SE BUSCA GATO

Siempre me ha parecido que soy una persona perruna (y con eso no quiero decir que sea una bitch) (aunque tampoco lo niego), pero me refiero a que siempre he tenido perros con excepción de dos gatas: Florencia, mi gatita negra de cuando yo tenía 6-8 años y Patas, que me acompañó en la adolescencia y que dejó 6 gatitos que fueron amablemente repartidos en su momento.

De ahí en fuera, perros.

Pero ahora un algo, un algo que no podría explicar, me dice que necesito un gato y que un gato me necesita, así que estoy en su búsqueda. Créanme adoptar un gato es más difícil que adoptar un hijo, el centro al que he acudido me hizo llenar una solicitud larguísima, me ha advertido que me dejarán tener al gato por unos días de prueba y si paso esos requisitos: el gato es mío. Pero aah, aahh, tendré visita a casa antes de que se me entregue el gato y los días subsiguientes. Todo para asegurarse de que el gato se ha adaptado.

¿Cómo estoy? Nerviosa y cagada de la risa.

Este es un tipo de gringuez que no esperaba. Tiene sentido, claro, si se lo platicara a la Caro mi hermosa amiga que es animal-activist diría que es precisamente así como deben hacerse las cosas pero, de todos modos, muero de risa.

Ya les platicaré si pasé la prueba y si pronto tendremos un gato en casa. Por lo pronto, aviéntenme ideas de nombres. Requisitos: tiene que ser un escritor maravilloso o un músico genial.

en casa no hay internet

pero hay libros. hay música. hay platillos qué cocinar. hay paciencia. hay visitas. hay estambre qué tejer e historias qué escribir.

así que el internet, por el momento, me vale.

que le hable

que le diga, que llegue a un acuerdo de vivir en armonía, que le pregunte, que le ponga música, que le hable, que le ayude a resolver su dilema a definir por qué está aquí, a quién espera, por qué no se ha ido, que le diga claramente cuáles son sus límites, que no mueva cosas, que no haga ruidos para hacerse presente porque yo ya sé que está presente, que le ayude a construir un puente, su puente para llegar al otro lado, al lugar al que le corresponde, que sea paciente, compasiva, que haga lo que esté en mis manos y deseos para ayudarlo a abandonar este mundo.

eso, eso dicen que debo hacer con el fantasmita que vive en mi casa. hoy, por ejemplo, lo hice escuchar a Kid Koala.

EN MI CASA, HAGO COMO PAZ (oséase, este no es un poema mío sino uno de Octavio Paz que me he atrevido a manipular)

Voy y vuelvo, me revuelvo, y me revuelco, salgo y entro, me asomo, oigo música, me rasco, medito, me digo, maldigo, cambio de traje, digo adiós a la que fui, me demoro en la que seré. Nada me detiene. Tengo prisa, me voy. ¿A dónde? No sé, nada sé -excepto que poco a poco encuentro mi sitio.

Desde que abrí los ojos me di cuenta que mi sitio no estaba donde yo creía, sino donde no estaba ni había estado nunca. En alguna parte había un lugar vacío y ese vacío ahora se llena de mí y yo me asentaré en ese hueco que insensiblemente rebosará de mí, pleno de mí…

(versión libre de Prisa, de Octavio Paz en ¿Águila o Sol?

coetzee, doblemente coetzee

Es curioso, uno de los posts más visitados en este blog es uno que escribí el año pasado titulado “10 Razones para leer a J. M. Coetzee”. Al parecer la gente, futuros lectores o actuales lectores del escritor sudafricano teclean en google: Coetzee y pum, aparezco yo en el listado de links. No sé qué tan bueno sea lo que escribí pero lo escribí con harto empeño, eso sí. Ese texto surgió de una charla que di, precisamente, sobre él. Es uno de mis cinco autores extranjeros favoritos actualmente (un día haré listas de los otros cuatro, aunque sin duda ya he hablado de ellos aquí) (notaron la especificidad de mi lista? autoresextranjerosfavoritosactualmente). Coetzee le trajo a mi percepción del mundo y a mi escritura una serie de lecciones invaluables.

