Hoy, en nuestra primera mañana en Texas como la familia que somos, mientras el hijo acomodaba su ropa -o fingía hacerlo- y alguienmás preparaba té, yo encendía una veladora (no lo he dicho, me he convertido en las mujeres de esas que prenden veladoras de cuando en cuando). Me senté en mi media flor de loto, cerré los ojos y hablé con the big shots de allá arriba. Antes que nada, di las gracias, por los viajes, por el mar, por la inmensa calma, por la alegría, por poder compartir días con mis dos personas favoritas, por tener la oportunidad de compartir a mi hijo y a mis padres con alguienmás, por la forma en que ellos recibieron a mi alguienmás. También di las gracias por el modo valiente y energético en que mi hijo ha tomado este gran cambio en nuestras vidas. Agradecí de paso las bendiciones del verano y pedí, fuerza y alegría para este semestre, para este mudar de piel, para este nuevo año que inicio.
Antes de abrir los ojos me dije (y le dije) con certeza: venimos, vimos, vencimos.

… tu y tu sorprendente capacidad de hacerme chillar. (te quiero, si lo sabes verdad?)
Que repadre las cosas que imagino de tu vida este verano 🙂
oye yo mínimo estoy en tu top 10? top 15? top 20?