BANVILLE/COOK

Después de mucho hablar de ello, después de mucho decir ahora sí te doy el libro y ahora sí me das el libro, ayer finalmente el hombre-lobo y la mujer-bajita intercambiaron libros. Ninguno de los dos lo admitió pero estoy segura de que la sensación es la misma a cuando uno intercambiaba tazos de las sabritas. Así que Banville ya está conmigo y Cook ya está con él.

Me gusta eso de tener con quién intercambiar libros raros, libros difíciles de encontrar. Libros difíciles de describir.

HAPPY HAPPY HAPPY!

A mis dos acuarianos. Al acuariano mayor y hermano mayor que cumple años hoy. Al acuariano menor y sobrino mejor que cumple años mañana. Besos y abrazos (muiks and humps, pues). Se les quiere, se les extraña y se les desean muuuuuusssshoos años más.

EN RESUMEN…

Este fin de semana fui a Álamos a asistir por vez primera al FAOT (léase, festival alfonso ortiz tirado) y en resumen puedo decir que:

1. No hacía tanto frío como creía.
2. A veces me sentí como si estuviera en la Expo-Gan.
3. Los hombres siguen usando el “sht sht” como técnica de conquista.
4. Nortec sigue tocando lo mismo que hace cinco años pero lo sigue haciendo bien.
5. La casa de Roberto Loor y la vida de Roberto Loor merecen ser un libro.
5.1. El libro lo debo escribir yo, las fotos las debe tomar Miguel y las ilustraciones Manuel Meza.
5.2. Necesito una editorial.
6. Es maravilloso viajar con tus amigas, con tu Fendi favorito y que los carros tengan aire acondicionado, calefacción y equipo de sonido.
7. Volver a casa es tan encantador como salir de casa.

SÓLO PUEDO DECIR

¡ Es vieeeeerneeeeees!

(y aunque lo más seguro es que no salga, no beba, no baile, no haga nada anárquico, es viernes y mañana no tengo que levantarme a las cinco a m.)

¡Es vieeeeerneeeeeeeeeesssss!

ME PREGUNTO

Me pregunto cuándo empezó a transformarse nuestra amistad en algo así como dependencia – en mi dependencia, claro está, pues Bé era independiente, era como un carámbano (también en el aspecto de la fragilidad y transtitoriedad implícitas en la palabra, como veo ahora, a posteriori)- hasta que un buen día me vi implicado en su historia que, desde entonces, ya no puedo separar de la mía. Creo que todo empezó con aquella conversación que mantuvimos en el último rincón de un penumbroso bar…

Imre Kertész, Liquidación.

HILO DENTAL

Retomamos para usted amable lector el siguiente hilo de conversación que se convirtió en hilo dental y que se llevó a cabo el día 23 de enero de dosmilsiete a eso de las 5 de la tarde.

– Ya traigo el diente flojo, ¿viste?
– A ver.

(cush cush, suena el diente flojo)
– Se me antoja quitármelo.
– Y ¿por qué no lo haces?
– Me da cosa, pero me gusta cómo se siente estarlo moviendo.
– Ponte un hilito y…
– Ya sé, ya sé, lo de la puerta… me lo dijo mi abuelito, pero no.

(silencio breve)
– ¿Cuánto crees que me traiga el ratón por este diente?
– No sé.
– Me gustaría saber.
– Si me dejas quitarte el diente a mí yo te pago y asunto arreglado.
– No.

(otro silencio breve)

– Bueno… no sé. ¿Cuánto dinero me darías?
– Ah, ¿te importa más el dinero que el diente? Eres un sucio…
– ya sé, ya sé, un sucio materialista. Sí, así soy ¿verdad? Soy como Don Cangrejo.
– Ja ja, sí, eres como Don Cangrejo.
– ¿A poco sabes quién es Don Cangrejo? Si a ti ni te gusta Bob Esponja.
– Pues ya ves.

(silencio medianamente breve)
– Ya traigo el diente más flojo ¿viste?…

FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO FRÍO

PROMISCUIDAD

Ayer. Armada de todo el valor del mundo (supongo) Sazú levanta la voz, la ceja, pone la mano en la cintura y me dice: “¿Alguna vez vas a leer un solo libro a la vez? Mi respuesta es veloz y, quizá, penosa. “No, nunca, no puedo”. Baja la ceja, baja la voz, quita la mano de su cintura y suelta sólo un: “mmh” acompañado, creo, de un nodeo de cabeza que afirma algo así como “qué barbaridad”.

La verdad es esta, cuando se trata de libros vivo en una promiscuidad absoluta. Tengo un libro para leer en la oficina, otro para leer antes de dormir y generalmente cargo algo en la bolsa para cuando hay que hacer tiempo, esperar, hacer cola, etc.

Supongo que sí, leer en orden, serle fiel a un libro hasta llegar a su final sería lo más sano, adecuado, moral, etc., etc., etc. Pero mi promiscuidad genera el placer que mis ojitos requieren. Creo que a fin de cuentas, si le preguntan a cualquier promiscuo de cualquier otra categoría: “¿Alguna vez vas a dejar de ser promiscuo?” seguramente éste les contestará que no y además que lo suyo no es promiscuidad sino placer.

Y del placer, mejor luego hablamos Sazú. Ejem.

MI MAMÁ RIFA

De pequeña los consejos iban en función de las calificaciones, las caídas en la bicicleta, el arreglo del cuarto. Caminar derecha. Caminar bien derecha.

Ahora los consejos van en función de muchos otros asuntos, caídas en la vida, el arreglo del alma. Caminar derecho, curvo, hacia atrás. No importa. Pero caminar.

SOBRE EL NO DORMIR

Tengo al menos dos semanas sufriendo un poco de insomnio y despertándome a las cuatro a.m. Es una cosa extraña. Despierto completa, no es una cosa de abrir-cerrar ojos. Es mantenerse despierta pero perdida. Hoy, con Coetzee en las manos, encuentro esa misma sensación, me encuentro mientras leo:

Cuando despierta, está envuelto en una oscuridad tan intensa que nota como si le presionara las órbitas de los ojos. No tiene idea de dónde está, no sabe quién es. Es pura vigilia, pura conciencia: eso es todo. Es como si hubiese nacido hace un minuto, como si hubiera nacido en un mundo en el que la noche no da cuartel.

Sonrío. No hay un sentimiento amargo. Sonrío. Eso es todo: he nacido en un mundo en el que la noche no da cuartel. Punto.