Los cortes de cabello, también.
Especialmente si una quiere dejar de lucir como una maestra de literatura y quiere que por fuera se vea la escritora juguetona rojizacobriza que hay dentro.
Había prometido dejarme crecer el cabello, pero el cabello: pesa.
(pero por si las dudas dejé un lado corto y un lado largo).

Ack!
Muero por verte.
A ver a ver a ver.
El pelo anaranjado a lo Paramore eso eso eso. Mínimo unas mechas acá encendidas de ave fénix.
Ándale 🙂
Evil Syl + Sweet Syl, todo en una.