CUATRO PAREDES

Cuando Carmen Martín Gaite construye a dos personajes, padres de una hija que no está aquí, pienso en mis padres, en mis padres y en sus hijas que no estamos ahí

Hoy tampoco ha venido carta. No nos va a escribir siempre, Benjamín”

“Hay que dejar a cada cual su vida. Lo que es joven rompe para adelante”

“No estés callado, Benjamín”

“¿Por qué no vas de caza?”

“No ha escrito, no. Mañana, a lo mejor. A veces se pierden cartas”

Y en invierno llueve. Y las noches on largas. Y las marionetas despintadas se miran con asombro.

“Ella, Benjamín, no era para morirse entre estas cuatro paredes”

Pero a mis padres nosotras les escribimos, no somos tan jóvenes pero sí, rompemos para adelante y si rompemos para adelante es porque los tenemos a ellos, porque aprendimos de ellos.

Mis papás, también, esperan nuestras cartas y saben que nosotras no somos para morirnos en estas cuatro paredes de esta ciudad.

 

PUM

me hace el corazón, me hace el corazón: pum pum pum pum.

nada como una cumbia filosófica para traducir lo que una siente.

The Black Art, de la Sexton editado a la Safo

A woman who writes feels too much,
those trances and portents!
As if cycles and children and islands
weren't enough; as if mourners and gossips
and vegetables were never enough.
She thinks she can warn the stars.
A writer is essentially a spy.
Dear love, I am that girl.

A woman who writes knows too much,
such spells and fetiches!
As if elections and congresses and products
weren't enough; as if machines and galleons
and wars were never enough.
With used furniture she makes a tree.
A writer is essentially a crook.
Dear love, you are that woman.

Never loving ourselves,
hating even our shoes and our hats,
we love each other, precious, precious.
Our hands are light blue and gentle.
Our eyes are full of terrible confessions.
But when we marry,
the child leave in disgust.
There is too much food and no one left over
to eat up all the weird abundance.

 

camino

recorro las calles

tenis azules, pants negro, camiseta violeta

camino, oigo música

camino y sonrío, sonrío como una tonta

nada me borra la alegría en la cara.

nada.

HACE DOCE AÑOS

El dolor era tremendo. Mi cuerpo no cedía y su cuerpo quería salir, se hizo a un lado, se desacomodó. Era yo una mujer embarazada con una panza completamente chueca. Era yo una mujer embarazada con muchísimo miedo, terror, dudas.

Muchas horas, muchas enfermeras, mucho mucho dolor.

Esa mañana me había roto una parte del diente, terminé por tumbármelo en una de las contracciones. Estaba sola, lo sola que se puede estar en la habitación compartida con otras tres o cuatro mujeres en la misma situación. Estaba sola sin mi familia, sin alguien que me dijera todo va a estar bien.

Me desmayé. No sé cuánto tiempo, sólo recuerdo que me despertaron y me dijeron: señora, ya nació su niño. SU niño. Pregunté si estaba bien, no me quisieron decir, no me lo quisieron mostrar.

Hace doce años conocí al único hombre que amaré siempre y al único hombre que podría romperme, realmente romperme el corazón. El único hombre al que le he entregado y le entregaré todo. El único hombre al que veré partir con gusto cuando el tiempo adecuado llegue.

Hace doce años él llegó a la vida. Nunca le he dicho que con su llegada, yo también.

epifanías de carretera

He viajado conmigo misma casi cinco horas en carretera. Dejé la texana tierra y vine al hogar. No tenía copiloto, me tenía a mí. Hablé conmigo, me dije muchas cosas, hice planes, escribí y borré cuentos, me hice preguntas que me contesté o que dejé en suspenso.

He viajado conmigo misma y con esta nueva yo, pareciera que cada mes cambio de piel, que cada mes algo ocurre que me cimbra del todo (o del todo que yo creía conocer). He viajado y tocado tierra, he hecho piso.

