Hay casas que se pasan de generación en generación. Hay gente que hereda casas de sus padres, de sus abuelos. Hay gente como yo, que vive en la casa de la abuela de alguien más. Tengo apenas un año aquí pero mi vida entera se ha acomodado en ella. Es muy fría en el invierno y caliente en el verano, no le puedo exigir mucho se hizo a principios del siglo pasado. Pero tiene algo en sus techos y paredes, algo en la forma en que se abre ante mí que la hace cercana. La he vuelto propia. Es una casa llena de historias y es, al mismo tiempo una casa a la que se van escribiendo historias. Es como la hoja limpia antes del poema. Yo, soy la mano que mueve la pluma.
