Pedir no es lo mío. No voy a misa pero cuando voy, ver a la gente con los brazos extendidos al decir el Padre Nuestro me pone de malas. En una mesa larga, me estiro para tomar la sal. No pido, no sé pedir. Y cuando llego a pedir lo hago mal. Mi madre dice que es soberbia, supongo que algo hay de eso. El caso es que no sé pedir.
Pero ¿cómo recibir lo que uno quiere, cómo hacer el intento si uno no pide? ¿Cómo, pues? Las cosas, para que ocurran, se deben pedir. A uno mismo, al otro, a Dios, a la estrella fugaz que se asoma en una noche de invierno, al aire, a alguien, quiensea. Pero se tienen que pedir deseos.
Hay veces en que los deseos no se cumplen y uno se siente de la chingada al principio y luego aprende a vivir en ello. Pero hay veces, esas pocas grandiosas veces, en que los deseos se conceden y sólo por eso, por la posibilidad únicaybrillante de que el deseo se conceda uno debe pedir.
Pedir deseos a uno, a Dios, a la estrella, al aire. No importa. Pedir porque al pedir el cuerpo entero se prepara para recibir, para ser, para vivir bajo un nuevo panorama.
Hay que pedir deseos. Hay que desear.

Pedir, tener, dar, recibir, sin duda todos tenemos problemas en una o mas de estas cuestiones, pero desear, ah desear… todos somos buenos (a nuestro modo) en eso, quizá sea por que nos la pasamos practicando todo el tiempo :D…
Te mande un correo pero igual con la bola de spam que sale ni te llego, bueno te dejo mi msn [email protected] para lo del pdf y lo que necesites. Muchos tankyous 🙂
ATTE: Ángel
Mira… en eso nos parecemos muchísimo…Igual yo no sé pedir, y cuando me decido a hacerlo me sale muuuy mal.
Pero a Dios si le pido, aunque ahora tras una sarta de pedimentos, quisiera ofrecerle…pero qué más puede ofrecer una que el corazón agradecido de tanta felicidad.
Un abrazo y se te desea más momentos dichosos este 2011, ah y que sigas escribiendo tan bonito.