Llego a casa más clara, más resuelta. Dispuesta a hablar con mi madre de mí, de la yo que soy. Dispuesta a hablar con mi hijo desde el amor coquetearle con mi cariño e invitarlo a emprender el viaje al futuro. Dispuesta, pues.

En el trayecto he tenido mensajes desde una y otra costa. En el trayecto he escuchado música de una y de otra costa. En el trayecto he recibido el sol y el cielo y la vida misma.

Estoy nerviosa, tengo miedo (y hace mucho que no admitía en voz alta lo uno y lo otro). Sí, estoy nerviosa y tengo miedo pero no por ello dejaré de pegar saltos. No, está claro que me ha venido bien esta línea de saltos al vacío que no han sido tan al vacío, en todos y cada uno de ellos ha habido una red invisible que evita que me rompa el cráneo, o el alma, en todos mis saltos los resultados han sido experiencia y belleza.

Las epifanías de carretera se me amontonan en la garganta.

EL CUMPLEAÑOS FALSO, EL ENSAYO PARA EL VERDADERO

Natalia es uno de los seres más lindos que conozco. Honestamente cuando la conocí nunca hubiera imaginado que terminaríamos siendo tan tan amigas, tan más que hermanas.

Hemos tropezado juntas, hemos recuperado terreno juntas. Hemos reído, llorado, viajado, cantado, bailado. Hemos hecho y deshecho.

A Natalia la quiero, la admiro. A Natalia le guardo secretos porque me guarda los míos. He cometido errores y ella no sólo ha sabido perdonarlos sino enseñarme algo con ello. Maestra y alumna y a veces al revés. Una vez le dije que era el amor de mi vida y lo sigo creyendo. Parejas van, parejas vienen y el amor de la amistad se queda. Así lo decía Wilde, que lo trágico de la amistad es que dura más que el amor, pero bueno, Wilde era medio dramaqueen a veces. No hay nada trágico entre mi amiga y yo.

Natalia es de esas mujeres que son capaces de hornear un pastel, ponerle una vela e inventar un cumpleaños falso que sirva de ensayo para el verdadero y así hacer feliz a su único hijo, a su gran tesoro.  Natalia es de esas mujeres que surgen una vez cada mil años.

Me alegro de vivir dentro de estos mil años y ver cómo su hijo le sopla a un cumpleaños falso apostándole al verdadero.

de costa a costa

Mañana parto a mi costa, a mi ciudad cerca del mar. A mi hogar. Al centro de mi corazón. Estaré una semana en la tierra hermosilla, veré a mi madre, a mi padre, a mi hijo y a mis amados amigos y amigas.

Allá leeré mis pendientes. Allá escribiré mis pendientes. Allá llevaré mis noticias y mis emociones.

Luego, volveré, el último jalón del semestre antes de partir a otro lugar, a otra costa sin costa, al espacio ese que sólo conozco en mi imaginación.

Sí, me muevo de costa a costa, con el alma en el costado.

se suplica a los presentes

me ayuden a convencer a mi hijo de venir a vivir conmigo aquí, en la texana tierra. se niega y no tengo un gran equipo de porristas ni aquí, ni allá, ni acullá que le digan, que le cuenten que aquí estará bien, que aquí hay mucho qué hacer y vivir y que, no menos importante, aquí hace falta.

sí, se suplica a los presentes le ayuden a una mamá a atraer a su hijo.

narratario querido

he estado calladita. lejana. no he visitado este lugar, no le he cedido voz a lo que ocurre en mi mente y en mis días. quisiera explicar por qué, quisiera decir lo que ocurrió en la última semana pero no quiero.

no todo tiene que escribirse. no todo tiene que publicarse. no. hay cosas, ciertas cosas, que una se las debe guardar para una (o bien, para el primer café con las amigas en hillo o para el chateo con la amiga del df).

así que, narratario querido, te debo una historia para este blog pero pronto tendré algunas otras ocurrencias que siempre me sobran.