¿Por qué, pregúntome incesantemente, no es posible hacer más de dos cosas a la vez? ¿Por qué el Universo no nos concedió unas tres cuatro manos? O ¿por qué el Universo me hizo tener esta obsesión con el multitasking?
Esto es lo que sucede. No veo la tele pero cuando veo la tele no entiendo estar sentada nada más viéndola. Necesito hacer algo al mismo tiempo: limar mis uñas, acomodar un cajón, sacarle brillo a los zapatos, no sé, lo que sea. Yo soy de las que camina con un libro en la mano leyendo con un ojo y checando la banqueta con otro. Yo puedo dividirme en dos y preparar una sopa y hacer tarea (bueno, supongo que eso o más que eso hace cualquier ama de casa).
Sirva esto para decir que me gustaría hacer mis tareas, revisar la tesis y tejer bufandas porque sí, señores, ya llegó la temporada de tejer.