He leído, no en este orden, Vida y Época de Michael K., Elizabeth Costello, En medio de ninguna parte, Diario de un Mal Año, Hombre Lento y mi favorita Desgracia, entre un par más. Inicié este año jurándome que me leería un Coetzee por mes durante el 2011, mi lectura nocturna fuera de clase, me dije. Decidí iniciar con las Memorias, me consentí y me compré en línea el primero: Infancia. Heme ahí muy contenta no sólo porque lo encontré barato sino porque la edición en español que compré ha salido de la biblioteca pública de nueva york (sepa la bola por qué), quien me lo vendió me preparó un sobre hermoso con timbres de Edgar Allan Poe bellísimos.

He estado leyendo entusiasmadísima toda la semana pero hoy, que me dispuse a abrir una de las cajas de libros de mis tantas mudanzas, pum que me salta a los brazos una edición de Infancia. ¿Cuándo lo compré? ¿Por qué lo olvidé? misterio, doblemente misterio. Es raro porque siempre en cuanto compro un libro le escribo mi nombre y la fecha en que lo adquirí y justo éste está en blanco.

Pensé, bueno, lo regalaré.  Ya hasta tenía la persona perfecta para que se quedara con ese ejemplar. Pero le di vueltas al asunto toda la tarde,  vueltas y vueltas y me he dicho, me he convencido de que en este momento, este libro, nadie puede valorarlo tanto como yo por razones que algún día platicaré. En este momento este libro, este otro libro, también me pertenece, me lo tomo como un mensaje divino (que es un eufemismo de: una pendejada mía) que acepto y disfruto. Estos dos libros se quedan conmigo.

Así que para mí,  Coetzee, doblemente Coetzee. Me lo merezco.

My memory

… my memory
Does not want to leave me
And in it, live beings
Each with its own pain,
Each with its own dying,
Its own trepidation.

Czeslaw Milosz, A poem for the end of the century

GERTRUDE’S BOX, GERTRUDE’S VOICE

A BOX.

Out of kindness comes redness and out of rudeness comes rapid same question, out of an eye comes research, out of selection comes painful cattle. So then the order is that a white way of being round is something suggesting a pin and is it disappointing, it is not, it is so rudimentary to be analysed and see a fine substance strangely, it is so earnest to have a green point not to red but to point again.

Gertrude Stein, Tender Buttons.

FANTASMAS (o lo que aprendí de Brenda Coultas)

Hay fantasmas a fantasmas. Hay fantasmas que regresan porque sí, porque pueden, como para echar un ojo nomás, como para acordarse. Fantasmas de la nostalgia probablemente.

Hay fantasmas que nunca se fueron, que desde que se fueron, se quedaron. Ya saben, el clásico fantasma con asuntos no resueltos en el mundo de carne y hueso. Me pregunto si un médico les diría que lo suyo, la neta, es ansiedad. Me pregunto si un terapeuta les diría que lo más saludable es dar carpetazo y seguir adelante.

Hay fantasmas enojados, que vuelven cuando se acuerdan. Fantasmas que irrumpen en la vida de uno, le dan un pellizco en el alma. Lo jalan a uno de las orejas, mueven los objetos en las casas. Pierden nuestras llaves. Hay fantasmas que vuelven nomás por joder.

Yo, hasta el momento, no puedo decir que tenga una gran experiencia con fantasmas. Supongo que están por ahí, pululando, testigos inermes de mi vida. No me da miedo la muerte, ya lo he dicho, pero se me hace bien sarra morir y perderme lo que va a pasar en el mundo. Pero bueno cuando muera creo que seré un fantasma visitador y simpático, seré de esos fantasmas que acomodan el cuadro chueco, que tienden mejor la cama, que le acomodan el cabello tras la oreja a la niña o al niño.

Bu!

vuelve el sol

y no porque ya esté cambiando el clima, nonono. vuelve el sol, mi sol. me he asomado y se ha asomado, mi querido amigo el fotógrafo-traductor-escritor, el único español que de seguro vive en corea ha reaparecido.

vuelve el sol. y esta luna, o sea yo, sonrisatotal.