dos libros que no son míos pero que deberían ser de todos

estas dos últimas semanas han sido pesadas. aparte de la locura normal del semestre y los pendientes de casaoctavia, estuve colaborando en dos proyectos. uno, una antología de crónicas de mujeres que están en el cereso femenino, en hermosillo. el otro, una novela juvenil escrita en inglés y que fue traducida al español. para ambos libros hice un poquito de corrección de estilo y, se supone, que agregar puntos, comas, resolver pequeños dilemas sintácticos no le quitan mucho a una. ambos libros me quitaron cachitos de mi alma. conmover es poca palabra. ambos libros, creo, son los que me tienen con la garganta cerrada y una tos de perro que ni con miel de abeja. ambos libros me han recordado la situaciónd de privilegio en la que me encuentro. la comodidad de mi vida. la seguridad de todo. esos dos libros que no son míos, ya son míos, pero deberían ser de todos. en estos días en que soy testigo de la constante lucha de los egos, siento que es mejor arroparse en libros, libros así. libres así.

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