La vida a veces no cabe en cajas. Al menos no la mía. Llevo semana y media tratando de vaciar mi casa, de decidir qué se va, qué se queda, qué se vende y no acabo. Simplemente no-a-ca-bo.
Ayer hice tres pilas de ropa, la que se va, la que me llevaré en un segundo viaje y la que me llevaré en invierno (eso hasta enterarme que el invierno comienza súbitamente).
Entro y salgo de los cuartos sin saber por dónde continuar.
¿Qué se hace con los platos con los sartenes heredados, con lo vasos? ¿Dónde se acomoda lo que recién se había acomodado aquí?
No me malinterpreten, no estoy triste, nada triste es simplemente que me siento abrumada, corren los días y yo no termino de vaciar la casa y de ordenar la vida en cajas
En mi casa hay cajas. Cajas y más cajas.
Se acepta ayuda.

¿¡Cómo que te vas!?
Cuéntamelo todo…
Cuándo, cómo, porqué!
Pensé que sabías!
Me dieron una beca para un posgrado en Texas. Me voy el 15 de agosto.
Hereda (temporalmente)tus cosas a los amig@s, yo tardé más de seis meses en vaciar de mí la casa que ahora es de Karina. Encargué con las amigas muebles favoritos (mi silla naranja, mi baúl!!!), sartenes, vasos, esas cosas que hacían mi espacio..Están allá distribuidas ahora en los espacios de mi gente querida..Siguen allá ahora teniendo una nueva vida (pero esperándome).
Ves? te lo dije, deja cosas adoptadas 😉