cuántas cosas, cuánta vida

ayer fui al cementerio. mi sobrina Fátima cumple 21 años y está ahí, bajo una piedra, bajo tierra, bajo pasto. fue diagnosticada con leucemia en junio del año pasado y después de tratamientos, transfusiones, quimioterapias, radiaciones y la promesa de una transplante de médula para resolverlo todo su cuerpo desistió. por circunstancias -demasiado largas, dolorosas, inexplicables- yo me perdí un noventa por ciento de su vida. por circunstancias -¿ya dije dolorosas?-  me perdí de tantas cosas. cumpleaños, travesuras, piyamadas, no sé ni siquiera qué. me perdí, también, de años de convivencia con mi hermana.

ayer fui al cementerio y pensé en mi madre, cuyas cenizas descansan en una mesa en hermosillo. ayer fui al cementerio y pensé en mi hermano, que no sé ni en donde está ya. ayer fui al cementerio y pensé en  cuántas cosas le quedé debiendo a cada uno de ellos. cuántas cosas, cuánta vida. cuánto todo.

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