Parecía como un reto de reality show: camine usted por la ciudad, súbase al camión, al metrobús, al metro sin escuchar ninguno de sus playlists, quítese esas cosas blancas de las orejas y escuche a la ciudad a la gente a la calle a los árboles a la lluvia a los vendedores a los carros a los dueños de los carros cuando se enojan con los dueños de los otros carros al policía y a su silbato.
Escúchelo todo.
Lo hice. Dejé el iPod en el departamento caminé subí bajé sin escuchar mi música favorita. Puse real atención a los sonidos de l universo defeño a las conversaciones a los susurros a los gritos a todo aquello que hacía de las calles una caja acústica.
Caminé sin audífonos y lo escuché todo.

ai labiu, pinchita.
muchote, mocosita?