMENTOSO

E.M. Cioran volvió de pronto esta semana. Comencé a leerlo con uno desos novios-tormento que una tiene en algún punto de su vida. Lo retomé años después cuando hacía una novela. Una novela tormento, es decir.

Con Cioran siempre hay que andarse con cuidado, siempre es posible caer en sus redes del pesimismo, o del poesi-mismo. Siempre es posible venirse abajo después de leerlo, caer en uno mismo, caerse uno mismo.

Qué diferente es leer a Cioran cuando se está bien, cuando se es feliz, cuando uno habita de todos modos la incertidumbre pero la incertidumbre no la habita a uno. Qué diferente es oírle decir: “Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera…” y que uno lo lea como “vivo únicamente porque puedo vivir como quiera”.

Sí, soy tan feliz ahora que al silogismo tormentoso de Cioran lo vuelvo el silogismo más esperanzado.

Atentemente: la ingenua optimista.

Y ENTONCES, TEJER

1. Aprendí a tejer gracias a mi hermano mayor. Sí, dije hermano, con O, no hermana. Él fue quien me sentó en las piernas y me dijo, así se montan los puntos, así se sostienen las agujas, así se pasa un derecho, así un revés, así es como cierras. Él aprendió porque quería hacerse sus propias calcetas de lana. Yo aprendí porque ese día no tenía cosa mejor que hacer.

2. Volví a tejer-tejer muchos años después, necesitaba en qué entretener mis manos y mi mente. Tejía y tejía. Tengo una bolsa negra, de esas de basura, llena de bufandas. Verlas todas es raro, es como ver un paisaje de buenosmalos momentos. Mis bufandas fueron en un tiempo como la cobija esa que hacía Tita de Como Agua para Chocolate. Cada puntada un drama, una lágrima, una puñeta mental. Entre un drama y otro, entre una bufanda y otra, tejer dejó de ser una terapia y se volvió un placer. Descubrí el encanto de tejer para alguien, tejer para crear. Tejer por tejer.

3. Mi bufanda preferida es una rosa que es larga y que puede darme dos vueltas en el cuello. Es probablemente la primera que hice con una puntada difícil y es, también, la primera que hice para mí de un color brillante. ¿No lo he dicho ya? hay un periodo de mi vida en que negro, gris y café eran lo único que se asomaba en mi clóset.

4. Siempre termino regalando bufandas. Y hace poco, a mí me regalaron una bufanda. Me la dio Luz, una señora maravillosa que es eso, Luz. Me dijo que la hizo sin agujas, utilizando sólo el estambre y sus dedos. Me platicó una historia extraordinaria sobre la señora que le enseñó a tejer así. Tal vez un día me anime a platicar esta historia aquí.

5. Ayer recogí unos estambres que un amigo dejó para mí. Eran de su mamá, una señora que no conozco y que ya no teje porque la mente le ha hecho una mala jugada. La señora ha olvidado cómo tejer, al igual que ha olvidado muchas cosas, una enfermedad vino y le borró la mente de a poco. En la bolsa hay tejidos iniciados, hay estambre de diversas clases, hay agujas y ganchos, hay también una historia que no creo que me anime siquiera a pensar.

6. Tejo, siempre tejo. Ya no tejo porque no hay más que hacer. Tejo porque esto es lo más que hay que hacer.

MAY I FEEL?

may i feel said he
(i’ll squeal said she
just once said he)
it’s fun said she

(may i touch said he
how much said she
a lot said he)
why not said she

(let’s go said he
not too far said she
what’s too far said he
where you are said she)

may i stay said he
(which way said she
like this said he
if you kiss said she

may i move said he
is it love said she)
if you’re willing said he
(but you’re killing said she

but it’s life said he
but your wife said she
now said he)
ow said she

(tiptop said he
don’t stop said she
oh no said he)
go slow said she

e.e. cummings

DECEMBER 22ND.

The night I met you. Or so. Cause I had already known you. I was already a reader, your reader.

la primera y verdadera gran historia de amor

Hay quienes dicen que la primera y verdadera gran historia de amor en la vida de un ser humano no es la que se tiene de adolescente con la turbadora compañera de estudios ni esa electiva afinidad que entre veinteañeros y a su debido tiempo acaba desembocando en matrimonio burgués, sino la primera e inolvidable aventura extraconyugal. Es el joven esposo o la joven esposa adúlteros los que de verdad sienten que les corre la adrenalina y les palpita el corazón. Como el Doctor Zivago, uno se siente entonces tan perdido, tan dolorosamente exaltado, tan inmerso en algo sobrenatural, trágico e injusto, que quisiera uno confesárselo a su pareja, no para hacerla sufrir, sino para compartir su felicidad ilícita y su inevitable culpa con quien considera su mejor amigo.

Con las peores intenciones, Alessandro Piperno

PEDIR DESEOS

Pedir no es lo mío. No voy a misa pero cuando voy, ver a la gente con los brazos extendidos al decir el Padre Nuestro me pone de malas. En una mesa larga, me estiro para tomar la sal. No pido, no sé pedir. Y cuando llego a pedir lo hago mal. Mi madre dice que es soberbia, supongo que algo hay de eso. El caso es que no sé pedir.

Pero ¿cómo recibir lo que uno quiere, cómo hacer el intento si uno no pide? ¿Cómo, pues? Las cosas, para que ocurran, se deben pedir. A uno mismo, al otro, a Dios, a la estrella fugaz que se asoma en una noche de invierno, al aire, a alguien, quiensea. Pero se tienen que pedir deseos.

Hay veces en que los deseos no se cumplen y uno se siente de la chingada al principio y luego aprende a vivir en ello. Pero hay veces, esas pocas grandiosas veces, en que los deseos se conceden y sólo por eso, por la posibilidad únicaybrillante de que el deseo se conceda uno debe pedir.

Pedir deseos a uno, a Dios, a la estrella, al aire. No importa. Pedir porque al pedir el cuerpo entero se prepara para recibir, para ser, para vivir bajo un nuevo panorama.

Hay que pedir deseos. Hay que desear.

DEMÓSTENES

Comimos. Reímos. Hoy, hablamos. Planeamos. Nos despedimos sin querer despedirnos. Pero mañana vamos a desayunar. Mañana vamos a volver a comer, reír, hablar. Estoy feliz. ¿Ya te dije que estoy feliz? pues oílo bien Demóstenes: estoy feliz.

FE-LIZ.