el placer del té

Cuando una deja de tomar café (y por favor tómenlo como un acto de total valentía) debe buscar, buscar y buscar hasta encontrar algo que se le asemeje. Yo (créanlo o no) he encontrado algo que incluso lo supera: el té. (Además no sé cuántos miles de millones de años y de ingleses lo garantizan).

En la mañana un té verde o un chai que con su tibieza lo devuelven a uno al mundo. Al mediodía o a media tarde un enorme y sudado vaso de té helado.

El placer del té lo siento como un asunto nuevo y propio (ni tan propio porque lo comparto con dos personas que quiero a montón) en mi vida, un asunto que asumo que se quedará.

Una respuesta a “el placer del té”

  1. Ok, pregunta importante. Por qué dejas el café? Y luego, es té de bolsita o suelto? Yo tomaba de bolsita, pero, descubrí lo genial que es tomar de té suelto. Ah, no sé… el ver como se expanden las raitas y ay 😀 es genial!

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