Andrés.– ¿Pero qué dices, Clara? ¿No quieres el anillo? ¿Me rechazas?
Clara.- Digo que eso no es el amor… el amor… el amor es estar solo en este hermoso mundo, y viajar por los árboles y las calles y los sombreros de las señoras y ser el mismo río y llegar a Nínive y al fin de los siglos… El amor, Andrés, no es vivir juntos, es morir siendo una misma persona, es ser el amor de todos. Tú no me amas.
(…)
Sé lo que digo. No quiero vivir en un apartamento de la calle de Nazas, ni quiero ver a tu madre, ni ponerme tu anillo. Yo quiero el amor, el verdadero, el que no necesita nada de eso, el amor que se reconoce sin necesidad de que nadie más lo reconozca…
de La señora en su balcón, Elena Garro
