LOS DÍAS CLAROS

Laura calló. Entendía lo que Eduardo estaba diciéndole , claro que lo entendía, pero cómo sobrevivir a los días claros. Porque había días claros. Había mañanas completamente azules en las que todo parecía destellar, en las que todo estaba a la vista y no había forma de esconderlo. No es que ella quisiera esconder, como tal vez imaginaba Eduardo, el cansancio de la vida corriente, las cosas sin terminar, lo aburrido. Era lo esplendoroso lo que Laura rehuía, lo que cada día claro le mostraba. Era saber que si algo, algo político, no ocurría, lo esplendoroso, lo magnífico, lo oportuno, lo meritorio, lo con suerte o con esfuerzo finalmente conseguido comportaría mezquinidad.

El lado frío de la almohada, Belén Gopegui

Una respuesta a “LOS DÍAS CLAROS”

  1. Qué bueno que por fin te decidiste a llegarle a Gopegui. El lado frío… es un libro excepcional, de impacto que nos hace replantearnos tanto lo personal como lo político social. Ya nos darás tus ideas. Hasta luego.

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