el de casi doce

Si lo vieran no lo creerían, está altísimo, es un flaquito larguirucho guapísimo. Se toma su tiempo para elegir la ropa que va a ponerse, divide su tiempo libre entre la tele, la compu y la guitarra y, generalmente, la guitarra gana. Es igual de gracioso, dulce, maduro, esa curiosa combinación que siempre lo ha distinguido.

Hemos hablado mucho, nos la hemos pasado de pata de perro, hemos comido fuera (y tenemos un par de hadas madrinas para agradecer eso), en general han sido momentos fabulosos. Me hacía falta esto, esa sensación de ser mamá-mamá, aunque la verdad creo que de mamá-mamá siempre he tenido muy poco.

Mi hijo, el de casidoce, es un preadolescente, uno hermoso, uno necio, uno despistado. Mi hijo, el de casidoce, creció sin que yo me diera cuenta, mi pequeñito es un chico alto y encantador, es un guitarrista en ciernes. El pequeño hombre que me ayudó -sin saberlo- a que yo dejara de ser una pequeña mujer. Pronto se acerca mi turno para hacer lo mismo por él, hacer de mi pequeño hombre el hombre que él desee ser.

2 respuestas a “el de casi doce”

  1. wow, como pasa el tiempo. Paso de vez en vez por aquí pero recuerdo bien que empecé a leerte cuando ese flaquito largirucho era el de casi siete.
    Cuantas cosas vividas, cuantas historias pero siempre da gusto leerte.

    Saludos

    Claudia

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