LOS VERBOS, LOS ADJETIVOS Y LAS FRASES DE PAPÁ

Cuando los Beatles surgen como tema de conversación mi papá siempre cierra la mesa diciendo: por eso ODIO a Yoko Ono. Lo dice como dice otras cosas, con certeza y seguridad. No importa cuánto haya tratado yo de convencerlo de lo contrario. Mi papá realmente ODIA a Yoko Ono.

Cuando mi papá habla de algún médico que acaba de conocer por su trabajo, su descripción tiene sólo dos opciones: una facha o bien parecido. Que mi padre pueda decir que un hombre es bien parecido les parece una gracia a mi sobrino y a mi hijo. La frase se ha vuelto común en la familia “es bien parecido?”, preguntamos siempre atacados de la risa.

Las señoras telenoveleras hablan con los personajes frente a ellas. Mi papá se pelea con los arbitros o con los referees. Trascendente es su “¿qué marcas, wey?” Y luego me cuestionan a mí los gritos y brincos que pego en el box.

Mi papá es capaz de decirle sin más a una amiga mía que está “muy repuestita” en relación con su peso, pero por otro lado puede ofrecerle medicamento, ayuda con el hijo, “lo que necesites estoy a tus órdenes”. Siempre hemos visto en él una especie de Pedro Picapiedra, es un hombre entre duro y entrañable.

Ahora que mi madre está de viaje es él quien me llama semanalmente, es él quien me pregunta cómo estoy, es él quien me repite: estoy tan orgulloso de ti, no te lo imaginas… pero ahora pásame a mi nieto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *